... DE TODO Y TODOS PODEMOS APRENDER ...

Con la verdad en los labios del corazón, deseo escribir sobre alguna de mis experiencias. No es menos cierto que todos los días es mi obligación y un deber aprender como tratar con esa energía indeseable que desprenden muchas personas. Con sus rostros serios, tristes y amargados y sus acidas miradas; cuando me cruzo con algo así admito que en ocasione se me pega una energía que me irrita y perturba, generando en mí, pensamientos negativos para con ese ser. Lo que muchas veces pasa es que desprendo tanto odio y malos pensamiento para esa persona que al final de desgastarme, por haberle deseado lo peor a ese espíritu indeseable, entonces ya muy débil energéticamente a mi alma le da por tomarle lástima y pena a dicho ser. Es cuando intento entonces aprender. Es en ese instante de tiempo fantasmal, lleno de silencio, compuesto de miedos, inundado de temblores, iluminando paz, batallando la oscuridad, ocultando inseguridad, sintiendo la incertidumbre, es entonces cuando mi alma le susurra al corazón, que si le sigo mandando más malos pensamientos a esos amargados seres, entonces ¿quien los amara? Si todo somos crueles y despiadados con ellos, entonces ¿quien los amara? Al final de mi lista de malos deseo para esa alma infeliz, me arrodilló espiritualmente y pido perdón por mis malos deseos, y comienzo a ver la luz, y es cuando elijo amarnos a ambos, perdonándonos a los dos, queriéndonos, bendiciéndonos  y aprendiendo de los dos, e aprendido que tengo en mis manos la herramienta y la elección de seleccionar y elegir que deseo pensar, sentir y transmitir, intento aprender a permitir siempre menos, que los virus y bacterias tóxicas de otros, nublen mis emociones y perturben mi paz interior, o irriten mis pensamientos, como intento bendecir amar y perdonar a cada criatura que la vida pone en mi camino con sus estreñidos rostros por causa de emociones tupidas y pensamientos enjaulados o miedos palpitantes, pido perdón por ser imperfecta y me quiero como a nadie en esta vida, me perdono como nadie seria capaz de perdonarme, y me ilusiona desear aprender todos los días a quererte a y amarme.
YORDANKA JASCHKE