Dios es amor.

Dios y la vida por amor. 

Convivo con una sociedad donde se va perdiendo en ocasiones la sensibilidad del sentido común. Una sociedad que desea pagar para cambiar la forma de pensar. No se cree en el autodidacta, ni se escucha al corazón. No se aprecian los consejos de un ser que trabaja con la intuición. “El corazón, la intuición y el autodidacta, mueren en esta democracia en la que sobre vivo” Es una sociedad que avanza detrás de los que saben y pueden vestirse bien, aunque detrás de sus ropas escondan una mente trastornada. En esta moderna democracia te puedes encontrar a menudo seres dominados por la mente. Donde el alma no tiene derecho al voto y los corazones son desterrados. En la actualidad cuentan en ocasiones los seres listos que viven de los tontos, seres que creen que el dinero y el materialismo son la realización de nuestra especie. Trabajar para ganar, ganar para poseer. Esa es la doctrina de muchos. Hay que trabajar mucho para ganar bastante, hay que poseer de todo para encontrar el camino que tal vez te lleve a la felicidad. Felicidad es sinónimo de poder, sin poder no es gran parte de la humanidad feliz. Sin posesiones, muchos seres no saben descubrir la paz espiritual, la paz del espíritu, el desarrollo del sexto sentido, las habilidades, los talentos, los dones, la trascendencia del alma, la conexión con el universo, la regeneración espiritual, el deseo sexual, la pasión sexual, las risas y la alegría, y un alma joven para la eternidad, todo esto se logra con una mente sana, mente sana alma joven, mente sana espíritu vivo, mente sana cuerpo joven, mente sana vida sexual activa, mente sana cuerpo sano. Una mente sana trasciende, una mente sana vive en la eternidad, una mente sana hace historia. Tristemente las mentes distorsionadas, trastornadas, patriarcas, son una dictadura. En una sociedad demócrata sobreviven muchas veces las mentes que optan por convertirse en una dictuadura mental. La dictadura mental domina al ser, dirige, ordena y dictamina al corazón, la mente y el espíritu. Son mentes que están en ocaciones en conflicto con su propia conciencia. La conciencia implora comprensión, el alma suplica piedad, el espíritu ruega compasión, pero no, la mente se mantiene al mando, ella manda, ella ordena, ella dirige, ella determina, y se convierte en la dictadura espiritual de la democracia. Mentes modernas sobreviven en la corrupción y el poder. Mentes distorsionadas no viven sin drogas y sin armas. Mentes podridas en poder no encuentran el sentido de la vida si no sienten el lujo sobre las espaldas del menos afortunado. Vivir lejos del desafortunado es para seres así, tocar la gran suerte. Es mejor vivir en jaulas de oro, donde no solo la mente es esclava del poder, sino el corazón, el alma, la conciencia y el espíritu son prisioneros de la mente. Por eso, muchas veces los adultos de hoy, no comprenden a la juventud, porque gran parte de la juventud, y de la sociedad alternativa, busca otros recursos humanos para vivir. Existen muchos jóvenes, y tenemos muchas otras personas que ya viven diferente. Hay seres que ya saben que debemos escuchar el corazón, que podemos sentir las almas, que es necesario conectar los espíritus, que no es errar cuando la conciencia lleva de la mano al amor, y que la mente no es mas que un consejero del corazón, y la razón es la mano derecha de nuestras almas. No es lo material lo que nos lleva a trascender. No es el poder lo que nos lleva a la eternidad. No son las drogas lo que nos deja pensar con amor. No son las armas las amigas de la paz. No son las guerras el camino a la felicidad. No es el dinero lo que limpia el espíritu. No es la corrupción lo que une la humanidad. No es la violencia la forma de dialogar. No es el racismo la salvación de nuestra especie. No es Dios el culpable de nuestras desdichas. No es Dios quien nos va a salvar. Dios es amor, tenemos que amar. Solo el amor nos puede salvar. El amor a Dios, al progimo y a nosotros mismos. Yordanka Jaschke.