EL MAL & EL BIEN UNA HISTORIA PARA PENSAR

En un mundo lleno de misterios vivían unos seres muy distintos. Uno de ellos se llamaba “El Mal”
El Mal era un ser que se creía hermoso, y siempre supo vivir orgulloso de quien era.
El Mal tenia sus costumbres, rituales y manías. Cada mañana al despertar al Mal le gustaba mirar afuera y desearle malas experiencias a quien hasta ese día supo lograr en la vida mas que él. Prefería desayunar a solas, se tomaba todos los días una taza de odio con venganza, acompañando su desayuno con unas tostadas de rencor y malicia, para terminar se preparaba una ensalada de frutas mezcladas con algo de ignorancia, indecencia y decadencia, colocando discretamente unas gotas de ego y vanidad. Terminado su estupendo desayuno se iba a trabajar, adoraba con malicia y astucia intoxicar a muchas personas con mal humor y agonía, escogiendo preferiblemente las horas mas tempranas del día para tan adorada acción. El Mal era muy trabajador, tenia muchas ambiciones y era codicioso, prácticamente no dormía y tenia muchas habilidades para lograr lo que quería cuando se propina algo.
Estaba lleno de estrategias y canales para llegar a los rincones mas lejanos del universo, se podía pensar que era incansable e inalcanzable, siempre lleno de calendarios y cargado de citas. Su agenda desbordaba estrategias millonarias, siendo su agenda siempre una excelente guía de estudios para todos sus seguidores.
Sus alumnos, colegas de trabajo, conocidos, amistades y familiares se reunían con el a menudo, lo mismo para almorzar que para cenar, hacer fiestas o visitar los domingos la iglesia. El Mal tenia una vida social muy activa. Amaba repartir mensajes llenos de envidia y dolor en las redes sociales. Su potencial creativo era casi insuperable. El Mal no era una criatura atractiva pero sabia sobrevivir en casi todos los terrenos y convivir dentro del ruido social. Sabia muy bien como salir en busca de aliados. Le gustaba conversar con la gente, mantenía magnificas relaciones con los vecinos, invitaba a sus nuevas amistades a su casa para compartir entre emociones negativas y pensamientos destructivos.
Cuando El Mal viajaba regresaba de sus viajes lleno de nuevas direcciones y con muchos nuevos contactos. Este logro lo llenaba de satisfacción ya que poseía talentos y tenía habilidades para convencer con facilidad a sus nuevos aliados del poder del mal.
El Mal no se permitía el descanso, en la actividad constante estaban sus logros. Viajes, citas, fiestas, encuentros, cenas, cartas, postales, imágenes, música, canciones, propaganda, discursos, manifestaciones, reuniones, mensajes, en fin, El Mal no conocía el descanso.
El Mal a sabido trascender por ser adicto a su labor y por su obsesión de creer que en el descanso esta la ventaja de su enemigo. Si El Mal descansara tanto como el Bien descansa, nunca hubiese llegado a ser el mejor amigo del diablo, apoderándose como lo hizo del infierno.

“El Bien” es el otro personaje de nuestra historia.
El Bien también tiene sus costumbres y rituales. Al Bien le gusta en las mañanas con la salida del sol meditar durante mucho tiempo. Disfruta tranquilamente y acompañado de la soledad de sus desayunos, siempre rodeado de algún hermoso paisaje natural. Se desayuna una taza de té relajante, con unas galletitas de filosofía y sabidurías, por supuesto sin faltar sus cereales con paz y pensamientos positivos. Cuando termina con su desayuno le gusta visitar las bibliotecas y consultar los libros durante horas. Adora sus horarios de almuerzo acompañado solamente de su Yo interior. Su voz interior siempre le aconseja que en la soledad con su Yo interior esta su gran fortaleza. El Bien ha sabido madurar con ayuda del Yoga y en sus horas de Meditación a sabido alcanzar la iluminación. Al Bien le gusta escribir en las tardes al aire libre, le gusta sentir en su rostro los rayos del sol siempre que logra rodearse de paisajes extraordinarios, y es así cuando la inspiración alcanza en su ser, el nivel mas explosivo de la creatividad, logrando pasar horas en compañía de la palabra, las artes y las escrituras.
Un ritual incambiable e insustituible es cada día poder disfrutar de la puesta del sol. Es un espectáculo del cual El Bien no puede prescindir. Diariamente disfruta de tan espectacular momento, es este mágico espectáculo lo que le motiva a escribir poesías nocturnas y reflexiones llenas de humanismo y pacifismo.
El Bien también tiene sus días arreglados, pero no lleva agenda ni necesita calendarios, como su mejor amiga es la soledad entonces no tiene muchas amistades para rellenarse con citas.
El Bien se propuso un día cambiar su vida, llenando su espíritu de valor y con verdadera determinación supo elegir un nuevo estilo de vida. El Bien ya no sale de fiestas como antes sino mas bien que prefiere la compañía agradable de un libro en las noches cuando casi todos se van de fiesta en fiesta. El Bien ya no alza la voz para hacerse escuchar y hacer comprender a las masas, mas bien calla, reflexiona y escribe. El Bien ya no tiene muchos amigos porque tiene como a su mejor amiga a la soledad y como mejor consejero a su Yo interior. El Bien dejo de ser extrovertido, mas bien escucha su silencio y se mantiene ahora muy discreto  y en segundo plano. El Bien ya no reúne mas al pueblo, sino mas bien le envía a las personas desde su refugio espiritual señales de luz y amor. El Bien se retiro de las misiones internacionalistas ahora es imagen de meditación e imparte clases de Yoga. El Bien ya no prepara discursos lleno de espíritu revolucionario, El Bien elige la distribución de mensajes positivos y la exposición de obras de arte para demostrar que no lucha en contra de algo, sino mas bien esta a favor de las causas pacifistas y humanistas manteniendo siempre bajo control sus emociones, lleno de compasión por la dura y cruel realidad de algunos. Lleno de un dominio propio incomparable, demuestra el gran poder en si mismo y el autocontrol de sus pensamientos. El Bien se aparto de muchos eventos sociales prefiriendo su espacio en el silencio del ruido social. El bien no es mas un bicho de ciudad mas bien es una polilla intelectual lleno de luz celestial y paz espiritual. El Bien ya no combate al Mal con armas, mas que no sean la palabra y el dialogo, ya no busca otras alternativas. El Bien aprendió a descansar con la música del silencio social. El Bien es un ser consiente que no le teme a los retos o desafíos de la vida, no le teme al pasar del tiempo ni a las heridas de la muerte. El Bien perdió el miedo y experimenta el Nirvana. El Bien descansa en si mismo mientras es vida y sabe trascender en los brazos de la muerte. El Bien es el transformador espiritual del universo, es la semilla del amor, es el gran poder de la inteligencia emocional, es la vida celestial en la tierra antes de saludar la muerte. 

Estos son dos sorprendentes seres misteriosos que evolucionan en la gran historia de la humanidad. Uno vive y se desarrolla activamente mientras evolucionamos, y el otro dialoga mientras se pierden muchas vidas en el silencio acogedor que proporcionan los terrenos en guerra.
Yordanka Jaschke.