8 DE MARZO DEL 2017 & UNA HISTORIA REAL

Hoy me desperté bien temprano y me fui a correr a las seis de la mañana. Luego me ocupe de mis hijos y alrededor de las siete y media de la mañana llego el técnico a reparar la maquina de lavar platos. Una hora mas tarde se despertó mi esposo, le atendí hasta que se fue a trabajar. Cuando el técnico arreglo la maquina terminando su trabajo se despidió y se marcho.
Aprovechando la luz del día me senté a escribir un rato en el ordenador. Cuando estuve mentalmente cansada me puse a recoger la casa.
Me sentía algo inquieta por el hecho de no haber recibido a penas felicitación por el día de hoy. Mis pensamientos comenzaron a enredarse y esto me hacia sentir incomoda conmigo misma.
Como no deseaba sentirme hoy mal, decidí ir a la panadería del pueblo y comprar chocolates y regalarle a todas las mujeres que yo conociera y encontrara en la calle.
Me vestí rápidamente y antes de llegar a la panadería encontré a una vecina del pueblo y le conte cual era mi misión y propósito. A lo que ella respondió con una sonrisa, un bebe en su barriga un pequeño en el cochecito y una niña de cuatro años a su lado, en camino de buscar en la escuela al hijo mayor “¿Hoy es el día de la Mujer?” En ese instante le di a ella y a la vida las gracias por responder a mis pregunta de esta mañana “¿Donde están las mujeres hoy, y sus saludos?” Le di un fuerte abrazo y me fui rápidamente a comprar muchos chocolates.
Llegue a tiempo a la escuela de mis hijos, y repartí chocolates con felicitaciones por el día de la mujer a todas las profesoras que conocía, y a los hijos de las madres que conozco del pueblo les di los chocolates con las felicitaciones para sus madres y con la suerte que me acompañaba encontré a la salida de la escuela a otras madres que pude felicitar personalmente y entregarle sus chocolates.
Para mi gran sorpresa, muchas de estas mujeres madres y profesoras, no se acordaban que hoy era su día. En el rostro de muchas pude notar sincera alegría, entusiasmo y gratitud. A todas las abrase y me hizo muy feliz verlas sonreír y alegres.
Tanta emoción me motivo a que después de almuerzo fuera nuevamente a comprar mas chocolates a la panadería pero esta vez con mis hijos. Hasta que comenzó a llover hicimos un recorrido por nuestro pueblo de puerta en puerta donde conocíamos a las familias, y le regalamos a todas las mujeres chocolates por el día de la mujer con las adecuadas felicitaciones. (Hablo de dos pequeños chocolaticos artesanales, un pequeñito detalle pero con voluntad y amor)
Como escribí antes, para mi gran sorpresa la gran mayoría de las mujeres estaban tan ocupadas entre el trabajo, el hogar, la familia que ninguna había tenido el tiempo para recordar que hoy homenajeamos a la mujer. Lo que te cuento, es mi corta historia del día de hoy. No hay sufrimiento ni agonía, pero mucha comprensión, compasión y amor.
Estoy muy feliz porque aprendi mucho hoy.
Aprendi a no pensar sino actuar. Aprendi a no preguntarme sino a buscar las respuestas. Aprendi que la vida no esta en las redes sociales sino fuera de casa, en la calle. Aprendi que muchas mujeres tienen que trabajar antes que soñar. Aprendi a respetar y querer a todas las mujeres mucho mas. Aprendi que para aprender hay que experimentar. Aprendi infinidades de cosas en este día ocho de marzo, día de la mujer. Bendiciones Yordanka Jaschke.