EL SAPO BLANCO DE LOS LABIOS DE ORO

Yordanka Jaschke.15.15.15.


1

Un beso tiene sabor de amor cuando ambos se aman. El beso sabe mejor cuando te lo regalan. Un beso con sabor a sal, trae lágrimas y dolor. El beso prohibido tiene valor. Un beso robado, nunca regresa. El beso de un sapo nunca se olvida. 

Nieve y Alberto son una pareja de jóvenes enamorados. Se conocen desde muy pequeños y son novios desde hace unos meses. Alberto vive ciegamente enamorado de los labios de su novia y le encanta besarla. Sueña despierto con la palidez grotesca y natural de esos seductores labios. Solo que a Nieve le parece que Alberto exagera un poco.

Un buen día inesperadamente, comenzaron a irritarle a Nieve los besos de su novio.
Esto llevo a Nieve hacerse una vez una pregunta - ¿Cuántos besos me dará Alberto en un día? - fue así, como se las arreglo para contarlos. 

Se consiguió un contador de besos y organizó un fin de semana a solas con su novio. Sólo así, podría tener resultados justos. 

Llegó el fin de semana esperado por los dos, Alberto estaba super emocionado y a su manera Nieve también estaba algo nerviosa y excitada.
A penas se despidieron de sus padres, el contador de besos comenzó a contar. Fue un fin de semana muy divertido. Alberto lo disfruto al máximo, pudo besar a su novia como quiso, sin que nadie hiciera el más mínimo comentario. Nieve no le negó esta vez ni un beso a su querido Alberto.

Por lo general Nieve solía tener sus límites y se los hacía notar muy bien a su novio.

Así pasó el tiempo y pasó. Entonces llegó el momento tan ansiosamente esperado por Nieve, se terminaba el fin de semana. Empaquetaron sus pertenencias vacacionales y emprendieron camino de regreso a casa. 

Al llegar a la casa de Nieve, esta le pidió a su novio que la acompañase un momento hasta el patio de la casa. Entonces Nieve saco su contador de besos, lo detuvo y comenzó a explicarle a su novio que era aquella maquinita y para que servía.

Con el rostro muy rojo y a punto de explotar comenzó hablar...
- ¡No puedo mas con tantos besos al día! ¡No puedo con tantos besos Alberto! ¡Son agotadores tus besos! ¡Me estropean el rostro, el maquillaje, mis peinados! ¡Me quitan energía! ¡Tantos besos al día me desinflan! ¡Al final del día me siento como si una aplanadora me hubiese pasado por encima!... Cuando llega la noche, me siento como tiro al blanco, el único objetivo principal en un campo de tiradores, perforada completamente, así me dejas y así me siento. Por eso quise saber para ser justa con los dos, cuantos besos son necesarios al día en una relación de jóvenes para que la relación sea duradera.
Estuve leyendo e informándome, e inclusive invertí algo de dinero y tiempo. Me fui a visitar una terapeuta para que me aconsejara que hacer con mi estado de ánimo, consulte mi médico de cabecera y especialistas, hice lo que me recomendaron, me apunte en un gimnasio, estoy haciendo Yoga, comencé una nueva dieta, salgo más con mis amigas, visito mas las galerías, museos y exposiciones, e inclusive me apunte en varios y diferentes cursos los cuales estoy visitando muy disciplinariamente... lo mas reciente a sido, pedirle a mis padres como regalo de cumpleaños un contador de besos con un fin de semana a solas contigo. ¿Y que tengo como resultado, que tu pasas la cantidad de besos que jamas alguien halla podido dar en un día.? ¡Tu rompes los récord, según los estudios de este aparato, tu sobre pasas la norma de lo que alguien jamas halla besado en un día a una persona.! ¡Es una locura muy agotadora, la abundancia de tus besos es agobiante!
Por eso te propongo lo siguiente, tienes derecho, a la terapia, de los besos contados. De lunes a viernes me puedes besar 4 veces al día. Un beso de buenos días, ese se llama: El beso mañanero: consiste, en dar a tu pareja el primer beso del día, con una energía entusiasta, alegre y positiva. Es una hora del día a donde si la novia aun no se a maquillado ni peinado, puedes acariciar su rostro y cabellos, pero, si resulta que ya la muchacha, en este caso yo, se encuentra lista y preparada para emprender el día, entonces, habrá que limitarse tan solo a la zona de los labios, con las manos lejos de todo entorno artístico femenino. 
En el transcurso del día tienes derecho, ... para no ser injustos, a dos besos libres, esos dos besos te pertenecen a ti, puedes elegir el lugar y el horario, puedes ser muy espontáneo, a tu gusto y manera. Solo tienes que tener en cuenta un detalle, el no estropear el maquillaje, ni el peinado ni el vestuario de la novia, en este caso, yo soy la novia.
Y el cuarto y último beso del día, el beso del hasta mañana ... El beso de las buenas noches ... este ya puede ser un beso dulce y apasionado, lleno de caricias y amor, lleno de fuego y pasión, un beso romántico lleno de sed y deseos, un beso con manos y lleno de fervor, un beso que despierte los espíritus dormidos, un beso con pétalos de ternura y adoración ...

- ¡Stop! ¡Ahora paras de hablar! ¿Tú pretendes que yo te de solo cuatro besos al día, de lunes a viernes? ¿Y que pasa, el sábado y el domingo? ¿Y si lo olvido y te doy mas que cuatro besos al día, en el transcurso de lunes a viernes, y si deseo besarte más veces? ¿Qué pasa entonces, a ver, dime que pasa entonces? ¿Me vas a demandar a policía, o a la federación de mujeres anti besos, o me vas a castigar, a ver dime, que me vas hacer? Soy todo oídos.
- ¡Es que no me dejas terminar de hablar!
- ¡Habla entonces, te escucho!
- Pues es así, sábado y domingo tienes derecho a seis besos, dos besos más que de lunes a viernes. Y esos dos besos son mis besos, yo puedo sorprenderte cuando yo desee tus besos, es decir, habrán dos besos mas, que de lunes a viernes, pero esta vez, la diferencia es que yo soy la dueña de los dos besos extra de fin de semana, la que te da los besos a ti cuando y como los desee dar.
Si de lunes a viernes, pasaría que me das un beso de más, pues es un beso menos, que yo te voy a dar el fin de semana. Voy restando besos, de sábados y domingos,
- ¡Pero tú estas loca chica! ¿Tú sabes de lo que tú estás hablando? ¡Eso es una locura predeterminada! ¡Es un suicidio programado! ¿Tú lo has pensado bien? 
¡Aquí solo te faltan las pastillas y las terapias en grupo! ¡Y que visitemos juntos un terapeuta! 
¡Y después encontrarle un nombre a un nuevo síndrome del siglo veintiuno, lo modernizamos, y lo popularizamos como virus o bacteria, tal vez encontramos una vacuna! “Controle las ganas de besar” ¡Y si llega a funcionar, lo publicamos en todos los medios populares de comunicación y redes sociales!  
¡Luego escribimos un libro “La salvación de la nueva generación y el amor esta en saber controlar el deseo de besar”! ¡Seguro que aparece un psicólogo con espíritu progresivo y los nuevos conceptos de la psicología positiva y moderna, muy innovador  en este campo y en su materia, para talleres y cursos anti besos! “Besar menos es mas”
En el nuevo mercado de venta y marketing nos presentan toda una estrategia comercial para hacer una película y mas tarde un programa de televisión, “Buscamos el súper beso, un beso al día es la medicina“
Habrá hasta quien escriba una novela y una canción popular para todos, algo así como “dame tu beso” ¡Sin olvidar las grandes empresas de diseño y moda, enseguida habrá quien se invente una muñeca, “La niña del beso de oro” las revistas de moda publicaran la nueva linea que se llevara el próximo verano, bajo el titulo “Tu beso” y todas llevaran besos de colores en sus ropitas interiores! 
Y algún genio venderá una nueva imagen, alegre y pintoresca, llena de hermosos labios y seductores besos inocentes, a través de bolsas, bolsitas, carteras, carteritas, monederos, monederitos, en fin, todo suena parecido, pero para mi es la misma cosa! ¡Una tremenda locura! ¿Es eso lo que tú quieres? ¿A donde quieres llegar con tu contador de besos y terapia anti besos, tu me quieres castrar o volver loco?
- Pensándolo bien, no esta nada mal tu estrategia, tan loco no estas, tan lejos no llegue, pero ahora que lo mencionas y te escucho, mas razón me das para confiar en la terapia de los besos contados.
-  ¡Tu estas loca! ¡Completamente loca! ¡Como se te ocurre! ¡Como puedes! ¡Desprecias mis besos! ¡Los cuentas! ¡Me pones limites! ¡Destruyes lo hermoso del amor! ¡Que si horarios, restricciones, cuentas y números! ¡Adiós con la espontaneidad del deseo! ¡Que viva la programación de los psicólogos y terapeutas! ¡Estos siempre tendrán trabajo, porque siempre habrán personajes como tú! No mi querida Nieve, esta vez no, no mas, fuiste demasiado lejos, o aceptas mis besos, en cantidad y calidad, o no se, de verdad que no se...
- Estamos cansados, lo mejor es ir a descansar, tú a tú casa, y yo a la mía, tomemos una pausa, aprovechemos esta temporada de vacaciones, mis padres se van mañana muy temprano de viaje, para unos días, y bueno... tal vez la soledad me ayuda a pensar mejor. Me has dicho que tus padres también están de viaje, puede ser que este sea el mejor momento para tomarnos unos días de tiempo, a solas, en la distancia, dicen que a veces las separaciones temporales, suelen tener al final muy buenos resultados en las relaciones.
Si, en esto tal vez tengas algo de razón, adiós, cuídate mucho, hasta entonces Nieve...

Se despidieron tristemente, Alberto le dio la espalda a Nieve, ella se le quedo mirando, Alberto caminaba despacio, taciturno y cabizbajo... fue una despedida sin besos...

Alberto llego a su casa, con las pocas fuerzas que le quedaban, tiro a un lado su equipaje de fin de semana, se busco una cerveza muy fría, puso la tele y se dejo caer en el sofá.
Se quedo profundamente dormido. Aquella noche mientras dormía profundamente en el sofá, tuvo una tremenda pesadilla.

El y Nieve discutían fuertemente, ella le gritaba de una manera esquizofrénica, le decía que no quería mas sus besos, que los odiaba, mientras que Alberto le imploraba amor, lloraba y se humillaba ... estaba arrodillado ante ella desesperado y ciego en lagrimas ... cuando en un instante, a Nieve le entro un ataque de ira, como perra con rabia y le fue encima a su novio, se había transformado en una fiera enfurecida. En el momento, en el que Alberto solo supo encogerse de brazos y piernas, cerrando los ojos para soportar la ira de su novia, paso algo inesperado ...
De un segundo a otro, todo quedo en silencio... al cabo de unos segundos y con su estomago lleno de temblores y temores, hecho un saco de nervios, Alberto fue lentamente abriendo sus ojos para ver que había pasado con Nieve.

Algo terrible había ocurrido, Alberto no podía creer lo que veían sus ojos, no creía en lo que tenia en frente de sus narices, Alberto comenzó a dar gritos de asco y desprecio, comenzó a vomitar, a temblar, hasta caer desmayado. 

2

Sudoroso y tembloroso, gimiendo y envuelto en fiebre, se despertó Alberto, había dormido muchísimo, pero se sentía agotado, temblaba, la pesadilla se hubo repetido durante todas sus horas de sueño, una y otra vez, y siempre el mismo episodio, la misma escena, no sabia como salir de aquella pesadilla repetitiva. Hasta que por fin en algún momento, acabo por despertar.

- Uf, menos mal... una vez mas y pensaría que hasta se ha hecho real... que sentimientos mas espantosos... que locura... mira tu, a quien se le ocurre soñar con algo así... solo a mi... claro, después de la discusión de ayer, puede que sea hasta normal tener pesadillas así... quien lo puede creer... Mejor me ducho bien frío, me tomo una buena taza de café bien fuerte y caliente... y muy dulce... - Pensaba Alberto para desconectar de aquella pesadilla...

Alberto se ducho bien frío para sentirse despierto, luego supo beberse a gusto su dulce y negro café, pero sus pensamientos aun no dejaban de recordar aquella tremenda pesadilla... 

Alberto creía en las señales del universo, en el amor y en los sueños, por eso se arregló, y se fue a casa de Nieve. 

No era su primera discusión, y por lo general igual que tipo de discusión fuese, Nieve siempre le dejaba la ventana de su cuarto semi abierta, por si el perdón llamaba a la puerta del amor en sus corazones y uno de los dos decidía regresar en aras de la reconciliación.

Siempre había una ventana abierta por donde entrar a la habitación de Nieve, para juntos volver a reflexionar. Y esta vez, no había sido diferente. La ventana del cuarto de Nieve estaba semi abierta.

Pero Alberto no quiso entrar como de costumbre. Controlo sus impulsos como pudo, prefiriendo esta vez, observar el cuarto de Nieve desde afuera.

Buscaba a su novia con la mirada. Buscaba y buscaba. Nieve no estaba. Todo estaba en su lugar. No habían señales de que Nieve hubiese ido a ninguna parte. Algo raro estaba pasando. 

Fue entonces, cuando escucho algo, un sonido familiar, algo que le hacia recordar su repetida pesadilla. Le invadió el pánico. Respiro profundamente, tomo todo el aire que pudo, se lleno de valor, y muy despacio entro al cuarto de Nieve.

Sudando frío llego hasta la cama de su novia. Y con manos temblorosas fue halando cuidadosamente la sabana blanca hacia el. 
Haaaaaaaaaaay!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
¡Pego un tremendo grito! ¡Tremendo fue el susto! ¡Tremenda la sorpresa que se llevo Alberto!
¡Un sapo! ¡El sapo de mi pesadilla! ¡Mi pesadilla repetitiva hecha realidad! Ahora lo recuerdo todo muy bien. ¡Discutíamos a todo pulmón y en el instante en que pensé, que me comerías llena de ira, quedo todo en silencio y cuando abrí mis ojos, tenia siempre este mismo sapo frente a mis narices! ¡Que asco madre mía, pero que asco! ¡Ahora si Nieve, que por mi madre, te lo juro por mi madre santa, por la salud del viejo, que ni un beso chica, se acabo, con esta imagen de sapo extravagante yo no te beso nunca mas. Seguro eres una especie rara, exótica y en extinción, que va, así, ni pagándome lo impagable te daría jamas otra vez un beso. ¡Seguro que aún, no te has mirado al espejo!  ¿O si? ¿Ya te viste? ¡Tal vez tus terapeutas te lo aconsejen, pero yo no te lo recomiendo... pero bueno, ya tu sabrás que es lo mejor... si quieres te puedo contar algo, mi querida Nieve, no mejor dicho, mi espantoso sapo...

- Anoche llegué exhausto a mi casa, me abrí una cerveza, prendí la tele, y me quede dormido en el sofá. Cuando me desperté por una tremenda pesadilla, tenia miedo, tuve mucho miedo. Por eso, estoy aquí. ¡Esta era mi pesadilla, este era mi miedo.! Discutíamos por lo mismo, los besos. En un momento te llenaste de rabia y de ira, para transformarte en una fiera llena de furias, sin embargo de repente todo quedo en silencio, y de un segundo a otro, abrí mis ojos, y te habías convertido en un sapo, un sapo que buscaba mis labios, un sapo que me quería besar... y yo corría y corría, y tu saltabas detrás de mi, me dabas asco, yo quería en todo momento vomitar, y en esa desesperación, perdí el equilibrio y caí sobre la hierba del jardín... así tuviste la oportunidad de llegar junto a mi, junto a mis labios, pero tenerte cerca como sapo, me hizo vomitar, temblar, llorar, hasta me hice en los pantalones, gemía y gemía, y me quedaba dormido de tanto llorar... en mi pesadilla me volvía a despertar, pero al despertar discutíamos nuevamente por la misma causa, mis besos, que no querías mas mis besos... y en un momento de rabia, te convertías en sapo, y buscabas acercarte a mis labios, y querías besarme... entonces, era yo, quien ya no deseaba tus labios, ni podía besarte... y así, una vez y otra vez, se repetía la misma pesadilla en mi cabeza... menos mal que logre despertar...
...me duche, tome un café y quise venir a verte, de verdad que tenia miedo, y que veo ahora...  ¡Mi pesadilla repetitiva hecha realidad! ¡Te has convertido en sapo! ¡Eres un sapo asqueroso! Te pido, que no te me acerques, sino, puedo comenzar a vomitar... y hasta me puedo llegar hacer en los pantalones, te digo...

Inmóvil, se quedaron los dos, mirándose el uno al otro, Alberto, sin saber que hacer, mientras que Nieve, conocía la solución de todo, pero carecía de recursos humanos para hacerla saber a su asustadizo Alberto. 

Por largo tiempo se observaron fijamente el uno al otro, inmóviles los dos. Hasta que por fin, Alberto comenzó a proponer soluciones. ¿Sabes, me pregunto como vamos a salir de esta? Porque a penas tus padres regresen, preguntarán por ti. ¿Y que les voy a decir? ¿Qué les digo entonces cuando yo no sepa explicarles lo que paso contigo? ¿A ver, con cuanto tiempo contamos? Pues bien, tenemos algunos días, contamos con unos días de tiempo para solucionar lo de tu estado. En pocos días se mata un burro a pellizcos, voy a intentar hacer casi todo, como si estuvieras conmigo, intentaré pensar con tus posibles soluciones, ideas, recomendaciones, sugerencias y comportamiento, también pondré de mi parte. Veremos que logro. Lo primero que tu harías es escribir, por eso, busquemos papel y lápiz. Y hagamos algo así como un estudio. Como una especie de proyecto. Comencemos a escribir. Día uno.
Y mientras Alberto escribía, todo al mínimo detalle, desde el fin de semana con el escondido contador de besos, hasta aquel momento, Nieve le miraba fijamente, sin dejar de pensar.
- ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí? ¿No lo entiendo, por qué? ¡En el cuento de hadas para niñas, la historia cuenta que es la princesa quien besa la rana! ¿Por qué me tuve que convertir yo en un sapo tan horrible? ¡Alberto no me quiere besar más! ¿Que pasará con mi vida? ¡Yo no me quiero quedar sapo para el resto de mi vida! ¡Y el colmo de la solución, es que no se como le podré decir al Albertico que la solución está en sus manos, mejor dicho, en un beso, en un beso de mi Albertico, en su beso esta la solución de mi vida! ¿Como hago para que me bese Dios mío, como hacer? ¡Si lo único que puedo hacer es decir, Cruack, Cruack, Cruack y de aquí no sale mas, que Cruack, Cruack y mas Cruack! ¡Esto es una gran locura! ¡No, esto es una pesadilla, una tremenda y espantosa pesadilla! ¡A quien se le pudo ocurrir algo así! ¡La historia está al revés! ¡No soy yo la que tendría que esperar por el beso, sino el príncipe! Ángeles del universo escuchen mi corazón y pongan la historia correctamente... no, perdón, mejor dicho, quiero ser nuevamente la Nieve de antes, con mi Albertico, por favor, ayúdenme, no, mejor dicho, ayuden a mi Albertico, para que me bese, para que me de un beso de amor, por favor, por favor, ángeles del universo, escúchenme... esto es una locura que yo no podré sobrevivir por mucho tiempo, o Dios mío has pronto el milagro... por favor... yo no deseo morir de amor... no como sapo...

Mientras el sapo Nieve, pensaba y hablaba con su yo interior, Alberto, terminaba de escribir, sus primeras anécdotas y pesadillas. 

- Bueno, estuve pensando, creo que intentare encontrar una tienda de animales y compraré una rana y un sapo, para que tengas compañía, así no te sentirás sola. Voy a dejarte la ventana abierta por si deseas salir, tal vez te da hambre, o sed, o simplemente necesites algo de aire y sol. En realidad no se como estarás pensando, ni se si me escuchas, pero en la forma que me miras, creo que me puedes comprender. Entonces, ten cuidado con los gatos, los perros y todo lo que se mueva, recuerda que si alguna vecina te ve, lo primero que hará es gritar del susto, por eso, ten cuidado de a donde te vas o por donde te mueves, por favor, quiero llegar a casa y encontrarte aquí en tu cuarto, vale... Tu eres inteligente, has las cosas bien hasta que yo regrese. Veré si encuentro algo de comida para sapos bien elaborada, así no tienes que comer fuera mosquitos e insectos, aunque pensándolo bien, si te vez como sapo, tendrás gusto y estomago de sapo... Entonces, hasta mas tarde, cuídate... nos vemos...

Así fue como Nieve se quedo sola, dio unos saltos hasta la ventana, y allí se quedo inmóvil, con la respiración lenta y sin apenas fuerzas para moverse. Quieta, mirando al vacío, pensando sin descanso. Imaginándose mil historias entre Alberto y el sapo Nieve. Sus pensamientos eran veloces, su fantasía no parecía tener límites, sus emociones la hacían temblar de miedo. En ocasiones le pasaban por su mente historias divertidísimas pero también visualizaba escenas y finales muy tristes para ella. En ese estado de quietud e inmovilidad llego la noche, con la noche llego también Alberto.

- Para empezar mi sapito blanco, me alegra mucho verte, no eres algo hermoso, pero me da mucho gusto verte. Si pudieras hablar, me podrías contar lo que estuviste haciendo todo el día. Pero como no es el caso, entonces te voy a contar yo y tu me escucharas por primera vez y sin interrumpirme, esto de que seas sapo, tiene sus ventajas, por lo menos yo puedo hablar contigo y no solo escucharte, como siempre... tengo que admitir que me gustas también así, sapito blanco silencioso. Como es sábado, ya sabes, todo el mundo esta en la calle, en la lucha y resolviendo, entonces todos te saludan, te paran por la calle para preguntarte algo, conversas con el uno y con el otro das un poco de muela. Unos minutos que pierdes por aquí, otros que inviertes por allá, siempre hay un buen socio que te invita a una servecita, tus amiguitas que preguntaron por nosotros, o mejor dicho, preguntan por ti, y entre un conocido y un amigo, ya sabes, el tiempo pasa.
Pero llegue a tiempo a la tienda de reptiles, que a propósito, no queda al doblar de la esquina. Bueno, el amor hace milagros. Mira a quien te he traído, a la ranita Estrella, y al sapito Lucero, los nombres los encontré yo por el camino, para que tuvieran una identidad humana, estuve hablando con ellos y no se si me entendieron, pero bueno, aquí están, para que no te sientas sola. A demás, les traje algo de comida, así no tienen que salir a luchar en ese mundo salvaje y lleno de injusticias, tan cruel y despiadado... también traje una gran jaula para los tres. Una jaula de lujo. He tenido que hacer unas inversiones hoy, pero espero que valga la pena. Sabemos que no te gusta estar sola, así podrás hacer nuevas amistades.  

Ahora estoy muy cansado, me las arreglé y pase antes a por mi casa, traje unas cervezas, ropas, para quedarme aquí contigo hasta que vuelvas hacer la Nieve de antes. Me voy a preparar y luego nos vamos todos a dormir. Tu en la jaula con tus nuevas amistades y yo, en tu deliciosa cama. Voy al baño y regreso.

Mientras Alberto, chiflaba de contentura en el baño, Nieve estaba en la ventana pensativa.
- ¡Pero este Alberto se habrá vuelto loco! ¡Como se le puede ocurrir enjaularme!  ¡Encerrarme toda una noche con esos bichos! ¡Esta completamente loco! ¡Psiquiátrico! ¡Yo me tengo que escapar, me tengo que ir a donde el no me pueda encontrar! ¡Yo me veré como un sapo, me escucho como un sapo, pero pienso como la Nieve de antes, de antes de ser sapo! ¡No, esto si que no! ¡Vamos, date prisa mi querida Nieve, da unos saltos, intenta esconderte donde el no te pueda encontrar, venga vamos, a saltar!

Cuando Alberto estuvo listo para cumplir con su ultima tarea del día, se dio cuenta de que algo, mejor dicho, alguien, faltaba en el cuarto. ¡Nieve! Nieve no estaba mas donde la había dejado. 
- ¡Nieve! ¿Dónde estás mujer? ¡Mejor dicho, donde estás, sapito... sapito, mi sapito, donde estás... dale chica, mira que yo estoy cansadisimo, hoy fue un día muy largo, ya tuve por hoy suficiente, entre perderte como mi querida Nieve, la Nieve de antes... tomar cervezas, encontrar a tus nuevos amigos, ya, ya estuvo por hoy, el día puede terminar tranquilo, no necesito mas aventuras, ni búsqueda, ni sorpresas, vamos chica, donde estas, donde te has metido, yo no estoy para jugar a los escondidos a esta hora, chica... concho, chica, dale, mi sapito...! - Hablaba Alberto consigo mismo, mientras buscaba sin buenos resultados a Nieve...

Alberto busco por todo el cuarto y sin éxito alguno, pensó - ...bueno quien sabe, tal vez los sapos blancos son sapos nocturnos, tal vez tienen otras necesidades que nosotros los humanos, quien sabe si por ser tan blancos, prefieran salir de noche, así el sol les lastima menos la piel. Bueno, por si o por no, yo estoy muy cansado, dejare la puerta de la súper jaula de lujo abierta, muy cerca de la ventana, por si en la madrugada a Nieve le da por regresar, deseando entrar para poder dormir, o comer... A ustedes dos, buenas noches, si Nieve entra, no se asusten, háganle mas bien compañía, vale... Gracias y hasta mañana. 

Alberto se fue a dormir, cayendo como una piedra. Roncaba, gemía, suspiraba y roncaba... estaba rendido de sueño y vencido por el cansancio...

Cuando Nieve lo escucho roncar, entro al cuarto, la jaula estaba tan cerca de la ventana, que casi llega a caer dentro de ella. Para su grata sorpresa, ni Lucero ni Estrella estaban allí, la súper jaula estaba vacía. Que alegría sintió al ver que sus nuevos amigos, no estaban más enjaulados. ¡Que idea la de Alberto, madre mía, que idea, veremos con que plan me sale mañana.! Ahora yo también me voy a dormir, pero ni dentro de la jaula, ni muy cerca de Alberto, para no asustarlo mas de lo que ya esta. 

3

Alberto durmió a plenitud, como todo un ángel, como todo un rey, sin que nada ni nadie, le molestara fisicamente. Aunque a veces, se le repetía la misma pesadilla, una y otra vez. 

Se despertó algo intranquilo e inquieto buscando a Nieve. Despertó con la Ilusión de encontrar junto a sus brazos, a su hermosa Nieve. Pero la desilusión fue terriblemente grande cuando se dio cuenta de que Nieve, aun era un espantoso sapo blanco.
 
El sapo estaba allí, inmóvil, mirándose al espejo. En un espacio que para Nieve representaba su altar de belleza, su cómoda de niña hermosa... - Buenos días, mi sapito blanco silencioso y espantoso. ¿Que tal dormiste? Anoche te busque pero no te vi, te busque por todas partes, y no te encontré, ¿A donde te fuiste? ¿A pasear? ¿A ver la luna? Yo te deje muy cerca de la ventana la jaula abierta, por si... por si... ¡Nieve! ¿Y los sapos? ¡Mejor dicho, y tus amigos! ¡Estrella y Lucero! ¿Dónde están? ¡Si yo los deje allí adentro!  ¡Madre mía, con lo que costaron esas criaturas! ¡Habrá sido un ladrón! ¡Tengo que llamar a la policía ahora mismo!

Alberto que de un salto se había levantado, ahora volaba para llamar inmediatamente por teléfono, cuando de momento se quedo quieto y pensativo. 
- Bueno ¿Y como yo le explico todo esto a la policía? ¿Quien me va a creer? ¿Que si Nieve, que si el sapo, que si Lucero, que si Estrella? ¡No que va, a mi no me va a creer nadie! Mejor ni comenzar. Vienes a ver y termino yo en algún lugar encerrado como loco y  Nieve como una especie rara, a mi no me dejarían de hacer preguntas y el sapo de exposición, a mi me castigarían y el sapo pa exhibición, no no no... que va, sé me tiene que ocurrir algo mejor. ¡A ver Dios mío, ilumíname por favor, dame un norte mi Dios, dame una señal, una luz, por lo que más tu quieras! ... piensa Alberto piensa...

Dejando el teléfono sobre el escritorio, siguió pensando y hablando en su mundo interior... bueno, lo mejor ahora mismo es una ducha muy fría, una taza de café fuerte caliente y bien dulce, después saldremos a coger el sol... hoy es domingo y el domingo se hizo para descansar y tomar el sol... 

Así mismo fue, antes del medio día, estaban en el patio, Nieve a la sombra y Alberto con un tremendo pan con mantequilla y una gran taza de café muy caliente y bien dulce...

Alberto miraba al infinito, el tremendo cielo azul celeste que tenia sobre su cabeza, mientras escuchaba la paz del silencio que le invadía en aquel instante de tiempo...
- Nieve, hay algo que me gusta de ti así como estas ahora mismo de sapito. ¿Sabes que es? Tu silencio. Esta paz que me ofreces ahora mismo, esta quietud del instante. Hace mucho tiempo que no me podía comer con tanta tranquilidad un pan con mantequilla, sin tener que atragantarme. Este momento de ahora lo disfruto mucho mi sapito, por este hecho, sapito blanco, por este silencio de hoy y esta paz te doy las gracias...
Diciendo esto, se quedo tranquilamente relajado, se tumbo muy despacio en el cómodo y rústico Pim Pam Pum que estaba en el medio del patio, cogiendo el tremendo sol del medio día se dispuso a dormir una siesta merecida de domingo. Mientras como un bebe grande, roncaba, gemía, suspiraba y roncaba... 

Entre tanto Nieve pensaba... pensaba y no podía parar de pensar ¡Cómo se te ocurre chico! ¡Pan con mantequilla! ¡Café! ¡Sol! ¡Siesta! ¡Madre mía! ¿Y yo? ¿Qué pasa conmigo? ¿Qué pasa con mi beso? ¿Dónde esta mi beso madre querida? ¿Dónde se queda mi beso? ¿Si por lo menos pudiera entrar en tus sueños. Si pudiera entrar en tus pensamientos.? Pero no puedo, no puedo hacer nada, solo puedo, decir Cruack, Cruack, y no mas que Cruack. ¡Es horrible! ¡Qué pesadilla mas horrible! ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo lograrás poder besarme, si yo te doy tanto asco? ¿Cómo lo podrás lograr? ¡Dios has un milagro!

Mientras Nieve se rompía la cabeza pensando, Alberto, roncaba, gemía, suspiraba y roncaba... hasta que de momento... 

Dando un tremendo grito, cayo al piso, el golpetazo lo hizo reaccionar y regresar a la realidad... - ¡Madre mía, así no hay quien duerma bien! ¡No sales de mi cabeza Nieve!  ¡Eres una tremenda pesadilla! ¡Se repite, se repite y se repite! ¡Siempre la misma pesadilla! ¿No será que tu me estarás queriendo decir algo? ¿Habrá algo que me quieres decir y yo no lo entiendo? ¡Es que con eso del Cruack, Cruack, Cruack, la verdad chica, es que no se que me quieres decir, de verdad que no...! mira, vamos hacer así, ahora mismo tengo tremenda hambre, es domingo, y los domingos están hechos para descansar, yo propongo lo siguiente, primero me voy aquí al lado, a comprarme unos chicharrones, una cerveza bien fría, y un pan con algo, pa más tarde... no pretenderemos que yo me ponga a cocinar ahora en casa de tus padres, y menos sólo para mí... en ese tiempo, tu puedes ir y buscarte un par de mosquitos, o lo que más te guste, y sino ya sabes, en la jaula tienes todo lo que necesitas... cuando yo regrese, voy a continuar escribiendo, lo que me falta de ayer, y lo que hemos pasado hasta hoy... que en realidad no es la gran cosa, pero pa no ir perdiendo los detalles, tal vez mientras escribo, se me ocurre una nueva idea... quien sabe, dicen que el amor hace milagros... confiemos entonces para que no muera la esperanza... ya vengo, vale... cuídate mucho mi sapito, cuídate mucho que el jardín del patio este esta lleno de insectos, marabú, bichos no reconocidos, y tú sabes como es eso, uno se enreda rapidísimo en cualquier misterio y duda de los demás, el entorno puede ser siempre un misterio, y cuando vienes a ver, te atrapa, y te jodiste sapito, te jodieron sin querer ni tener la culpa de nada, un envidioso jorobado con un alma tóxica le jode el día a cualquiera, por eso, tu atenta a todo, llena tu alma de valor y emociones positivas, como estoy sólo no sé cuando regrese, un beso y de lejos...  Que Dios me cuide a mi y que te proteja a ti...

Nieve se quedo en el mismo lugar, a la sombra, mirando el horizonte infinito... mientras pensaba... pensaba y no paraba de pensar. 

El tiempo pasaba y Alberto que no llegaba. - ¿Donde estará, que podría ser más importante que el estado de ella, que podría estar entreteniendo tanto a su Albertico...? ¿Le habrá pasado algo? No no creo, seguro que esta disfrutando la paz del domingo... la calma... la tranquilidad... eso es... otra cosa no puede ser... Hay virgencita por favor, cógelo de la mano y tráelo, ablanda su corazón y dile que tiene que venir, por favor, ayúdame por favor, ayúdame... ángeles del universo, háganlo caminar de vuelta a casa, por lo que más quieran, aunque no sea yo lo que más quiera él hoy, pero estoy necesitando su ayuda y es urgente, Alberto, chico, ven, ven... - pensaba e imploraba Nieve con intensidad para sus adentros...

Cuando comenzó a caer la noche llegó Alberto, alegre, contento, silbando... tarareaba una canción y se sentía muy feliz... 

- Hola mi sapito, ¿Ya comiste? Perdona la demora, ya sabes es domingo, y los domingos están hechos para descansar y sobre todo no coger lucha, no se puede coger lucha los domingos mi sapito, por favor, coger lucha los domingos es cosa de la gente del primer mundo... pues nada, los amigos, ya tu sabes como es eso, te saludan, te preguntan y hasta te invitan... y como me vieron sólo, lo que no es usual un domingo en mi, se alegraron y ya sabes, me enrede un ratico con el domino y unas cervecitas... pero ya estoy aquí, completamente tuyo y para ti, para lo que me necesites mi sapito blanco y silencioso... y como lo prometido es deuda, comencemos... papel y lápiz...

Alberto se sentó en el escritorio de Nieve y pasaron las horas... Mientras tanto Nieve perdía las esperanzas, hasta ahora no había comido nada... no tenia apetito, de solo pensar en insectos y moscas, se le revolvía el estómago, a penas bebía, y muy poco dormía... Alberto en algo tenia razón, ella si quería decirle algo, solo que no sabía como... como decirle a su Albertico lo del beso... ¿Como...? ... el tiempo pasó y pasó y Alberto terminaba de escribir. 

- Madre mía esto de escribir no es lo mío... pero como dicen los escritores... el amor hace milagros... y yo por ti mi sapito hasta empezado a escribir... lo que hace el amor mi sapito, lo que hace el amor... mientras escribía también pensaba y estuve pensando en el día de mañana... mañana nos vamos al museo natural, si mal no recuerdo, casualmente leí en algún lugar, que en estos días hay una exposición sobre anfibios y reptiles exóticos, eso nos puede convenir mucho... pero si lo pensamos mejor, como el viaje es largo y complicado, yo voy solo, llevo mi cámara de fotos, por si acaso... llevo también algo para tomar notas... no cervezas, notas... en los museos no te dejan tomar cervezas... es un chiste... pero se puede aprender mucho... mi sapito quien me lo iba a decir a mi, en vez de irme a la playa, teniendo tiempo, dinero y vacaciones, me voy al museo... lo que hace el amor mi sapito, lo que hace el amor... bueno, esto de no hacer nada los domingos la verdad es que te da una zoncera, hasta cansa, es muy agotador lo de relajarse los domingos... 

... por favor, te pegas un salto por la ventana, que para eso eres sapo y yo bajo por las escaleras, voy a poner una musiquita, unas velitas y en compañía de la luna, el calor, la brisa y las estrellas, me como mi pan con algo, tu puedes comer lo que tu quieras, así terminamos el domingo tu y yo completamente relajados... mi sapito... completamente relajados, sin nadie que haga preguntas y nadie al lado que nos diga lo que tenemos que hacer. Para esto se creo el domingo. Brindemos por la gloria dominical. Salud y que la paz sea eterna, que no hay más na...

4

Sonó el despertador y como bala dispuesto y velozmente saltó Alberto de la cama. Tomo su ducha fría como de costumbre, su dulce café caliente y sin afeitarse ni mirarse en el espejo se puso sus gafas oscuras, busco una maletica antigua en el taller de herramientas de su suegro, metió una toalla pequeña, alzó con cuidado a su Nieve, la acomodo bien dentro de la maletica y se dispuso a salir,  parándose antes por unos segundos en el umbral de la puerta, cerro los ojos meditativamente, para pensar y recordar, con el rostro en dirección al sol respiro profundamente, luego movió la nuca y los hombros, sonriendo tarareo una canción, cerro la puerta, y salió felizmente rumbo al museo. Lleno de ilusiones y esperanzas, había cambiado de idea mientras dormía, ahora prefería llevar a Nieve con el.

El viaje fue largo, pero no agotador. La idea de salir temprano y de llevar a Nieve con él, llegó en la madrugada, se había ido a dormir alrededor de las diez de la noche, sin embargo no podía dormir bien, a causa de la repetida pesadilla. 

A la media noche en una de esas acciones y pesadillas nocturnas, dio un giro doble y se calló bruscamente de la cama. El golpe fue duro e inesperado. Se levantó con cuidado, pensó que un baso de agua al aire libre le vendría bien. Bajó con cuidado las escaleras, se sirvió un gran baso de agua muy fría, salió al jardín quedandose parado junto al banco de madera. A la luz de la luna y las estrellas escuchando los insectos, recordaba los gratos y hermosos momentos vividos con su queridísima Nieve, en noches como aquellas de temperaturas tibias e inolvidables. 

Una agradable brisa le acarició el rostro con ternura, de momento recordó la situación actual de Nieve, mato de una palmada un mosquito, apagó la luz del portal, cerró la puerta, llevo el baso de agua a la cocina, y vio un pequeñito despertador sobre el refrigerador, lo cogió, lo puso en hora, puso la alarma y se fue completamente desvelado a la cama. 

A las siete sonó el despertador, pero apenas había pegado ojo toda la madrugada, resulta que a penas se quedaba dormido, tenia la misma pesadilla repetitiva. Ahora lo nuevo era, que en el mismo momento en que Nieve lo quería besar, el se caía siempre de la cama. Por eso ya no quería dormir, por miedo a otro golpetazo. 
La mañana estaba fresca, pero la temperatura prometía un día de sol. 

Llegaron al museo. No había nadie por todos los alrededores. El museo habría a las diez de la mañana, habían llegado una hora antes. Alberto abrió la maletica y se sentó en la escalera de la entrada al museo, y se puso hablar con su sapo blanco. 
- Bueno mi reina, aquí estamos, mira, no se si te habrás dado cuenta, pero me caí de la cama mas de una vez mientras intentaba dormir. Esto es terrible, entre la pesadilla repetitiva que no me deja dormir tranquilo, ahora resulta que comienzo a caerme de la cama, así no hay quien pueda. Por eso, cuando me tomé el baso de agua en medio de la madrugada, pensé,  ...mejor me llevo a Nieve conmigo, así no se pasa el día ni sola, ni rodeada de insectos y bichos que no conoce. Por eso, estamos aquí ahora juntos. Cuando entremos, tengo que cerrar bien la maletica, para no llamar la atención, si me preguntan, digo que tengo aquí la cámara de fotos. A ti, que no se te escape en el museo ningún Cruack de esos que se te salen a veces, yo sé que es tu forma de decir lo que piensas, pero si ven que no es una cámara de fotos, sino un sapo blanco, no se que pueda pasar. Ya sabes como son la gente de los museos. No sabemos por lo que les pueda dar. Imagínate tu, que a esa hora tienen uno nuevo que comienza a trabajar y de repente cree que yo me estoy robando un sapo del museo y le da por llamar a la policía, imagínate que locura, a esa hora yo como ladrón, la policía haciendo su trabajo y el nuevo que no se dio cuenta que en un museo solo hay animales disecados, y resulta que nos complica aún más la vida. Por eso te pido por favor mi sapito, por favor, que ni un Cruack durante toda la visita al museo, por favor, por lo que mas tu quieras en esta vida mi sapito, vale, ni un solo Cruack. 
A propósito, tu no tienes hambre, porque a mi me está sonando el estómago... mis tripas están pidiendo comida a gritos, parecen Aliens, son unos sonidos alarmantes que anuncian que es la hora de comer algo... lentamente me urge comer algo...

Mira, allí en frente están abriendo la cafetería, menos mal, porque eso de pasar la mañana en el museo con el estómago vacío no es lo mío... el hambre no es una buena amiga, mas bien es una mala acompañante y terrible enemiga... voy, meriendo algo y regreso... te voy a dejar bajo aquel árbol, a la sombra, por si quieres salir y comer también algo...

Entre tanto dieron las 10 de la mañana y Alberto comenzó con su visita por el museo... 

Los ojos se le salían de lo sorprendido que estaba, no podía creer lo que veían sus ojos. Estaba verdaderamente muy impresionado. 
- ¡Que lugar mas hermosos, que belleza de lugar! - Repetía interiormente a cada rato, tan emocionado estaba. Admiraba atónito la belleza de aquel lugar. Con toda su galante antigüedad. - ¡Esto es muy grande mi Nieve! Con lo despacio que yo leo y mi eterna tranquilidad, de aquí no salimos hoy... - Llevaba la maletica entre sus brazos y susurraba bien bajito en la abertura de la antigua pero muy bien conservada maletica. - Creo que en vez de entusiasmarme con todas estas cosas tan hermosas e interesantes, lo mejor es hacer como tu misma me dirías, enfocarme, hagamos así, busco la exposición que ahora mismo nos interesa y por supuesto que si luego me queda tiempo, miro el resto del museo, yo seré contigo el ultimo que salga de este lugar hoy. Lo quiero ver todo. Que maravilla de lugar, ...pensar que tu si has venido aquí mas de una vez. Reconozco que muchas veces me pediste que viniera contigo, pero bueno, tu sabes, yo prefería siempre la playa, el mar, el calor, el sol, la arena, la música, la brisa, pescar y los amigos... pero sapito, te prometo, que cuando ya no seas mas sapito, de vez en cuando, no siempre, solo de vez en cuando, vendré contigo a este maravilloso lugar, y a todos esos maravillosos otros lugares que sueles visitar, llamados, no solo museos, sino bibliotecas, exposiciones, jardines botánicos, parques, centros de historia, ferias, galerías... a donde te gusta ir... ahora pienso que de verdad es una pena que antes nunca te acompañé ¿Pero que culpa tengo yo de haber nacido en una casa de músicos? Tus padres son universitarios, artistas, tu naciste en una familia de académicos, de intelectuales, donde la gente piensa mucho, hasta que pasa, que muy jóvenes pierden rápido el pelo, si yo veo las fotos de tu familia, la mayoría de los hombres son todos casi calvos, y las mujeres pálidas, y bueno, todas tienen unos labios magníficos, pero mucho mas que labios, no les tocó en la lotería de la belleza femenina, porque son pálidas como los vampiros y ni por delante ni por detrás le dieron mucho, el día de la repartición de carne, para ustedes alcanzó a penas para los labios, pero no para mucho más, creo que llegaron de ultimas a la repartición... pero bueno, dicen mis abuelos, que la belleza exterior no es la que cuenta... mi familia no llego a estudiar tanto como la tuya, pero también hacen sus cosas, a los míos lo que les gusta es la música, la rumbita, el guaguanco, el son, la timba, bailar pegaditos, mover el esqueleto, sacar fuego y locura de los bongos, la tumbadora, el ritmo, el sabor, la explosión de los sentidos, el estallido de los poros sudados, el dominó, el cubilete, las risas, el cuento, la alegría, el buen humor, los chicharrones, el pan con algo, el agua con azúcar, toma tú milordo aquí, rico y frío, la cerveza bien fría, los tostones bien hechos, el buen ron y el café siempre en las mañanas bien dulce negrito y caliente...  mi familia, llena de alegría, música, política, poesías y su gran toque de humor, pasión y locura, vidas que saben vivir, antes de morir, hay quien esta muerto toda una vida, pero esos, no son familiares míos, mi familia es pura vida, alma, corazón y risas, así de simple...
Alberto estaba emocionado, y casi a punto de llorar por la emoción... por eso no se había percatado que estaba sentado en la silla de la cuidadora, que había ido un momento por un baso de agua.. 

Ella, con un paso lento y silencioso, se acerco al muchacho y le dijo bajito al oído poniéndole una mano en un hombro - Mi ´jito, tu crees que puedas ser tan amable y dejarme sentar de nuevo en mi silla, yo solo fui a tomarme un baso de agua... 

Alberto se pego tremendo susto cuando sintió en su hombro la gentil mano de la señora, casi se cae de la silla. Si la señora no lo hubiese aguantado bien, se hubiera caído con silla y todo para atrás. 
- Si compañera, por supuesto, aquí tiene usted su silla, no faltaba mas y muchas gracias... perdone la molestia y mi atrevimiento...
- ¿Te puedo preguntar algo?
- Sí, sí, pregunte usted...
- ¿Que se te perdió aquí, tan temprano? Un lunes tan temprano suele ser muy raro que muchachos tan jóvenes como tu, estén visitando el museo...
- Si compañera, pero es que como son vacaciones...
- Sí, por eso, más razón me das, la gran mayoría esta seguro que hoy para la playa, u otro lugar recreativo, pero eso de que en vacaciones, un lunes en la mañana, elegirás el museo como lugar de paseo, eso no es común. ¿Estas buscando alguna información en especial? ¿Estas trabajando en algún proyecto? Si sabes lo que buscas, me puedes preguntar, y te puedo ayudar, en fin de cuentas es parte de mi trabajo y con mucho gusto lo hago, te puedo indicar si tu quieres donde esta lo que estas buscando...
- Bueno, en realidad me gustaría saber mas de los reptiles, en especifico de las ranas, a ver a ver, para ir al grano, quiero saber todo de los sapos blancos... es decir, todo...
- ¿Los sapos blancos? ¿Tu te estas burlando de mi por alguna casualidad?
- No señora, ¿Como puede usted pensar eso? Yo le digo la verdad, estoy interesado en saber todo acerca de los sapos blancos, con labios de oro...
- A ver, empecemos por el comienzo... el principio de todo tiene que ser la verdad... yo intento confiar en ti y creer en todo lo que me digas, ... y que lo que me vas a decir, es siempre la verdad... la verdad es el camino mas corto para llegar a la solución de cada nuevo reto.
- En eso señora, le darían mis abuelos toda la razón...
- Si, pero no son tus abuelos los que están ahora aquí frente a mi, sino tú, y por eso quiero tu verdad y no la historia de tus abuelos... ¿A ver, me puedes decir quién te dijo, que existen los sapos blancos con labios de oro...?
- Nadie me lo dijo, yo lo he visto con mis propios ojos...
Muy bien, yo tengo ya muchos años vividos, y tengo que admitir, que lo que ven los ojos de uno, no tiene que ser la verdad de los otros... tus ojos creen que hay un sapo blanco con labios de oro... muy bien, esa es tu verdad, pero según mis conocimientos, yo no creo haber leído nunca, que existan los sapos blancos de labios de oro, por eso te recomiendo, continuar en tu búsqueda, hasta que hallas encontrado lo que deseas encontrar, pero eso que deseas encontrar, no lo tenemos aquí. Mira, para que no pierdas el viaje que has elegido hacer por tu propia cuenta hoy, yo te recomiendo, que termines a gusto la visita por el museo, tengo que admitir, que a pesar del hecho de que llevo muchos años trabajando aquí, este lugar, tiene su magia y encanto... después te aconsejo que si de verdad estas interesado en continuar tu búsqueda, pues que visites pronto una gran biblioteca... en la biblioteca seguro encontraras lo que buscas... pero te tocara invertir tiempo, para adquirir información y conocimiento...  los grandes maestros que llegaron hacer historia, supieron elegir muy bien, entre entretenimiento y conocimiento, entre labor y diversión, cuando quieras alcanzar tus propias metas en la vida, aparta de tu camino con fervor todo lo que sea basura para entretenerte y hacerte perder el tiempo. La juventud de hoy esta llena de privilegios, a veces son tantos, que no los dejan ver la diferencia entre el consumo del entretenimiento barato e inútil y lo útil de no dejar escapar de las manos la ética de los valores humanos y las tradiciones...

Dándole la señora unas palmaditas muy suaves y llenas de agotada ternura al muchacho, le dijo lentamente y en voz baja - pero, para no parecer injusta, puedo decirte que mi generación también jugó y fue muy divertida, loca, salvaje y distraída, tuvimos nuestros problemas y desafíos, antes teníamos menos y también supimos jugar, pero los juguetes eran muy diferentes a los de hoy en día... ahora soy yo la que te voy a pedir un favorcito y luego te dejo ir. Tengo que ir rápido al baño, te puedes quedar un minuto aquí sentado en mi silla hasta que yo regrese, por si alguien pasa y pregunta donde estoy, ya tu sabes que decir... gracias... ya regreso...

-  Alberto se quedo pensativo, sentado en aquel gran silencio que lo abrazaba tibiamente... - Mi Nieve, tu tienes razón, no has dejado nunca de tener razón... ahora lo puedo ver todo mejor... es muy cierto todo lo que siempre me decías... en estos lugares se refugia gran parte de la esencia de la vida, es decir, de la historia, del conocimiento y hasta de algunas verdades.. se puede aprender mucho en lugares como este... no solo con las exposiciones, sino hasta con las personas que trabajan aquí... mira tu, cuantas cosas me ha dicho esta compañera, y la verdad es que no le puedo quitar la razón... ni llevar la contraria... ha dicho cosas muy ciertas... que me han tocado el corazón... y hasta me hicieron un tremendo nudo aquí, aquí mismo, si, en el medio de la garganta... poco falto, para que sé me saliera una lágrima... tu sabes que yo soy muy respetuoso y muy sentimental... y cuando los viejos hablan, por lo general se me ponen la piel de gallina con sus historias y sus experiencias... hay muchos viejos con muchas historias encantadoras, que tristemente la juventud no quiere muchas veces ni escuchar... en muchas ocasiones se pierden la historias... se esfuman en el aire las sabidurías anónimas de esta gente sencilla y humilde, pero que también tienen algo para contar...
- Bueno mi niño, ya estoy aquí de regreso, ha sido un placer conocerte, bueno ya sabes, yo estaré aquí todo el día hasta que cerremos el museo, si tienes preguntas, y piensas que te puedo ayudar, aquí estoy en mi silla, si no me encuentras, es que fui a tomar agua, o a merendar...
Muchas gracia compañera, lo tendré en cuenta, muchas gracias, a sido usted muy amable, gracias...

Como lo prometido es deuda,  Alberto fue el último en salir aquel día del museo. Salió con hambre  y con su tranquilo caminar se fue a la cafetería, merendó muy bien. Aunque sabía que la casa quedaba lejos, no le importó esta vez, necesitaba pensar y respirar a todo pulmón, por eso se fue caminado hasta la casa. En el bus de San Fernando, un ratico a pie, y otro caminando. A demás, pensó que cansarse bien, podría ayudarle a dormir mejor aquella noche.

Entre reflexiones, ideas, pensamientos y recuerdos, llegó a la casa. Estaba reventado del cansancio y el dolor en los pies. Casi muriéndose de la sed.
Acomodo a Nieve en el banco del patio, fue al baño, y luego al refrigerador, y con una cerveza bien fría se sentó fuera en el banco con Nieve. La cerveza se la tomó en un santiamén, se recostó y en menos de lo que brinca un chivo, se quedó profundamente dormido. 

En plena noche, comenzaron los mosquitos a molestar, las ganas de ir al baño eran siempre más intensas, y el hambre rugía, ya roncaba mas alto que él.
Fue el Cruack de Nieve quien le hizo conectarse al momento. Abrió bien los ojos, para ver mejor, se estiró lo mas que pudo, bostezo y se fue al baño, cuando terminó, salió con los pelos mojados y el rostro húmedo.
Con una cómoda camiseta, unos pantalones viejos doblados y subidos hasta las rodillas y en chancletas, se fue con carácter deportivo a donde sabía que a esa hora se podía comer algo.
Regreso al cabo de las horas, contento y chiflado. Cuando entró al portal no vio a Nieve y con aptitud determinante, se fue directamente al escritorio de Nieve a escribir sobre aquel día.
Pasaron las horas, en el momento en el que el cansancio le venció, sentado allí mismo, cruzó los brazos, puso la cabeza dentro y se quedó al instante profundamente dormido. 

Este fue un día largo para Nieve, la visita al museo en esa maletica le pareció eterna, el poco espacio y la oscuridad la asfixiaban, se sentía muy débil, luego la caminata de Alberto no fue cómoda para ella, parecía que en ocasiones Alberto olvidaba que un sapo es un ser vivo que siente y Nieve por momentos se sentía como en una montaña rusa, de un lado a otro, de arriba a bajo, sin parar. El Cruack de Nieve cada vez era mas bajo, Alberto no se había percatado aún de que Nieve no comía desde que era un sapo blanco. Su estado actual no le permitía comer, solo de pensar en insectos y bichos, el estómago se le cerraba, su mente no estaba lista para comer bichos, tampoco sabía como hacerlo, a veces observaba otras ranas para aprender, pero todo le daba asco, a penas podía humedecer su piel y sus labios de oro. Todo aquello lentamente la debilitaba y la hacia perder fuerzas, temía por su existencia. Se aferraba a los recuerdos y al amor, no quería perder las esperanzas. Lo que más le hacía sentir ganas de vivir, era observar a su Albertico, el que lo mismo la hacia reír que encabronarse por la forma en que se tomaba el ritmo del día. Que la servecita fría a cada rato, el pan con algo, los chicharrones, los amigos, en fin, todo lo que ella siempre evitaba cuando estaban juntos.
Esto la ponía al cien, la calma de su Albertico, la desesperaba. Sin embargo, verlo dormir, le parecía gracioso, ver a su Albertico con esa paz inocente a pierna abierta le partía el corazón. Amaba a su trigueño, tronco de monumento, jamás había tenido tanto tiempo para analizar tan al detalle aquella bestia humana. Ahora cuando Alberto dormía, pasaba las horas vacilándolo como nunca. Llegaba a tener fantasías exóticas muy eróticas, que si la vida le daba la oportunidad, las pondría en práctica a penas se presentará la ocasión. 
Alberto solía dormir casi desnudo y había que admitir que aquella escultura humana parecía estar al detalle hecha a mano, de verdad que sus padres lo pusieron todo el día que lo hicieron... se esmeraron, pura pasión, alma corazón y vida, como el mismo Alberto diría...

...Albertico es un tremendo paston. Ojos, cara, piel, un color, un cuerpo, un olor, sabor, tamaño, proporciones, música, poesía, es fuego, pasión, sexo... en fin, pura vida, puro sabor... en eso, se le puede dar la razón, la genética es la genética, la familia es la familia, y lo bien hecho, está bien hecho, lo bien comenzado bien termina. ¡De las manos de Albertico al cielo! Hay Dios mío, apúrate y permite que yo pueda pronto regresar a sus manos y dejarme para siempre besar por él...

Esta noche Albertico se quedó dormido en la silla del escritorio, esto la conmovía. Sin embargo no podía aguantarse las ganas de vacilar y fantasear, a fin de cuentas, si se moría como sapo, esos serían sus últimos rayos de sol, de vida y esperanza.

Hoy se le hacía complicada la cosa para desarrollar fantasías, ...Alberto estaba aún con ropa y sentado tipo pausa escolar. Pero se dio cuenta de que estaba descalzo y el pantalón roto lo tenía doblado hasta las rodillas. Se propuso acercarse a los cuidados pies de Alberto, y quedarse allí, junto a esas piernotas duras y musculosas, llenas de pelitos negritos sobre esa piel deliciosamente tostada. Allí se quedó toda la noche, tranquilamente. Mirando, esperando... y saboreando fantasías peligrosamente eróticas. 

Mientras que uno dormía y la otra hacía la guardia nocturna y sexualmente sensual, pasaron las horas. 

De repente, Alberto pegó un brinco en la silla, esta vez no había nadie que lo aguantara y se calló para atrás con silla y todo. El susto fue tremendo, el golpetazo se lo sintió en el alma.
¡Coooño! ¿Pero que es esto tú? ¡Oyeee! ...esto de las caídas cada mañana no lo aguanto más, esto de verdad que duele. ¡Esto no es para mi! ¡No lo aguanto más! ¡Tengo que hacer algo! ¡Y urgente! ¿Que hora serán? 

Como siempre tomó su acostumbrada ducha fría mañanera, ya ni se afeitaba, ni se peinaba, mas bien se despeinaba, alborotando el pelo con las manos y los aceites de Nieve.

Su respectivo café, caliente negro y dulce... Se puso ropa decente, puso a Nieve en la maletica, y se fue rumbo a la biblioteca. 

Por el camino merendó algo, se entretuvo con el despertar del día, caminaba despacio y lo observaba todo al mas mínimo detalle, hoy no quería llegar muy temprano, ni ser el primero... 

Cuando llegó, pudo entrar sin mucha demora. 
Se acercó al bibliotecario, un señor de edad. 
- Buenos días compañero, - ¿Le puedo preguntar algo? 
- Si, joven, dígame, ¿En que le puedo ayudar? 
- Es que necesito información sobre los sapos blancos con labios de oro. 
- Y quién le dijo a usted joven, que existen los sapos blancos con labios de oro...
- Nadie me lo ha dicho, yo sé que existen, por lo menos un sapo blanco con labios de oro, y necesito saber, de que viven, que comen, que necesitan y lo más importante, como regresan a su estado anterior. 
-¿Y cuál es el estado anterior de un sapo blanco con labios de oro, si ya ha nacido sapo, blanco y con labios de oro?
- Eso me tomaría tiempo explicárselo, creo que si no lo ve, no me lo va creer.  Es que el sapo está, pero lo que era antes de ser sapo, no esta mas. Y eso es lo que yo necesito, lo que era antes de ser sapo. Estoy en la búsqueda de una solución, necesito terminar con una tremenda e incansable pesadilla, que no me deja tranquilo mi abuelo, se repite y se repite siempre que duermo. Ya no aguanto más eso de despertarme con un susto después de una caída o de un golpetazo, eso es durisimo y duele cantidad. Ahora resulta que siempre me caigo, sino es de la cama, es del banco, o de la silla, del lugar donde yo me quede dormido, termino cayéndome, no aguanto un golpe más mi tío, estoy cansado de los golpes, estoy cansado ¿Usted me entiende? estoy a punto de comenzar con las guardias del comité, no se... tal vez trabajar de custodio por la noche, como no se puede dormir, entonces ni me caigo ni tengo pesadillas, ¿Usted me va entendiendo, le coge el hilo a lo que digo?
- Bueno, yo intento entenderlo, en la manera de como puedo ver las cosas. Como me cuentas, es una tremenda pesadilla. Y de verdad, pensándolo bien, mejor que no la compartas conmigo, porque a mi edad, si empiezo a caerme de la cama, sería fatal. Pero los viejos tenemos siempre consejos y lo que te puedo recomendar es leerte el cuento del príncipe rana, es una historia para niños grandes y para grandes niños.
Cuando te la hallas terminado de leer, pasas por aquí y me cuentas que sentías mientras leías. Tu ponte cómodo, yo te voy a buscar el libro... ya luego me dirás... 

Así mismo fue,  Alberto encontró un lugar acogedor, se acomodó, acomodó la maletica y a penas hubo recibido el libro comenzó a leer. 

Alberto leía, leía y leía. Con la esmerada calma que lo caracterizaba. En ocasiones se quedaba dormido, dando fuertes y cansados cabezazos. 

Alberto terminó leyendo el libro completo. El bibliotecario le había dado un libro antiguo, grande y pesado, pero muy elegante. Cuando lo tuvo en sus manos, se quedó maravillado, le dio las gracias al abuelo y se quedó absorto ante tal maravilla de libro. 

Nunca antes había tenido algo así en entre sus manos. Busco la historia y comenzó a leerla. Al terminar el cuento estaba tan entusiasmado que quiso leer más y siguió leyendo otras historias y otros cuentos. 

Pasó el tiempo y pasó en un momento el bibliotecario por su lado, tomó una silla, se sentó  junto Alberto y con la mirada fija en el cuadro de Alberto le habló en voz baja, - ¿Encontraste algo? 
- ¿Cómo?
- ¿Qué si encontraste lo que buscabas?
- ¡A sí, creo que sí! 
- Que bien, porque ya vamos a cerrar y tienes que salir.
- Si, sí, pero me gustaría llevarme el libro. 
Bueno, este específicamente no lo prestamos, pero tenemos una versión más nueva,  moderna, que también te pueda interesar. 
Si por favor...
Muy bien, entonces ... ven conmigo...

El bibliotecario trabajaba hacía muchos años en aquel lugar, su olfato lo traicionaba  pocas veces, por eso muy rápido supo que libro recomendarle a nuestro Alberto. Ahora estaba nuevamente seguro de que recomendaba otra vez lo apropiado.  

Alberto salió contento de la biblioteca. En una mano cargaba el nuevo libro, en la otra la maletica. Pensó en hacer lo mismo que el día anterior, regresar caminando a casa. 

Así mismo hizo... pero a mitad de camino, tuvo una nueva idea y se desvío.

En un momento, se quedo parado observando un lugar que conocía y se llego hasta allí, busco una mesa para dos y se quedó sentado... lleno de gente agradable estaba el local, el servicio de excelente calidad, la música de fondo era optima y la comida a su gusto. Se pidió enseguida una cerveza bien fría y rápidamente pidió algo de comer. 

Mientras comía y esperaba con ansias la segunda cerveza...
- ¿Alberto, eres tú? 
Alberto sintió aquella grotesca mano en su espalda, que le aguantaba el hombro con tremenda alegría, y con un bocado atorado en la garganta se giro hacía aquella entusiasta voz.
- ¡No compadre, no soy yo es mi sombra! 
- ¡Cóño, chico, pero si eres tu mismo en persona!
Se dieron un fuerte abrazo... como grandes y viejos amigos.
- ¡Mira, esta cerveza va por la casa! ¿Estas esperando a alguien? 
- No, más bien, vine con intenciones de verte.
- ¿A mí? 
- ¡Si compadre, a ti mismo, a tu sombra y a los espíritus de tu lámpara maravillosa!
- Bueno si es así, a tanta insistencia eso hay que celebrarlo. Con tu permiso y sin tu permiso, me siento en tu mesa que es la mía también.
Y dirigiéndose a la chica que atendía las mesas.
- Marta por favor, cuando puedas, me sirves lo mismo que esta comiendo Alberto, gracias. Pero a mi me pones un refresco. 
Dándole otro palmazo en la espalda a su amigo se puso cómodo...  
- Entonces cuenta ¿Qué estrella se va a caer?
- Na, compadre, es que tengo un problema con Nieve, que no se como arreglar. 
- ¿Con la jeva?
- Si chico, con mi flaca.
- ¿Y en que te puedo ayudar? Dime tú pa que soy bueno.
- Mira, estuve pensando y creo que lo mejor es hablar de eso con tranquilidad, ahora mismo tu estás trabajando... yo no quiero demorarte mucho, sino vamos a tener problemas con Marta, pero si tu pudieras pasar mañana por mi casa, a eso de las dos de la tarde, estaría bien. 
- Esta bien, mañana yo te caigo alrededor de esa hora. ¿Y sino, que hay de nuevo en la música?
Entre chistes y cuentos comieron juntos como en los viejos tiempos y cuando hubieron terminado de comer, Marta les puso un café anunciando que había trabajo y necesitaba que le echaran una mano. Fue así que  Alberto se despidió decentemente de su amigo Roberto y su esposa Marta. 

Cuando llegó a la esquina, se ubicó, se conectó y siguió con su caminata. No le faltaba mucho por llegar, cuando hizo un pequeño y estratégico desvío. 

Llegó a un taller mecánico, donde estaban Pavel y otros más trabajando...

Pavel enseguida lo reconoció...
- ¡Coño! ¡De verdad que ahora si hay que empezar a creer en los milagros! ¿Que estrella se irá a caer? ¡Esto sí que es una sorpresa! A ver déjame adivinar, seguro que te peleaste de Nieve. ¡Terminaron.!  ¿Se acabó.? Los besos de  Alberto destruyeron a la flaca.
Mientras que Pavel decía todo esto emocionado y en voz alta, se limpiaba las manos con un trapo seco viejo y sucio, y con pasos firmes caminaba en dirección de su gran amigo. 
Lleno de contentura le abrazo, como en los viejos tiempos. 
-¡Que bolá acere, que bolá! ¡A que le debo el honor de tu visita! ¿Qué se te perdió por estos andares? ¿Sé fue la jefa del país? ¿Te quitaron las cadenas? ¿Te dieron la libertad?
- No exageres, que tampoco es pa tanto compadre. Y si es verdad, estoy aquí porque tengo problemas con Nieve. 
- ¡Me lo imaginé! ¡Porque tienes una estampa de presidiario obstinado!
- ¡Oye, que no es pa tanto compadre, no exageres! Acabo de pasar por donde Roberto y le dije que pasara mañana por mi casa, a eso de las dos de la tarde, ¿Tú crees que pa ti también sea posible, pasar mañana a esa hora por mi casa?
- ¿Y qué habrá de bueno? ¿Cual es la noticia? ¡ Adelanta algo, no! ¡Pa más o menos llegar preparao! ¡Pa no llegar como caído del cielo! ¡Y después, ya tu sabe, búmbata, la bomba! A mi no me gustan las sorpresas, así que dime, suelta, dispara, soy tiro al blanco. ¿De que nos quieres hablar mañana? ¿Van a vender la casa? ¿Van abrir un nuevo negocio? ¡Dime, pa prepararme! ¡O llegaron los americanos a tu casa!
-  Ahora no compadre, no te preocupes, no es tan grave, mañana hablamos. 
- ¿Estás apurado? 
- ¿Porque?
- Si no estás apurado, puedes entrar y quedarte un rato aquí en el taller, como en los viejos tiempos y me cuentas un poco, de como te va la vida mientras que yo intento echar andar estos ejemplares en peligro de extinción. Son unas momias andantes compadre, yo no sé todavía como estos cacharros andan, en años de vida le ganan a las tortugas, y ya compiten con los dinosaurios, son una especie de jicotea, cruzados con cocodrilos y chivo, o algo así por el estilo.
No es fácil, es magia... nosotros no somos mecánicos, nosotros somos una especie de magos, con arte de cirujanos plásticos, por hay andamos mas o menos, tenemos que andar entre excavadores mecánicos o que se yo... aún no logro descubrir que somos en realidad, pero bueno, aquí estamos, se sobre vive, y no me quejo de nada, vivo mi vida, hago lo que me da la gana, tengo pincha permanente, y cuando las estrellas se caen, me visita un amigo.
Una vida entre almendrones, si nos vamos pa fuera, no tenemos trabajo, por que lo que nosotros hacemos aquí, no se hace en ninguna otra parte del mundo, como no somos un país que exporta almendrones, imagínate... tal vez tendríamos que hacer un parque nacional de almendrones, zona protegida, “autos o cacharros” patrimonio de la humanidad... echa pa ca, que no hay prisa... a ver si paro de hablar de lo que pica el pollo... mejor cuentame algo diferente... la verdad es que estoy fundido con este calor...

Pasó lo que pasó y pasó más. Se fueron las horas y pasó el tiempo agradablemente volando... llegó la noche. Terminaron de trabajar, cerraron el taller y calabaza calabaza cada uno pa su casa. 
- Bueno compadre, entonces nos vemos mañana. 
- Si no te preocupes, yo te caigo a eso de las dos.
- Oye, y gracias por todo. 
- A ti gracias por la muela y por la visita, y por echarme una mano.
- Pa eso estamos los amigos. 
- Oye compadre, ¿Mañana me vas a decir, que tienes dentro de la maletica?
- Si bárbaro, mañana. 
- Vale, entonces descansa que yo voy a meterme una ducha ahora y decirle a la jeva que nos vamos a comer fuera hoy.
Se abrazaron fuertemente y se despidieron como en los viejos tiempos. 
...cada uno tomó por su rumbo.

Para Alberto a penas comenzaba la noche. Llegó a su casa y se sentó en el sofá junto al teléfono. Cogió el auricular, marcó un número y se quedó esperando.  
- Oigo
- Si es Alberto ¿Quien habla?
- Es Olga, la mamá de los gimagua.
- Buenas noches Olga, es Alberto, el hijo de Joaquín, ¿Cómo esta usted?
- ¡Albertico! ¿Albertico, eres tú, el hijo de Joaquín? ¿Y que estrella se va caer mi niño?  ¿Y ese milagro tu llamando? ¿Y a esta hora? ¿Le pasó algo a Joaquín? 
- No Olga, gracias, todo bien, no se preocupe... yo no la quiero molestar, yo solo llame, para hablar con los gimaguas.
- Hay menos mal, chico. Me asusté, como hacía tanto tiempo que tu no llamabas. Por eso el susto. 
- No mi vieja no, no se me asuste, esta todo bien, yo sólo quisiera hablar con uno de los gimaguas.
- Hay chico, pero tu sabes, que todavía no han llegado, que raro, eso me preocupa, esta muy raro, por lo general a esta hora están casi siempre aquí. Ellos saben muy bien que a mi me gusta que cuando estoy sola, lleguen más tardar cuando se acaba la novela. La novela hace ratico que se acabó y ellos no han llegado, seguro que han de estar por llegar en algún momento. ¿Tú quieres que le diga que te llamen cuando lleguen? ¿O le quieres dejar un recado? 
- Olga, yo necesito que ellos pasen mañana por mi casa, a eso de las dos de la tarde.
- ¿Pasó algo mijito, que tu no me quieres decir pa no preocuparme a esta hora?
- No mi tía no, no se preocupe, no ha pasado nada grave, pero necesito que los gimaguas mañana pasen por mi casa a las dos, llueve truene o relampaguee.
¿Tan grave es la cosa mi niño? Hay mira, que ya me estoy preocupando.
- No mi vieja no, no se me quede preocupada, le digo que todo esta bien, de verdad, no se preocupe, usted le da el recado a los gimaguas, que yo los espero mañana, y que no me vallan a fallar por ningún motivo, le digo, que todo esta bien, de verdad.
- Vale mijito como tu digas, igual yo me quedo ahora con la preocupación, pero no te preocupes yo los espero hoy despierta, mirando la televisión, de todas maneras yo estoy sola, porque Julio esta de viaje pa provincia... yo me tiro en el sofá y hasta que no lleguen no me acuesto, les doy tu recado, y mañana los tienes seguro en tu casa, aunque sea yo la que tenga que ir a la feria a vender la mercancía. Pa que estén en tu casa a tiempo. 
- Muchas gracias Olga, es usted muy amable, se lo voy agradecer, de verdad que si. 
- Bueno mi niño, te dejo que va a empezar la película. Tu no te preocupes, que todo esta bien. 
Gracias Olga, muchas gracias. 

Colgando, se fue al refrigerador a buscar una cerveza, pero cuando lo abrió se dio cuenta de que tenía días de no estar en su casa. Sonrió, suspiró, cogió la maletica, el libro, apago las luces y salió rumbo a casa de Nieve, no sin antes pasar por una ligera merienda.

Entre la casa de Alberto y donde vivía Nieve habían más que un lugar donde se podía merendar bien hasta altas horas de la noche. 

Llegando a casa de Nieve, se puso cómodo y abrió la maletica. Nieve estaba como nunca antes la había visto, desparramada. Se le llenó el corazón de tristeza. Aquello ya no era el sapo saludable y grande del primer día, ahora mismo se veía muy mal la cosa, ahora si sé comenzaba a procurar.

Se fue a la cocina, se puso los guantes de limpieza de su suegra,  y sacó con mucho cuidado a Nieve de la maletica.

La puso en la cama sobre la almohada preferida de Nieve y la tapo con mucho cuidado...  con una camiseta usada de él.

A Nieve le gustaba dormir con las camisetas de Alberto bien enrolladas sobre alguna de las almohadas cuando él no estaba, sobre todo si eran camisetas ya usadas y con el olor de Alberto.

Por eso, acomodó  con mucho amor a Nieve entre almohada y camiseta. Se sentó en la orilla de la cama y en silencio se quedó largo tiempo a su lado, observándola con el corazón casi destruido. 

Cuando se sintió mejor y con mas fuerzas, muy despacio y sin hacer ruido se quitó los guantes, se lavó bien las manos y se dirigió al escritorio, dejó los guantes cerca, abrió una cajita de talco que tenía Nieve en su cómoda y olió rápidamente, tomó con las yemas de los dedos un poquito de talco, se restregó bien las manos, las olió, y se restregó la cara para llenarse del grato olor que tanto le recordaba a Nieve. Esto le hizo recordar que aún le quedaba mucho por escribir. Cogiendo las cosas necesarias del escritorio y el libro de la biblioteca, se sentó en el piso, frente a la cama de Nieve. Se tapó con una sabana las piernas, se tiró una colchita por encima de la espalda y tapándose un poco los hombros, se acomodó bien arrecostandose a la pared divisoria del cuarto y se puso a escribir.

Era una posición realmente incómoda, pero esa noche no quería dormir, deseaba cuidar de Nieve, estar junto a ella, y verla despertar. 

Leía y escribía, escribía y leía. Hasta que se quedó dormido. 

Mientras tanto Nieve también dormía profundamente. Era la primera noche donde podía dormir tan bien.

Ese había sido otro día duro para Nieve, Alberto apenas había abierto la maletica en todo el día, en aquella oscuridad y casi sin oxígeno con tan poco lugar y escuchando siempre todo lo que hablaba Alberto con sus amigos se sentía muy sola y abandonada.

Esto era lo peor del caso para el entendimiento de Nieve, ella en aquel estado y él reecontrandose con los amigos. Nieve había llorado, gritado de furia, reflexionado y rogado a las mil vírgenes... hasta haber quedado sin fuerzas y desmayar...

Aquella noche Alberto no se escapó tampoco de su pesadilla incansable.

De momento y con tremendo impulso echó la cabeza para tras y le calló el cuadro que estaba colgado en la pared en la cabeza, pego tremendo grito del susto que se llevó.
 
En aquel momento Nieve le observaba, haber dormido toda la noche le hizo bien. No recordaba con exactitud en que momento tuvo que haber perdido el conocimiento. A penas recuerda por fragmentos algunas de las conversaciones de Alberto con sus amigos. El hambre la estaba matando, pero sólo el pensar en los bichos, le revolvía tanto el estómago que prefería sólo el agua. 

Poco antes del susto de Alberto, ella se había despertado, le costó algo de tiempo darse cuenta de su estado actual. Cuando sintió la suavidad de la tela se percató rápidamente del hermoso gesto de Alberto. Esto la conmovió bastante. Y se quedó quieta por un momento. Absorbió lo más que pudo todo el olor de su Albertico, se acercó hacia donde lo podía observar mejor.
...mientras pensaba recordaba, mientras recordaba añoraba, en lo que se deseaba infinitamente suspiraba y hasta gemía...  en ese instante eterno de femeninos deseos fantasiosos, se despertó Alberto, con tremendo revolico. 

La pared en la que se había recostado era una pared de cartón tabla divisoria, por eso al pegarse durisimo en la cabeza, el impacto del golpe fue lo que hizo posible la caída del cuadro. Un cuadro antiguo, que Nieve encontró una vez en la basura, lo había recogido en algún basurero, lo arregló como pudo y lo había pintado de carmelita.
Aun recordaba aquél día, caminaba a casa después de un tremendo aguacero, teniendo que bajo un techo casi a punto de derrumbarse esperar mas de una hora hasta que  hubo escampado... cuando escampo, descalza se fue caminando a su casa, lo que disfrutó mucho. Le gustaba caminar descalza entre charcos y restos de lluvia. El cuadro no era muy grande pero muy pesado, porque era de madera maciza. Ahora enmarcaba una foto de ellos dos dándose un amoroso y apasionado beso. La foto fue tomada en una fiesta, en casa de una amiga de Nieve. 

Alberto se quedó con el cuadro en una mano mirando la foto fijamente y recordando aquel beso, aquel momento. Con la otra mano se masajeaba el golpe que aún le dolía. 

Se sentía completamente destruido, como si una aplanadora le hubiese pasado por encima, al parecer tuvo que haberse quedado dormido en una mala posición, porque le dolía todo el cuerpo, sin hablar del chichón que se le había formado en el coco...

5

De repente se acordó que a las dos de la tarde tenía que estar en su casa. De un brinco se movilizó rápidamente. Apartó las cosas, las acomodó como pudo y se fue a tomar su respectiva ducha fría.

Cuando terminó de ducharse, con la toalla puesta en la cintura salió hasta la cocina y puso hacer el café. 

En lo que la cafetera trabajaba preparo su ropa, se hecho algún producto de Nieve en la cabeza, se despeinó mientras se mira al espejo, se tocó los duros cañones de la cara, observó las tremendas ojeras que tenia... escuchó entonces que la cafetera avisaba de que el café estaba listo.

En la cocina se preparó su café bien dulce... se fue en toalla y con la taza caliente a sentarse afuera en el portal, para disfrutar de su caliente café... 

Mientras disfruta de la paz mañanera y el sol pegaba en su rostro, comenzaba a organizar el día mentalmente. 

Al terminar con su café, se fue por la cocina y chequeo las reservas... se lavó los dientes rápidamente en el baño, se vistió y buscó a Nieve, que apenas se había movido de lugar, la puso en la maletica, saliendo de la casa dispuesto hacer de aquel día, un mejor día. 

Le gustaba caminar, pero estaba cogido con el tiempo y prefirió coger una máquina hasta su casa. 

Cuando llegó a su cuadra, pasó volando por el agro mercado, compró unas viandas, luego pasó por el puestecito de carne, compró de lo que había, pasó por la bodega, sacó lo que había llegado, alcanzándole el dinero todavía para ir a comprar unas cervezas y una botella de ron. Con el hombro que casi se le caía pudo llegar a tiempo a su casa. 

Coloco todo en su lugar, acomodó a Nieve en su cama, puso la música pero no muy alta, comenzó a recoger y a limpiar la casa por donde la suegra ve. Entre una cosa y la otra se le pasó el tiempo y dieron las dos de la tarde. 

Se metió en la cocina y se puso a freír chicharrones. A pelar plátanos verde y hacer tostones y mariquitas. Los frijoles negros y la yuca ya estaban casi blandos, los había puesto en la olla de presión. El sazón ya estaba listo y el mojo de la yuca también. Puso la arrocera a funcionar. Escurrió bien la ensalada, aceite y vinagre que tu conoces, su poquito de sal con pimienta, jugo de limón y lista. 
- ¡Que no me toquen la puerta que el negro está cocinando! ¡Coñó compadre pero que estamos celebrando! - Había llegado Pavel lleno de alegría. 
- ¡Acere que susto! - Dijo Alberto.
- ¡Yo toqué la puerta chama, pero escuché la música y pensé, no este con la música alta,  y el olor que sale por doquier, ¿Quién me va abrir a mi la puerta? Miré, la puerta sin llavín, y entonces entré. Así de fácil. ¡Y tú qué acere! ¿Qué cuentas? ¿Pa cuanta gente estás cocinando? ¿Pa un campamento escolál? - Dijo Pavel con la alegría que lo caracterizaba. 
- Deja el chucho compadre. - Dijo Alberto amablemente. 
- No, el chucho va a comenzar, cuando lleguen los demás. ¿Pa que hora tu esperas que vengan cayendo? - Quería saber Pavel.
- ¡Mira, mira, mira! Si ya están cayendo. - Dijo Alberto animado. 
- ¡Coñó chama! ¡Que alegría verte! - Le dijo Pavel a quien acababa de entrar.
- ¡Que bien huele! ¡Yo creo que alguien se sacó un número gordo por hay... y no nos lo han dicho todavía! - Decía Roberto lleno de entusiasmo. 
- Hecha pacá, hecha pacá. - Animó Pavel.
- Oye, y tú dejas la puerta abierta así, como si esto fuera estación de policía. - Dijo Yuri, dirigiéndose a la cocina. 
- Compadre aquí nadie entra a robar. - Decía Alberto, ofreciendo la mano derecha para saludar al nuevo invitado. 
- Yo tu no me confiara tanto.  - Dijo Yosvani que venia llegando con Yuri.
- ¡Aquí la gente sabe, que si roba, lo que les cae encima, es un 20 de mayo! - Dijo Alberto alegremente.
- Al quien se le ocurra robar en casa del presidente del comité casado con la presidenta de la federación, estarían locos, a mi ni pagándome, pa que tu sepa. - Advirtió Pavel. 
- ¡Bueno, bueno! ¿Cuál es la reunión? ¡Hoy no es 28 de septiembre! ¡Ni el día de los padres! ¡A que se debe el honor! ¿Quién se va?¿A quién le llegó la visa? ¿Quien es el maceta? ¿Quién fue el que se tiró con la guagua andando? ¿O fue una mina de oro en el jardín? A ver a ver. - Quiso saber Roberto. 
- ¡Acere! ¡Coge aire, respira! ¡Esto no es la mesa redonda, dale despacio! - Aclaró Pavel en forma de jodedera.
- ¡Que bolá! ¡... Aquí el grupo de veteranos, las fuerzas vivas! - Dijo Yuri ofreciendo a todos la mano derecha y saludando con un abrazo a los amigos. 
- Caballero, caballero, el relajo con respeto. - Dijo Roberto con una sonrisa picaresca. 
- Las cervezas están frías, la comida ya casi está, ustedes como en su casa. Gimagua, compadre ponle el pestillo a la puerta y desconecta el timbre, que ya estamos todos y esta no es la fiesta de Adalberto, aquí no puede llegar nadie mas. - Dijo Alberto en forma de jodedera, pero ya con una cara mas seria...
-  A la orden, como usted diga. - Dijo Yuri.
- ¿A propósito y por donde andan tus suegros y tus papas? - Quería saber Pavel.
Na, tu sabes que mis suegros tienen FE, F, E y con mayúsculas, FE, tu sabes a lo que ellos se dedican hace rato. La familia de afuera, la Family, la Familia en el Extranjero, que son bastante les mandan paquetes con cosas por lo general mucha ropa, por una vía o por otra. Después se pasan una semana en el campo dando rueda de guajiro a guajiro, cambiando ropa y cosas por comida. Por esos campos también tienen familia, que son los que cuidan los terrenos que poco a poco se va comprando la familia. De eso vive la familia de Nieve, la que no se quiere ir pa fuera, hace años viven de eso del trapicheo, de la venta y la compra, de todo lo que se pueda hacer, cambiar o vender. No son estafadores, de verdad que es gente elegante y de confianza, no fían ni al espíritu santo, no le fían pero a nadie, eso sí tienen, tampoco le roban a la gente honrada, ni engañan a nadie, son gente legal la verdad. Son unos Lince haciendo negocios. - Explicaba Alberto con paciencia a sus invitados.
- ¡Salvaje, estás rodeado y no es de agua! ¡Tremenda Family! Ustedes no son ni de la alta alcurnia ni hijos de pinchos, ustedes son hijos de gente que se ha sabido ganar la vida. - Dijo Robertico mientras sacaba un rifle de su mochila y lo ponía en la mesa.
- ¿Oye, esto es ron del bueno, o es una estafa? - Preguntó Yuri con los ojos muy abiertos, cogiendo con la mano derecha la botella que Robertico acababa de colocar sobre la mesa.
- Me lo dio Marta hoy por la mañana, un regalo de su parte para todos nosotros. Yo no le pregunté de donde la sacó, a caballo regalao no se le mira el colmillo. - Respondía Robertico, mientras buscaba un lugar donde poner la mochila vacía.
- ¡Caballo, esto es un litro! ¡Un Perchin do! - Exclamó alegremente Pavel.
- ¡Caballo grande, ande o no ande, aquí no se come miedo, esto lo matamos hoy! - Decía Yuri con entusiasmo etílico.
- ¡La pura, mandó para Nieve y para Blanca, unas cremitas de leche y unos coquitos! ¡Traba! Que no son pa ti, me lo repitió mil veces, lo tuyo esta aquí en este pote, llenito, tibio y con bastante canela, que lo hizo hoy por la mañana especialmente para ti, arroz con leche! - Decía Yosvani mientras sacaba todo del gusano que le había dado su mamá por la mañana.
- ¿Cómo le va a Olga con la cafetería? - Preguntó Pavel.
- Lo puedes probar tu mismo, traba, te mandó un saco lleno de Pirulí, para ti y los del taller.  - Seguía Yosvani repartiendo.
- Roberto, conoce bien los dulces de la Pura, por que ella le surte. Los postres que vende Robertico en la Paladar se los hace la Pura. A Olga se le metió en la cabeza lo de la dulcería... fue sacó su patente y abrió en menos de nada la cafetería "Los amigos" sólo vende café y dulces de todo tipo, depende de la temporada, hace siempre algo, la gente se vuelve loca con sus dulces, lo mismo te vende casquito de guayaba, que dulce de toronja, que duro frío, que batido de helado, que natilla, flan de coco, que merenguito, no pa que, dulce va y dulce viene, también vende frutas cortaditas para las muchachas que se cuidan la figura y quieren estar en la línea. - Contaba Yosvani con cara de hambre y chupándose los dedos como si estuviera con las manos llenas de dulce.
-¿Pero la sobrina de Olga, también hizo algo atrás de la casa? - Preguntó Pavel con curiosidad.
- Si, Olga le dio un cuarto atrás de la casa cuando vino pa la Habana, ella trabajó como una mula, se dedicó a pinchar, sin jevo, ni chamas, lo de ella era trabajar, ver la novela, ayudar a mi Pura de verdad en todo y dormir. Una vez nos preguntó cuando se enteró que mi mamá quería abrir la cafetería si no podía hacer en su cuartico una peluquería.
- ¿Y entonces? - Seguía Preguntando Pavel.
- Na, mi mamá hablo con el Puro y como Nurisely era su única sobrina, hicieron un desloce, le dieron el cuartico con su propiedad, le hicieron una entrada independiente por atrás, dividieron para que Nurisely estuviera cómoda y quien te dice, que con lo que había ahorrado la prima hasta entonces, construyó pa`arriba, ahora tiene abajo la peluquería y arriba vive, la pura tiene delante de la casa la cafetería con sus dulces, el café y el agua hervida y fría es gratis, vende hielo y si alguien quiere, también le vende el litro de agua hervida bien fría. Y la peluquería de la prima en el fondo de la casa. Un trafico de mujeres todo el día, peluquería y dulces, dulces y peluquería, que mas quieres para vivir bien. Hay que pinchar, pero se vive bien, legal, todo legal, limpio y con todos los papeles a la orden del día.  - Contaba Yuri.
- ¡Parece mentira compadre, pero si hay voluntad, se hace camino, quien lo diría, venir de remangalatuerca y terminar parada por tu propia cuenta en la Habana! - Dijo Pavel con nobleza.
- Eso es ser una muchacha inteligente y tener un poco de suerte con la familia. - Dijo Yuri alzando las dos cejas y mirando con hambre lo que Alberto preparaba.
- A que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. - Dijo Pavel con mueca de sabio.
- ¡En la vida están los que no saben salir a delante, teniendo posibilidades, los hay porque yo conozco a uno que otro, que no saben avanzar! ¡No ven más allá que robar, el alcohol y las drogas! A veces es una pena, por que tendrían para estar mejor parados, pero bueno, el que nació pa burro del cielo le caen las maletas! - Dijo Yuri cruzando los brazos y con la mirada perdida.
- ¿Y tus puros dónde están? - Le preguntó Pavel a su amigo Alberto.
- Tu sabes, de viaje, lo de ellos es el idioma, hablan una pila de idiomas y cuando una empresa los necesita los contratan y se van de viaje con todo pagado, porque solo la música no da, cuando les sale algo dan sus tertulias musicales trabajan como pueden y sino de intérpretes, o traduciendo, lo mismo a empresas que a particulares, lo mismo chino, que ruso, cuando se abrió lo de las escuelas de idiomas con todos esos cursos raros, ellos aprovecharon, se quemaron las neuronas estudiando idiomas y bueno también son músicos, saben llevar las dos cosas muy bien, y de eso viven. Sin quejarse de nada. No viven como reyes pero viven bien. - Le explicaba Alberto a sus amigos.
- ¡Oye, que los hay pobres que viven como ricos, y ricos que viven como pobres! Te lo digo yo. - Decía Pavel con espíritu de sabiduría.
- ¡Al final, feliz no es quien lo tiene todo, sino quien necesita poco! - Le salió humildemente a Yuri del corazón.
En eso Alberto terminaba de poner la mesa, se sentaron a comer como Dios manda. Cervezas iban y cervezas venían. Ninguno sabía porque había sido invitado, pero estaban muy felices por el hecho de estar juntos disfrutando de la comida, la música, y la ausencia de mujeres. Entre chistes de amigos y cuentos de hombres, pasaron las horas. 
- Bueno caballero, nosotros tenemos que contarles algo. - Dijo Yuri, uno de los jimaguas.
- Suelta, suelta.  - Animaba alegremente Robertico.
- Aguantense. - Dijo Pavel.
- No es pa tanto caballero. - Dijo Yosvani, el otro de los Gimagua. 
- ¿Quién comienza? Porque yo también tengo que contarles algo. - Quería saber Alberto. 
- Lo de nosotros, son buenas noticias, ¿Y lo tuyo? - Preguntó Yuri dirigiendo la pregunta a Alberto. 
- Bueno, entonces mejor comiencen ustedes.  - Respondió Alberto. 
- Yo me pongo cómodo, porque relajado estoy, esperemos que esta no sea nuestra última cena.  - Dijo Pavel acomodándose en la silla. 
- Resulta, - comienza Yosvani a contar - que en una de esas tardes, en el parque, ya tu sabe, yo en la lucha por vender, sofocao, porque estaba sin un quilo, y aquí mi hermano, igual, andábamos arrancao, soga, más atrás que los cordales, la pura vuelta loca porque no tenía na pa cocinar, el puro de viaje, y na ya tu sabe, unos de esos días, donde si no la inventas, ya tu sabes, a jamar soga. Quien les dice... pasan dos yumitas, idén, pero idén, dos caramelos, una se queda mirando mis cuadros, y la otra los libros de Yuri, ¡Y nosotros teníamos un hambre, que no vimos las jevas! Hay, frente a nosotros, y nosotros, ciegos. Quien te dice, que en una de esa, nos chiflan altísimo de la mesa de enfrente, y nos gritan que si estamos ciegos. Los niche que venden los tabacos, ya tu sabe, a estos no se les escapa una. Gracias a ellos nos dimos cuenta y reaccionamos velozmente, nos pusimos las pilas, cargamos armas y fuego, al combate. Pero bueno... Resulta, que las niñas también son jimaguas, acere, dos joyitas. Dos caramelitos caídos del cielo. Yo me puse pa la interesada en mis cuadros, por supuesto Yuri, pa la interesada en sus libros. Ya tu sabe, la muela, y el arte, lo de nosotros. Un dos pa dos y al bate. Las jevitas a esa hora querían cuadros y libros, hicimos el pan, no las jodimos caballero, fuimos elegantes con las dos, pero eso sí, le partimo el brazo. Después, que si también querían tabacos, entonces, terminamos enredados con los de ante, los de la mesa de enfrente, pero no dejamos que le metieran ningún pie. Cuando tenían sus cosas, a una se le ocurre preguntar, si uno de nosotros las podía acompañar con las cosas hasta donde estaban alquiladas, porque tenían miedo de andar sola con to las cosas y sus mercancías. Y bueno ya tu sabe,  Yuri, Tito el taxista, el buena gente, enseguida dijo que sí, metió los libros en sus cajas y se piro con las jevitas. Eso sí, las jevas nos dejaron tremendo aché, cuando se fueron, vendí tres cuadros grandes más ese día y los de la mesa de enfrente también la hicieron buena ese día. Llamé a la pura cuando tuve un chance, pa que no se preocupara, le prendiera unas velas a quién tu sabe, con ron, cascarilla y miel, le dije que pidiera unas flores fía y que completara la obra.Ya tu sabe, la pura tiene hecho santo, a esa hora hizo lo que hizo, puso lo que puso y nos contó después, que había hecho lo que había hecho. Y pa no alargar la historia, quien les dice, que llega Yuri, más tarde, con una javita.¡Llena.! ¡Loco, las jevas lo llevaron a la tienda del hotel que estaba en la esquina de donde estaban alquiladas, para que comprara comida, para así darle las gracias, por haberlas acompañado hasta la casa particular en donde están alquiladas.! Pero eso no es todo, el punto había quedado con las gimaguas pa salir esa noche a bailar. Cuando me contó, recogimos, nos tomamos una cerveza antes con los niches de la mesa de enfrente, cogimos un almendron, y pal gao. Cuando llegamos la pura estaba super excitada... fui pagué las flores y las velas, los negros del parque me habían regalado dos tabacos, a esa hora ya tu sabe, la pura echando humo y soplando ron.

Sacamos las cosas de la javita, la pura cocinó, éste y yo nos duchamos, nos acicalamos, nos pusimos la mejor coba que teníamos limpia, jamamos y fuego, le dejamos algo a la pura para sus compras y sus numeritos, tu sabes, la matemática mágica, nos fuimos locos en un almendron que nos dejó en la puerta de la casa de las gimaguitas.

Y pa no hacerles la historia muy larga, les resumo, con las últimas y más recientes noticias,"pronto nos casamos, los cuatro, un dos pa dos" Ana Julia y Ana Marta, Yuri y Yosvani, están todos invitados a las grandes bodas. Inclusive estamos en busca de padrinos, músicos y chóferes, buscamos paladares, por eso, a quien le sirva la salla, que se la ponga... el que tiene amigos tiene un aeropuerto. 
- ¿Qué es eso compadre, como un aeropuerto, tu estás loco, es un central, loco, un central, no un aeropuerto? - Explicaba preguntando Robertico.
- ¡No compadre, es que con un central no haces na hoy en día! ¿El que tiene un central hoy, que hace? ¿A ver dime? si ninguno  funciona, por lo menos en este país, la mayoría son almacenes de marabú, áreas verde, ¡Ahora bien, con un aeropuerto, se hacen más cosas! El dinero y el bienestar fluyen en los aeropuertos compadre.
- ¡Coññó, que tipo acere, usted si que está quemao! - Exclamó Pavel.
- ¡Ni tía Tata cuenta cuento, mejor que la novela brasileña!  Apretaron. Metieron pa jonrón ¡Pero ven acá compadre! y pa cuando es la boda? ¿Cuando es la fiesta? - Preguntó Roberto. 
- Oye no es por na, ¡Pero tu pura se la comió, compadre! ¡Tu sabes lo que es, después de tanto tiempo y relaciones, como custodio en la ENA, como no se le va a ocurrir tan semejante idea! - Dijo Pavel emocionado. 
-¿De que estas hablando ahora tu compadre? - Preguntó Yuri inseguro. 
- Tu sabes que mi familia no cree en nada, pero con esta historia, empiezo yo también a creer. - Aportó Alberto un comentario. 
- Bueno compadre, tu sabes, que aquí quien no tiene de congo, tiene de carabali. - Dijo Roberto en jodedera.
- Con todo el respeto que la santeria y tu pura se merecen compadre, ¿Pero tu sabes lo que es lograr, casar, jimaguas con jimaguas, el mismo día, y pal mismo país? ¡No que va, la tiro en grande! Yo todavía me acuerdo las tanganas de tus padres. Tu papa quería que ustedes cogieran los camilitos, porque como el es militar... y tu mama, que no, que ella los quería artista, al final, se salió con la suya... y con sus amistades y sus tremendas palacas, los metió en la vida de artistas. Saliendo uno pintor y el otro escritor. ¡No te digo yo! Es verdad, que no fue siempre todo color rosa, pero mira, como en los cuentos de hadas, ahora se casan con dos gimaguas que también van por esa linea, dime tu, ¿Hay que creer o no hay que creer? - Dijo Pavel a los Gimaguas lleno de jaraneria.
- Compadre eso no es solo la brujería, eso también es la mente positiva. - Aclaró Roberto. 
- Bueno lo mío es otra cosa, lo mío es Jesus y la Biblia, a mi no me hablen de otra cosa por favor. - Aclaró Pavel con tranquilidad. 
- ¡Caballero sea lo que sea, los babalao, el comunismo, la brujería, la palanca, el pensamiento positivo, la fuerza del amor, las virgencitas, lo que halla sido, los chamas pescaron un pez gordo, mira que Dios les bendiga el matrimonio, y pa lante el carro! ¡Yo lo que quiero es fiesta! - Dijo Roberto alegremente,  poniendo el ambiente aún más místico. 
¡Oye oye! ¡Fiesta no! ¡Que ahora viene mi historia! ¡Que todavía no conte pa que todo este derroche de abundancia! - Interrumpió Alberto, al mismo tiempo que se paraba de la mesa, acentuando su aclaración con las manos.
- Antes brindemos por las bodas gimaguas, después somos nuevamente todos oídos. Cojamos las cosas con calma, tenemos más tiempo que vida. Yo vengo hoy suave fresco y bajito de sal. - Dijo Pavel parándose y con una cerveza en la mano derecha, motivaba a todos hacer un brindis. 
- Ok ok vale, pues llenemos los vasos y brindemos. - Dijo Alberto buscando mas cervezas. 
- ¡Salud! ¡Salud! ¡Salud! - Y así entre risas y abrazos, brindaron y se felicitaron los unos entre otros. 
- ¡Déjenme ir a echar una meada estratégica por favor! Antes que comiencen las otras noticias. - Anunció Yosvani.
- ¡Y yo me sirvo mas comida! - Dijo Roberto en dirección a las cazuelas. 
- ¡Yo voy a prender el ventilador, el calor esta salvaje! - Dijo Yuri abriéndose la camisa.
- ¿Una pregunta indiscreta, chamas, de verdad que les gustan las jevitas? - Preguntó Pavel a Yosvani.
- Si. - Respondió Yosvani relajadamente.
- ¡A ti te gusta, o te guuuustá! - Insistía Pavel.
- A falta de pan casabe. - Dijo Robertico, con intenciones de echar fuego a la leña.
- ¡No les miento caballero, son tremendos troncos de jevas, esta vez la cosa va en serio, hay amor, estamos locos de amor! - Respondía Yosvani a sus curiosos amigos.
- ¡Como la novela brasileña, amor con amor se paga! - Quería saber Pavel.
- Es nuestra novela, la novela de la radio cubana, un día escucharás en radio progreso, tu novela de amor presenta... y te acordarás de mi. - Respondió Yuri, mientras caminaba a dirección del baño.
- Hubo movimiento por unos minutos, hasta que otra vez estuvieron todos tranquilamente en la mesa reunidos.
- ¡Entonces, dispara! ¡Al pecho, y sin miedo! ¿Lo tuyo es novela o cuento? ¿A que género pertenece tu verdad, tele novela, o aventura de las siete y media? ¡Venga, ataca chicho! ¡Y que no sea la historia de la buena pipa! - Dijo Pavel mirando fijamente a su amigo, y levantando la ceja izquierda.
- Caballero, lo que les tengo que contar, no es broma. Es muy serio. Necesito que no lo tomen a la ligera porque es algo serio, por lo menos para mi. Paso algo grave y me tienen que ayudar.  Estoy intentando salir de esto hace unos días, y la verdad es que solo, no puedo. Por eso pensé en ustedes, y me tienen que ayudar. Aquí ya no hay marcha atrás. - Dijo Alberto muy despacio. 
- ¿A quién mataron? - Preguntó sonriendo Yuri.
- ¡A Lola! ¡A las tres mataron a Lola! - Dijo Pavel siguiendo la corriente.
- ¡Aquí no han matado a nadie caballero! ¡Si Alberto no mata con esa estampa ni una mosca! - Seguía jaraneando Yuri.
- ¡Caballero por favor silencio en la sala! - Sugirió Pavel con un ligero sarcasmo.
- ¡Coño compadre acaba de soltar la papa caliente! ¡Que yo no quiero estar aquí pal cañonazo de las nueve!- Le pidió Roberto. 
- Resulta, que la vida me jugo una. ¡Me han cambiado a Nieve por un sapo! - Seguía contando Alberto. 
- ¿Como? ¿Que? ¿Que te han cambiado que cosa? - Preguntó Yosvani. 
¡Nada, como les cuento, que me han puesto un Sapo en el lugar de Nieve! - Aclaró Alberto. 
- ¿Haber haber haber, como es eso, de que te han puesto un sapo en el lugar de Nieve? ¡Explícate mejor! - Quiso saber Roberto. 
- Déjenme contarles como paso.
- ¡Cuenta!
- ¡Somos todo oido!
- ¡Ataca chicho!
- ¡Pero déjame primero humedecer el ambiente, porque esta historia con la garganta seca, no hay quien la baje!
- Si, nos ponemos cómodos, y dale. ¡Tia tata cuenta el cuento!
- Por favor, no me interrumpan, yo hablo, cuando termine, ustedes, me pueden hacer las preguntas que quieran... 
- ¿Y si tengo que ir al baño, porque tu historia resulta ser larga?
- ¡Coño compadre, no jodas mas, y cállate la boca! Si alguien quiere algo, que levante la mano, y cuando yo lo señale, entonces puede hablar, ¿vale?
- Yo voy a levantar la cerveza.
- Alberto tenía un ligero encabronamiento, se pasó las manos por la cabeza y los nervios le dieron por echarse a reír, comenzó a reírse a todo pulmón. Claramente que todos rieron a la vez. Hasta que llego el silencio mutuo, entonces Alberto pudo comenzar a contar.
- Nieve y yo tuvimos una discusión, por una ridiculez de Nieve, estuvimos muy cerca de terminar. Yo no me di tan rápidamente por vencido, y me quise colar unas horas después de la discusión por la ventana de su cuarto. ¿Entonces fue cuando de momento miro pa la cama de Nieve y que veo, que encuentro, quien me sale? ¡El sapo blanco de los labios de oro! ¡Mi nieve no estaba mas! Ya no esta... Desde entonces estoy buscando soluciones, pero nada, cuando duermo, es la misma pesadilla que se repite, se repite, estoy durmiendo fatal, mis suegros llegan pronto, y te digo, si mis suegros llegan, y ven al sapo y no a Nieve, yo no se, pero seguro, que me hacen sapo a mi también. - Dijo Alberto con gestos de desesperación. 
- ¡Y como yo conozco a tus suegros, te hacen el sapo negro del diente de plata! - Dijo Pavel, soltado una tremenda carcajada. 
- ¡Oye compadre que el horno no esta pa pastelito! - Dijo Alberto muy nervioso y en voz baja. 
- Acere esta complicada la cosa, mira, pa creerte primero hay que meterse un buche, y luego, muéstranos el sapo. - Dijo Pavel, al mismo tiempo que se paraba y buscaba la botella de ron. 
- Miren, lo que no quiero es que se asusten, ni cojan miedo, ustedes me tienen que ayudar. De aquí nadie se va, hasta que Nieve no regrese y el sapo se reúna con su familia. - Dijo Alberto poniéndole a cada uno un vaso en frente. 
- ¿Oye, y esa presión vascular? Hoy no es Primero de mayo, ni 26 de julio, aquí hoy estamos todos reunidos muy voluntariosamente, así que ya tu sabe, suave, fresco y bajito de sal, pa que se te de...  - Dijo Pavel mientras llenaba los vasos con ron, después de haber abierto la botella y haber echado un poco de ron al piso en una esquina de la casa, por petición de Yuri.
- Estoy nervioso, compadre... - Dijo Alberto con voz cansada. 
- Se te entiende, se te entiende... - Dijo Roberto al mismo tiempo que se bebía de una vez el ron servido antes por Pavel.
- Bueno entonces, ¿Donde esta la cosa? - Dijo Pavel poniendo el vaso vacío sobre la mesa. 
- No es una cosa, es un sapo blanco con labios dorados. - Dijo Alberto lleno de amor. 
- ¡Como usted diga compañero! - Dijo Yosvani con la botella de ron en la mano y llenando los vasos otra vez. 
- La voy a buscar, ya vengo. - Dijo Alberto después de haber bebido su segundo trago de ron de una vez.
- Alberto ya estaba mareado... creía estar ligeramente flotando... mas bien estaba embriagado de amistad y felicidad... se sentía a gusto, como hace mucho que no se había sentido... como antiguamente, como en los tiempos de antes... desde que Nieve y el habían tomado la relación en serio, Nieve le había pedido que se dedicara mas a ellos, enfocadose mas en el futuro de los dos... lo que produjo la distancia entre sus amigos y el... pero aquí estaban nuevamente, entre hombres y sin Nieve.. Los cinco, las cinco estrellas, los mejores y más completos, los cinco mejores del barrio, la banda, los que llegan y se pasan, los voluntarios, los campeones...

Llego con sus pensamientos a donde el sapo blanco de los labios dorados, lo tomo con una limpia toalla cuidadosamente entre sus manos... lo miro con amor y dolor, con pena y tristeza... le hizo una seña, le regalo una tierna sonrisa, y se dirigió a donde los amigos... 

¡Mientras tanto el corazón de Nieve latía y latía a una velocidad incontrolable! ¡Eran unos latidos muy fuertes! ¡La sangre le hervía! ¡La presión la sentía por los cielos! ¡Alberto no le podía estar haciendo esto! ¡Que locura! ¡Que vergüenza! ¡Que horror! ¡A donde los amigos de Alberto! ¡Ella que siempre había cuidado su imagen! ¡Se divertirían ahora muchísimo cuando la vieran! ¡El chucho será interminable, que bochorno! - Pensaba desesperadamente Nieve...

En lo que Nieve se aceleraban por dentro con sus pensamientos, llego Alberto junto a sus amigos. 
- Pido silencio por favor. - Dijo Alberto en voz baja y algo nervioso. Déjenme pasar por favor, si me pueden ayudar con hacer algo de espacio en la mesa, se los agradecería. 
Todos cooperaron mientras Alberto ponía con mucho cuidado sobre la mesa y destapada a Nieve. 
- ¡Carajo compadre! - dijo uno de los gimaguas
- ¡Oye chico que es eso! - exclamo Pavel
- ¡Oye tu quita eso de hay! - decía Robertico
- ¡Còñoooo pero que es eso! - quería saber otro de los gimaguas
- Caballero, caballero, la calma, por favor... yo ya se los advertí... - explicaba Alberto
- ¡Si compadre, pero yo no me lo imaginaba así! - dijo Pavel con algo de miedo
- ¡No ni yo tampoco! - decía Robertico con tremenda cara de susto
- ¿De donde tu sacaste este sapo polar compadre? - quiso saber uno de los gimaguas
- ¿Y tu estas seguro de que eso es Nieve? - Preguntaba Pavel con asombro
- A ver, a ver, despacio... caballero, vamos a mantener la calma... - decía bajito Alberto
- ¡No, no! ¿Que calma compadre? ¿De que calma tu me estas hablando? - quiso saber Pavel
- ¿Y tu me puedes decir, como te podemos ayudar? - Pregunto curioso Robertico
- ¡Si porque esta cosa esta peor que un programa de domingo por la noche! - decía Pavel con voz temblorosa
- ¡Oye ni Jotavich! Ven acá chico, ¿De que barba tu quieres que nos arranquemos los pelos para que hagamos el milagro, o un acto de magia? - dijo uno de los gimaguas con loa ojos botados para afuera
- Caballero dejen el relajo, no me cojan a Nieve pa eso. - Alberto ya no sabia que decir
- La cosa está dura compadre. - Decía Pavel mientras entraba a la realidad del momento
- Si tu quieres se la llevamos a la Pura, tal vez ella tenga un preparado en la casa que los pueda ayudar. - Sugirió uno de los gimaguas. 
- ¡Tu estás loco compadre.! - Exclamó Robertico. - ¡Capaz que tu pura la convierta en otra cosa, o terminen los dos de sapo! Yo no te lo sugiero, aunque halla quien te lo recomiende. 
- ¿Compadre y si tu le das un beso? - ¿No sería más fácil? No sé, yo pregunto, porque pensándolo bien, tal vez es como en los cuentos de hadas, la besas y ya está, se rompe el hechizo. - Dijo alegremente otro de los gimaguas. 
- ¿Compadre, que hechizo ni que hechizo, que beso ni que beso? Esto es brujería, y de la mala.  - Respondió uno de los gimaguas.
- ¡Esto no es ni una cosa ni la otra, esto es, simplemente lo que estamos viendo, así de simple! ¡Un ejemplar único, lo que tenemos que hacer, es que venderlo! - Exclamó Robertico
- ¡Coooño, a esta hora y con este recado! - Dijo algo excitado uno de los gimaguas
- ¡Se fue la luz! - Argumentaba Pavel
- ¡Ahora sí! - Confirmaba uno de los gimaguas probando el interruptor
- ¡Terrible esto! - Dijo el otro de los gimaguas mientras abría las ventanas
- ¡Oye que está gente no perdona! ¡No sabía que en esta Zona quitaban la corriente! - Decía Pavel mientras ubicaba a sus amigos por la voz
- ¡Que no cunda el pánico! Alberto hecha pa ca, hecha pa ca. Mira, hace un montón burujon puñado de años que no nos reunimos como tu lo has hecho posible hoy, se fue la luz, ok, no es la primera vez que se va, y ninguno de nosotros aquí presente la puede enganchar otra vez, tampoco es la ultima vez que la van a quitar. Los apagones van y vienen como a esta gente les da la gana, por eso, no se puede coger lucha. Yo propongo,  con todo el respeto que se merece la situación de Nieve, suponiendo que ninguno de los aquí presente, tenga algo que ver con lo que le pasó a Nieve y como dicen los expertos, cada quien recibe lo que se merece, y sin querer lastimar ni ofender a nadie, yo sugiero, que aprovechemos la cobertura y nos vallamos de discoteca. ¿Dime, hace cuánto tiempo que tu no sales con los amigos? Los amigos estamos para las buenas y las malas. En las buenas teníamos luz y jamamos como reyes gracias a tu generosidad, ahora en las horas jodidas y sin luz, sólo nos queda salir pa la calle, que vamos hacer aquí encerrados, nosotros no somos ni murciélagos ni cocuyos, con el calor que hace, sin música y sin televisión, no compadre, nosotros te ayudamos a recoger todo este tinglado, tu deja a Nieve donde mejor te parezca, y fuego, pa la calle. - Había dicho Pavel con tremenda sinceridad a su gran amigo. 
- ¿Qué levante la mano los que se apuntan? - Preguntó Yuri
- ¡Oye, eso ni se pregunta! ¡A recoger, que nos vamos echando! - Exclamó Robertico.
- Mi hermano, las cosas en la vida hay que cogerlas con carácter deportivo, se fue la luz, que vamos hacer, no la podemos poner nosotros, nosotros todos vinimos con las mejores intenciones, pero las cosas en la vida, sólo se pueden planificar hasta la mitad, la otra mitad, hay que dejársela a la vida, cogemos el momento con carácter deportivo que no por gusto estamos todos ahora aquí reunidos, no hay moros en la costa, ni suegros, ni jevas que nos controlen, ni nadie que nos detenga, no llevamos el pomo, digo el rifle que Marta nos regaló y pa fuera, pelo suelto y carretera como dice la canción, que la noche es joven y promete. - Le dijo Pavel con dinamismo a su amigo Alberto.
Alberto prendió una vela, entre todos recogieron lo mejor que pudieron, Alberto puso en su cama a Nieve, bien tapada con una camiseta ya usada por él, y mirándola con ternura le hablo. - ¿Mi amor, nosotros vamos a salir de esta verdad? ¿Esto no puede durar toda la vida? ¡No puede ser que yo no tenga derecho a salir con mis amigos! No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo racista, por eso, esta noche es mía y de los socios. Yo me voy con los yuntas esta noche. Ponte cómoda y descansa porque lo necesitas. Así como tu necesitas descansar,  yo necesito respirar, coger un aire con los amigos. El que tiene amigos, tiene que cumplir, es un deber cuidar de ellos. Ellos me cumplieron, se portaron elegante, no me falló ninguno, después del re que te tiempo que tenía sin verlos vinieron todos, se tomaron mi invitación a pecho, marcando tarjeta uno tras otro, esos son los amigos, los que están dispuestos a todo, cuando el deber de la amistad les llama, como hoy por ejemplo. Así que amada mía, no te pongas bravita y perdóname, pero el deber de hombre me llama. Te prometo seguir escribiendo y continuar en la búsqueda de soluciones inmediatas cuando regrese. Tienes mi palabra. Como dice la canción, por un beso de la flaca yo daría lo que fuera, por un beso, aunque sólo uno fuera... pero, así no, por un beso de un sapo, no, ni pagándome lo impagable... yo a ti como sapo no te beso, esta vez no mi amada, esta vez no más, si la solución a tú regreso es un beso mío, hay que empezar a buscar nuevas soluciones, por eso, como tu eres la reina de las soluciones, yo te dejo tranquila para que pienses en como te puedo ayudar, ya mañana, es otro día, un nuevo día, te quiero, cuidate que yo me sabré cuidar.

Diciendo y haciendo. Apago la vela, y se fue con los amigos. Nieve estaba que se moría del encabronamiento. La ira le hacía sentir que podía explotar en cualquier momento. La rabia no la dejaba pensar con coherencia. No sabía que pedir, que rezar, que desear. Estaba al borde de la locura. Un arrebato en aquella oscuridad no serviría de nada. El corazón se le quería salir por la boca. En fin, el cerebro le hubiese podido explotar de tanta tensión. ¿Cómo podía ser posible que Alberto se le fuera con los amigos? ¡No, esto no podía ser posible, su Albertico, dejándola a solas y en la oscuridad! ¡Prefiriendo a los amigotes antes que ella! ¡Discoteca y borrachera! ¡La que te espera Alberto cuando yo salga de esta, la que te espera, si es que salgo de esta...! ¡Tu me vas a besar pronto Alberto, tu me vas a besar pronto! ¡Como de que yo me llamo Nieve Aguirre Chakon, tu me vas a besar! ¡O me quito el nombre! ... tu vas a ver... - Nuevamente le caía el desconsuelo y la tristeza, comenzaba otra vez a perder fuerzas, se sentía débil, sin ánimo de nada, llenando de agonía y melancolía sus esperanzas, se quedó profundamente dormida. 

Mientras tanto...
- Caballero vamos a coger una máquina de 10 pesos.  - Sugirió Yuri.
- Se coge lo que primero pare, si es la guagua lo primero que pasa nos montamos y adelantamos, que de paso se ahorra algo. Que la noche es larga, comienza ahora y promete. - Propuso Yosvani. 
- Oye, yo saco el carnet que me sacó la pura, lo enseño y nos montamos por atrás, no pasa na. - Añadió Pavel. 
- ¿Caballero, porque no buscamos a Miguelito? - Preguntó Alberto. 
- ¿A quién, pero tú estás loco?¿Te fundiste acere, o se te cruzaron los cables? ¿Hiciste corto circuito de momento? Pobrecito, Dios mío, ilumínalo, perdonalo y no lo desaparezcas, al final es una buena persona. - Comentaba Robertico.
- ¿Compadre pero que tiene de malo invitar a Miguelito? - Insistía Alberto. 
- ¡Coño, de malo no, de malo no tiene na, pero de pájaro tiene mucho, plumas es lo que se le sobra, y tu no me vas a decir ahora, que nos hace bien pasear de noche por la Habana con Miguelita! - Respondió Robertico.
- Caballero, sin ofender a nadie nunca y respetando al prójimo siempre. - Sugirió Yuri.
- Yo comparto tu opinión, podríamos invitar a Muigelito. - Recomendaba Pavel.
- Qué levante la mano, el que va a buscar a su casa al Miguelito. - Animaba Albertico.
- ¡Caballero, vamos las manos, arriba que no se diga! - Insistía Pavel. 
- ¡Vamos todos juntos, a buscar a Miguelito! - Motivaba Yuri.
- ¡Coño, estos socialistas humanistas liberales y comunistas, que mezclan el cogrí y el arroz con pollo, como si na, lo mismo les da chicha que limónaa, que blanco y negro! Que barbaridad, estamos rodeados y no es de agua. - Refunfuñaba Robertico.
- ¡Pero si miren quien viene por allí! - Gritó Alberto. 
- ¡Miguelito! - Gritó Yuri. 
- ¡Hablando del rey de Roma y asomando su corona! ¡Compadre, usted nunca se va a morir! ¡Ahora mismo estábamos hablando de ti! - Le decía Alberto en voz alta. 
- ¡Hablando bien me imagino! Porque de ustedes sólo espero lo mejor. - Respondió Miguelito con alegría. 
- ¡Compadre el tiempo que hacía que no te veía! - Dijo alegremente Yuri. 
- Y tu lo dirás jugando, pero no es un juego, es verdá, hace un chorrón de tiempo que no nos vemo. - Felizmente respondió Miguelito.
- ¡Hecha p'ca, y saluda como los hombres! - Dijo Robertico.
- Aunque no lo parezca, pero de hombre aún me queda mucho. - Dijo entre carcajadas Miguelito.
Y entre abrazos y risas invitaron a Miguelito a que les acompañase en aquella noche de amigos.  
- Queríamos pasar a buscarte, pa dar una vuelta. - Le dijo Alberto al recién llegado.
- Yo lo que estoy es soga, pasmao, y sin un kilo en el bolsillo. ¡Más atrás que los cordales! El chino descalzo me viene cayendo atrás.
- La noche va por los amigos.  - Respondió Alberto, mientras miraba al resto de la pandilla.
- ¡Déjame echar primero un look en la billetera, no sea que terminemos como en los tiempos de antes! - Dijo Roberto en lo que abría la billetera.
- ¿Cómo en los noventa, cuando comenzó el período especial? ¡Esos fueron tiempos, tiempos duros, cuando el dólar estuvo a 120 y más! ¿Quién se acuerda de eso? ¡Una pila de sábados que nos metimos mirando películas! - Dijo Miguelito con melancolía.
- Pero igual, la supimos hacer, el dominó y las películas nos salvaron una pila de sábados cuando no sabíamos que hacer, ni a donde ir sin dinero. - Argumentó Roberto con nostalgia.
- ¡Y las jevas jugando al Pon o jugando Yaki, cuando había luz! - Dijo con alegría Robertico.
- ¡Marta siempre con sus libretas de canciones, y sus chismografos! - Dijo Yosvani con alegría incondicional.
- ¡Y lo mejor, cuando no había luz, se jugaba a la botellita, a los escondidos! - Exclamó Pavel.
- ¿Y quién se acuerda del burrito veintiuno? - Preguntó Robertico.
- Caballero, pero ya hoy nadie se acuerda de la niñez de antes, de Tarara, del Centro, de los campismos, del parque Lenin, del palacio de interés y de las cosas buenas de aquellos tiempos. - Seguía Miguelito recordando en voz alta.
- ¡Oye, ya paren, me voy a echar a llorar con tantos recuerdos! - Dijo felizmente Yuri.
- ¡Caballero la guagua! ¡Sumate! - Gritó Pavel.
- ¡A correr que seguro para en la esquina! - Exclamó Miguelito.
¡En el semáforo seguro abren y dejan bajar la gente! Yo puedo enseñar el carnet y nos montamos por atrás.  - Decía Pavel, mientras corría con los demás en dirección al semáforo. 

Efectivamente, llegaron a tiempo y con la lengua afuera, sofocados, y casi sin aire al semáforo. La guagua abrió las puertas, muchos se bajaron en aquella parada, Pavel enseñó el carnet, unos se montaron por atrás, Robertico se montó por delante, le dio 25 centavos en C.U.C al conductor y la guagua cerró las puertas, el semáforo cambió las luces y el chófer comenzó a conducir despacio, hasta llegar a la proxima parada de la guagua. La parada estaba llena de gente. Se abrieron las puertas, unos montaron por la puerta de adelante y otros por atrás. 
- ¡Caballero apriétense un poquito, por favor! - Dijo en voz alta un joven pasajero, que se encontraba enganchado en la puerta del medio. 
- ¡Cooperen caballero, vamos, den un pasito, muévanse un poquito aunque sea! - Decía también en voz alta una pasajera joven que ya estaba dentro de la guagua, pero su novio colgaba todavía medio afuera, agarrado con una mano de la puerta de atrás. 
- ¡Con las puertas abiertas yo no arranco! ¡Hasta que las puertas no cierren, no salimos de aquí! ¡Así que ustedes son los que deciden! - Aclaraba en alta voz el chófer de la guagua.
- ¡Caballero muévanse, que en el medio hay lugar, si se aprietan un poquito cabemos todos! - Imploraba amablemente una mamá que llevaba de la mano a su hijo de siete años en dirección de algún hueco cerca de alguna ventanilla para así poder acomodarse y llegar cómodamente a la última parada de la guagua. 
- ¡Yo no, yo acabo de merendar, yo tengo tiempo! - Repetía con sarcasmo el chófer. 
- ¡Oiga, por favor mi tía no se me tire arriba! - Le dijo Yuri amablemente a una mujer que prácticamente se había recostado sobre él. 
- Mi niño perdona yo no quería, fue que me empujaron y choqué contigo, perdona mi niño no lo hice para molestar a nadie. - Respondió tiernamente la señora. 
- ¡No pasa nada mi tía, son los nervios, venga pase y póngase cómoda donde pueda, si no encuentra de donde aguantarse aguantense de mi. - Sugirió Yuri con un gesto solidario.
- ¡Hay mi chini, pero si tu me hablas así yo me aguanto con una mano del tubo de la guagua y con la otra me aguanto de ti! - Dijo en tono de relajo aquella mujer pequeña delgada y de cabellos muy blancos y largos recogidos en un grotesco y despeinado moño. 
- ¡Mi abuela está apretando, no es pa tanto, uno le ofrece un brazo y usted ya se quiere aguantar del tubo! - Decía Yuri en tono de jodedera a la mujer. 
- ¡Caballero sin falta de respeto y sin mal entendidos! ¡Que el relajo sea con orden! - Salió del medio de la guagua otro comentario, para seguir apoyando lo que se había convertido en un momento de relajo. 
- ¡La juventud de hoy en día, que, todo lo mal interpretan! - Dijo la mujer, en lo que se acomodaba con una mano el gran moño que al subir la guagua se le había despeinado. 
- ¡La cuestión es tirarlo todo a broma mi pura, no se me acompleje, si no se tira todo a relajo, nos tendríamos que ahorcar a cada rato del palo más alto de una mata de Ceiba! ¡Usted aguantense de donde quiera, aguantese sin apretar mucho, vale! - Seguía Yuri alegremente con aquel diálogo que parecía ser el centro de atención de los pasajeros, en aquella guagua llena hasta lo imposible. 
- ¿Me puedo aguantar yo también? - Está vez se incorporó al relajo Miguelito.
- ¡Oye, llegamos, a bajarse, esta es la parada de nosotros! - Dijo en voz alta Robertico.
- Bueno señora que llegue bien.  - Dijo Yuri en tono de despedida.
- Gracias mi hijito, y que lo que San Pedro te dio, que San Paulo te lo bendiga.- Decía la mujer pasando su mano pequeña y delgada por el brazo del joven y basilando de arriba a abajo en forma picaresca y atrevida aquella obra humana. 
Media guagua se bajo en aquella parada. 
- ¡Caballero ni una guagua más, prefiero caminar, o pagar los diez pesos del almendron! - Dijo Alberto con voz de agotamiento. 
- ¡Los almendrones a esta hora, pasan más llenos que las guaguas! - Decía Pavel relajadamente. 
- ¡No, no, no, pero ni una guagua más, mira pa esto uno entra decentemente vestido y mira como te bajas, como salido de la botella de Jotavich! - Decía Miguelito mientras se ponía en orden toda la vestimenta. 
- ¡Bueno, bueno, que no es pa tanto, no hay que exagerar... con un poquito mas que caminemos llegamos al corazón del vedado! - Sugirió Roberto positivamente.
Andando se quita el frío caballero, por el camino la coba se va ajustando de nuevo. Donde hay alegría chama, el pensamiento positivo acompaña y la buena suerte te alumbra los caminos... y lo del mas allá te abre las puertas, así que pa' lante y pa' lante como el elefante. - Animó alegremente Yuri mientras abrazaba a dos de sus amigos y caminaba con ellos entre sus brazos en dirección del corazón de la Habana. Entre jarana y chistes llegaron al centro del vedado. 

- ¿Bueno y ahora que?¿Pa dónde, quien me da un norte? - Preguntaba felizmente Yosvani.
- Caballero yo propongo bajar hasta el malecón, comprar unos lagers en cualquier gasolinera que tenga la tienda abierta, cogemos malecón dirección 1830 suave y con calma... si no encontramos nada interesante hasta el final, nos metemos en el 1830, sino cruzamos el túnel y miramos que tal el Rio club, el antiguo Johnny - Recomendó Pavel a los amigos.
- Buena idea, ¡Sirvió! - Respondía Yosvani mientras sacaba la billetera del bolsillo del pantalón y miraba cuanto dinero llevaba encima. 
Así mismo hicieron, bajaron tranquilamente por 23, hasta llegar a Malecón... ya habían por el camino parado y comprado las cervezas... el ron se había acabado. 
- Cuba que linda es Cuba, quien la defiende la quiere mas, que linda es Cuba... - Cantaba Miguelito con alegría
- ¿Oye, eso es borrachera, o te cambiaste de bando? - Preguntó Pavel en tono de jodedera.
- Guantanamera, guajira Guantanamera, Guantanamera, guajira Guantanamera... - Cantaron a dúo Alberto y Miguelito.
- ¡A ver si nos paran unas turistas y nos piden un popurrí cubano! - Dijo Alberto, en tono de querer parar y formar un pequeño rumbon.
- Cienfuego es la ciudad que mas me gusta a mí, Cienfuego es la ciudad que mas me gusta a mí... - Seguían entonando con alegría y a todo pulmón, y no solo Alberto y Miguelito, ya les acompañaba Yuri también. 
Ya lo mismo cantaban, que se reían, que le daban chucho a cualquiera que pasaba, que piropeaban las jevitas que andaban sin el jevo, que le decían cosas lindas y poemas a los manguitos frescos de los sábados por la noche, que hacían cuentos, que contaban historias... hasta entre ellos se daban tremendo cuero.
Cuando estuvieron cerca del 1830, un poco antes de llegar se detuvieron.

- ¡Caballero pero que rico está esto aquí! Vamos a quedarnos un rato aquí afuera, seguro que ahorita pasa alguien vendiendo cervezas, o cajita, pan con algo, y nos divertimos un rato mas aquí afuera, donde hay gente. - Sugirió Alberto con entusiasmo y alegría nocturna. 
¡Sirvió! ¡E que le gua! - Dijo Yuri sonriendo y ofreciéndole la mano abierta para chocarlas en forma de cinco. 

Efectivamente... pasó el vendedor de cervezas, el manisero, y el que vendía pan con algo. Tomaban, comían y se divertían de lo lindo... sentados en el ventilador de los pobres, el hermoso malecón habanero, de noche y bajo las estrellas. Cuando repentinamente vio Alberto un grupo de jevitas, que se dirigían a ellos, y sus caras le parecían conocidas.
- Caballero, y ese pelotón de caballería femenina que se dirige a nosotros, quienes son? - Preguntó muy listo Yuri. 
- Esas son las amigas de Nieve. Ahora si que estoy perdido. - Respondió Alberto. 
- ¡Oye, preséntalas! ¡No las quieras todas para ti solo, comparte, compadre! - Dijo Pavel.
- ¡Por mí, te las regalo todas! Te puedes quedar con todas y cada una de ellas. De esa clase de mujeres, yo con Nieve tengo suficiente. 
-¡Oye, mira, hablando de Nieve, y con sus amiguitas aquí, que tal si las invitamos y le pedimos ayuda, para tu jeva acere! - Sugirió el listo de Pavel.
- Si compadre, llamalas, hazle seña, que vengan paca, y seguimos en la descarga to el mundo junto, hacemos el grupo más grande y más divertido con un par de muchachitas, sino que va a pensar la gente de nosotros y el Miguelito, toda la noche, sin hacer el pan, ni cuadrar con nadie, que va a pensar la gente que nos conozca, di tú y no es de pollo, y después le hacemos la media a cada una hasta su casa, nos vamos a portar bien, te lo prometo.- Argumentaba Pavel.
- Chama, ustedes no saben lo que dicen, esas son unas mente, ustedes no saben contra lo que se van a meter, lo que les va a caer encima no es jamón Wiki, eso es carne de res mezclada con picadillo de pechuga de pollo, pa que tu sepa. - Advirtió Alberto.
- Oye, aquí no hay miedo, de los cobardes no se a escrito nada. Es na ma que pa pasar el rato, pa ser bulto... que vamos a parecer nosotros solos to la noche, dale mira, yo invito el primer helado que las muchachas se quieran comer.  - Apoyó Robertico con argumentos creativos el entusiasmo de Pavel.
- Después no digan que no se los dije, yo se los advertí, guerra avisada no mata soldado... - Advirtió Alberto. 
- ¡Compadre, acaba de llamarlas, hace rato que están mirando paca! - Dijo Pavel poniendo un brazo sobre los hombros de Alberto. 
- ¡Yusiley! - Gritó Alberto con las manos puestas junto a la boca. 
- ¡Alberto! - Gritaron todas a coro desde la esquina, al mismo tiempo que hacían señal con la mano en forma de saludo. 
Todos les hicieron señal con las manos para que cruzarán hasta donde ellos estaban. Ellas respondieron al saludo y a las señales de amabilidad, cruzando ágilmente hasta donde ellos estaban. 
- ¡Hola niño! ¿Qué estrella se va a caer? - Saludaba Misleydis.
- ¡Hola! ¿Y Nieve, de viaje? - Preguntaba Yoanka.
- Hola, miren, amigos míos, Pavel, Yuri, Yosvani, Miguelito, y Robertico.
En lo que Alberto decía los nombres, ellos se presentaban alegremente. Saludos que ellas agradecían con coquetería femenina. Se saludaron y presentaron, aceptando al mismo tiempo la invitación de Pavel para ir a comer helado. Cuando se habían puesto todos de acuerdo, Alberto quiso decir algo. 
- ¿Caballero, les puedo decir algo? Es que tengo un problema con Nieve y me gustaría que me ayudaran. ¿Ustedes creen que me puedan tirar un cabo mañana a eso de las  dos de la tarde, en casa de Nieve? - Preguntó Alberto.
- ¿Niño, que pasó? ¡Cuéntanos! - Preguntó curiosa Berenice.
- Nieve es una amiga, nos tienes que decir que pasa. - Insistía Yailyn.
- Mañana entramos en detalles, entonces las espero a las dos de la tarde en casa de Nieve y así les cuento. - Decía Alberto. 
- ¡Ahora nos vamos, la noche comienza ahora... todavía es joven y promete, ahora es que esto se empieza a poner bueno! - Insistía Pavel.
- No, yo me voy de retirada, necesito aire y tengo que pensar, no estoy muy bien con esto de Nieve. - Respondía Alberto.
- ¡Coño compadre, tu no nos puedes hacer esto! - Decía Miguelito algo decepcionado de su amigo.
- Estoy cansado, tengo que pensar, mi cabeza esta a punto de estallar. - Dijo Alberto.
- ¡Niño, pero cuenta! - Quería saber Yusimi.
- Dos cosas, a ustedes las espero a las dos donde Nieve, y a ustedes, ni una palabra a nadie de lo de hoy, cuando yo salga de este lío, metemos una salida por todo lo alto, y va por mí. - Decía Alberto con voz cansada. 
- ¡Sirvió! - Dijo Pavel, ofreciendo su mano derecha para despedirse.
- Que se diviertan y gasten poco. - Les dijo Alberto en posición de retirada. 
- ¡Hay chico, que aburrido eres, en el mejor momento te vas! - Dijo Yusimi.
- No pasa nada, manguito, así estamos en pareja, un cinco pa cinco, y vamos al bate, a la batalla, fuego, Alberto tiene que pensar. - Dijo Robertico.
- Alberto, pa pensar, está el comité central, no te desgaste, acaba de besarla, en un beso la vida, es un beso el amor, yo te lo digo, no busques más, el gato sólo tiene cuatro patas, ¿Pa que buscarle la quinta pata a gato? Todo está en un beso, yo se lo que te digo, te vas acordar de mí. - Dijo Yuri con insistencia. 
- Bueno, los dejo, cuidense, portense bien, no se metan con nadie, y si van hacer algo, queden bien, para que si van hablar, que sea bien. - Dijo Alberto.

Alberto estaba super cansado y todavía quería escribir. Por eso le hizo señal a una máquina, y se fue por 5 c.u.c hasta su casa. Recogió, lo limpió todo bien, y se fue pa casa de Nieve. En la esquina paró una máquina que lo dejó no muy lejos de casa de Nieve. Llegó y puso a Nieve en su cama. Aun dormía. Cogió la libreta y un lápiz y se fue al comedor a escribir. En el refrigerador quedaba una cerveza, la abrió y se la tomó en nada.

Comenzó a escribir pero el cansancio le hacía, bostezar a menudo, entonces cogió el lápiz y la libreta y se fue al sofá. Intentó seguir escribiendo pero el cansancio lo venció. 

Entre luces de colores que se mezclaban con nubes de humo, mientras desesperado corría sin rumbo ni orientación, escuchaba la voz de Yuri que le ordenaba - ¡Un beso, sólo un beso, un beso de amor, la tienes que besar, besa al sapo blanco con labios de oro! 
En su desesperación sólo podía correr, huyendo del sapo que le perseguía y huyéndole a la voz de Yuri... Hasta caerse en un río, sin salida ni alternativas... Alzó la vista y el sapo lo miraba, y en el momento en el que el sapo lo quería besar, Alberto gritó...
 
El grito fue tan alto que se calló del sofá dándose tremendo golpe en la cabeza. El golpe fue duro, porque el piso del comedor era de piedra, y estaba muy bien pulido. Se quedó unos segundos sentado en el piso, con las piernas estiradas, pasándose la mano izquierda por la cabeza mientras se apoyaba con el codo derecho en el sofá. Se estiró como pudo, hizo unos movimientos con la nuca, estiró los músculos de la cara, bostezo,  gimió, gruño y pegó un grito de ira. Miro a su alrededor y se dio cuenta que aún era muy temprano. Buscó el lápiz y la libreta, lo puso todo sobre la mesa del comedor, se fue a la cocina y puso la cafetera en función. Mientras que el café se hacía se fue a duchar, tomó una ducha muy fría, se puso ropa limpia, se despeinó sin mirarse al espejo, se preparó su café bien dulce, sentándose a terminar de escribir el día de ayer.
Dejandose llevar por las emociones pasó el tiempo, sin darse cuenta de que aún tenía mucho que hacer. De momento sonó el teléfono, esto lo despertó de su viaje infinito en un mundo nuevo y desconocido hasta ahora por él, el mundo de las palabras, la tinta y el papel. En un brinco se fue a buscar el teléfono. 
- ¡Oigo! - Dijo Alberto. 
- ¡Hola Alberto, que tal, eres tú! - Dijo una voz femenina al otro lado de la línea. 
- ¡Hola Milagro, cómo está usted! - Quiso saber Alberto. 
- Yo bien mi niño, ¿Y ustedes por allá, cómo están? - Contestó la señora. 
- Bien mi tía, estamos todos bien. - Dijo Alberto con voz cansada. 
- Mira, yo se que mi hermana está de viaje y llega mañana por la noche, pero nosotros llegamos mañana por la mañana. Y los hermanos de Rafael vienen por el medio día. Para que tu y Nieve tengan todo listo. Blanca me llamó para que yo se los dijera. Que limpien la casa, compren comida, y preparen los cuartos, que ella va hacer una comida y una fiesta. No se muy bien que es lo que quiere hacer, ella solo menciono, comida y fiesta. También me pidió que invitaras a tu familia, y algunos de tus familiares, también a tus amigos y a las amigas de Nieve, quien quiera puede llegar desde mañana temprano, tu sabes, por lo del transporte, que la gente llegue cuando pueda, vale... - Dijo con claridad la voz femenina que Alberto conocía ya muy bien. 
- Ok, yo se lo digo a Nieve cuando regrese. - Dijo tranquilamente Alberto.
- Un beso a Nieve, y hasta, mañana. - Se despidió la señora. 
- Un beso mi tía, hasta mañana.  - Dijo Alberto y colgó el teléfono. 
- Alberto miro a su alrededor, ordenó sus ideas y fue a ver como estaba Nieve. Nieve seguía tranquila envuelta en la camiseta de Alberto y entre sus las almohadas. No se había movido mucho, le faltaban las fuerzas. Sus miradas se cruzaron, miradas  muy cansadas, sin fuerzas los dos... Nieve sin ánimo de nada, a consecuencia de la falta de alimentación y Alberto por la falta de sueño. Los dos estaban hecho polvo, totalmente fritos. Alberto fue hasta donde Nieve, se sentó en la orilla de la cama, con las manos sobre las rodillas y mirándola con amor, le dijo:
- Mi amor, como vamos hacer, ya no se a quien preguntar. Anoche por casualidad vi a tus amigas y las invité para que vinieran hoy a las dos de la tarde, a ver si me ayudan, Yuri me aconsejó besarte, pero dudo que sea lo que nos pueda ayudar, porque por los besos llegamos aquí, entonces, ¿Porque tiene que ser un beso que yo no quiero darte, la solución de toda esta pesadilla? Estoy casi seguro que no es recomendable, aunque me lo aconseje el mundo entero. Y se repita como una pesadilla cada noche... yo no quiero aceptar que en un beso esta tu salvación... o transformación... yo no lo quiero aceptar... porque yo no te quiero besar...

Nieve lo miraba y pensaba, - Alberto por el amor de Dios, bésame, no me dejes así, te lo ruego, dame un beso, no seas tan tonto chico, y bésame.

Alberto seguía hablando con Nieve, - ¿Sabes, a veces me pregunto, si yo hubiera sido el sapo, si tu me hubieses besado? No creo, como tu eres de fina, no lo creo, tal vez me hubieras dejado morir antes de besarme.  

Nieve lo miraba llena de ira y pensaba,  - ¡Y ahora para colmo traes a mis amigas, que horror, como se te puede ocurrir tan semejante idea, cuando me vean, se van a morir del asco!

Alberto suspiro profundamente, se dio una palmada sobre una de sus rodillas, diciendo a Nieve con tono comprensivo,  - bueno, tengo mucho que hacer y poco tiempo, te dejo descansar, yo voy a poner esta casa en orden y voy a comprar comida, que hoy son tus amigas y mañana tu familia, eso sin contar que los míos también están por llegar. 

Se levantó, se arregló la ropa con las manos, se estiró un poco, bostezo y con paso lento se puso a recoger y a limpiar por donde la suegra ve.

Cuando terminó, miro en la cocina bien, a ver que había, para su sorpresa no había casi nada.

6

Más rápido que veloz, cogió par de bolsas y se fue a comprar. En los alrededores de la casa de Nieve la cosa también era práctica, siempre había algo abierto o alguien vendiendo algo. Todo fluía, la comunicación entre los vecinos, el chisme entre los chismosos, el bisne entre los socios, el mercado negro entre los negociantes, el chivato con la policía, el de la matemática con sus jugadores y sus tiradas... con el banco siempre abierto... el maceta siempre al día, los vendedores de todo tipo por doquier... los salvajes a cualquier hora y lo que quisieras te lo conseguían, color y mercancía en abundancia, lo que tu quisieras a cualquier hora del día te lo salían a buscar y te lo traían a la puerta de tu casa, teniendo siempre el billete en la mano aparecía todo, lo mismo se caía del cielo que lo sacaban de abajo de la tierra, lo que fuera, en el barrio de Nieve vivían los genios de la luz, tu le pedías algo, ellos te apagaban la luz y cuando te ponían la luz ya tenías lo que buscabas, eso si, el muerto adelante y la gritería a tras, sin dinero no te caminaba ninguno de aquellos salvajes, en el barrio de Nieve, sin el varo por delante, no se movía lo más mínimo, sin dinero no resolvías ni un suspiro, nadie nunca te fiaba nada, todos querían servicio con pago inmediato, Alberto le llamaba el barrio de los reyes magos, por que si caja de muerto pedías en un primero de mayo, pagando, caja de muerto aparecía un primero de mayo, eran magos, en el barrio de los milagros se cobraba al momento pero al instante tenias lo que pedías.  

Por eso antes de salir de la casa se percató bien de no andar soga. Pasó por los puntos que ya conocía, compro sin complicaciones y regresó a cocinar. La inspiración culinaria de Alberto estaba muerta de cansancio, la musa de la jama se había quedado dormida,  Alberto miraba la compra como pescado en tarima, con los ojos abiertos y sin ver nada, se sentía Zombie.

Entonces se acordó que sus suegros tenían unas pastillitas mágicas, que se tomaban cuando estaban hecho talco, a veces hasta Nieve cuando llegaba de la escuela hecha polvo, sin ánimo de nada, por tierra, también acudía a las pastillitas milagrosas. El sabía donde estaban. Fue, se tragó dos de plano, las bajó con una cerveza bien fría y sin pensarlo dos veces se fue contra la cocina... de momento parecía que se quería comer un tren. Alberto el pulpo se sentía. Cocinó al cien, con calidad y velocidad... que pastillas aquellas...

Y por supuesto, puntual a las dos tocaron la puerta, la FMCTT, Alberto le llamaba al grupo de amigas de Nieve, Federación de Mujeres Cubanas Todo Terreno, por que no se les escapaba una, estaban en todo, sabían de casi todo, leían, pintaban, escribían, bailaban, lo mismo hablaban de política que de filosofía, lo mismo montaban a caballo, que caminaban con elegancia un sábado por la noche en tacones, igual que disfrutaban de una Opera, bailaban excelentemente la salsa, como andaban de rubias, igual de al otro día de hippies, en síntesis, hacían lo que les daba la reverenda gana, eran inteligentes, académicas, estudiadas, vivían la vida que querían vivir, lo mismo te comían un plato de boniato con chicharrones felizmente, que si tenían que pasar hambre y trabajo, pasaban hambre y trabajo sin quejarse, por eso Alberto las llamaba la FMCTT, por que eran una ausencia total de miedo y dolor, si había pan viejo comían pan duro, y si había arroz con pollo, comían lo que había, en los malos tiempos no se quejaban ni se lamentaban, sabían crecer antes las dificultades, la ausencia y carencia de las cosas, las hacia mas fuertes y creativas, no eran de pedirle nada nunca a nadie, todo lo luchaban trabajando como mulas, en los buenos tiempos disfrutaban a pulmón de las buenas cosas y en los tiempos de escasez sabían trabajar duro, eran camaleones, se adaptaban a todo tipo de ambientes y habitar. Esas habían nacido mujeres, mujeres guerreras, mujeres cubanas privilegiadas, habían nacido en familias fuertes, las amigas de Nieve tenían familia que supo lucharla siempre, gente luchadora, trabajadora, optimista e inteligente, gente sana, buena, no eran gente ni envidiosa ni tóxica, sabían lo que querían, y con amor, humor y trabajando duro, siempre lograron casi todo lo que se propusieron. El amor, la inteligencia, la astucia y el trabajo saco siempre de cada atolladero a cada familia de las amigas de Nieve...
- ¡Completo Camagüey! ¡Esto quedó, como pa chuparse los dedos! Pensaba Alberto en voz alta - ¡Ya voy, un momento por favor! - Dijo Alberto en voz alta desde la cocina, a la visita que aún estaba fuera de la casa. Con paso firme, fue y abrió amablemente la puerta.
- ¡Hola, buenos días!
- ¡Hola compañero!¡Que rico huele!
- ¡Pasen, adelante!
- ¡Con gusto, y sana distinción!
- ¡Pónganse cómodas!
- ¡Con tu permiso voy rápido al baño!
- ¡Ustedes saben donde esta todo!
- ¡Entonces, yo te ayudo a poner la mesa!
- ¡Pero aquí falta alguien!
- ¡Ya se por donde vienen!
- ¿Donde está Nieve?
- ¡Me ayudan a poner la mesa y les digo!
- ¿Sirvo en fuente, o en plato?
- Yo diría, el potaje en fuente, la ensalada también, y las mariquitas en lo que encuentres. Pero el arroz y la yuca lo puedes servir directamente en el plato, y por arriba le hechas el mojo.
- ¡En el horno está la carne, no es mucho, pero si se pica bien finita, alcanza y hasta sobra!
- Déjame eso a mí, yo soy experta en eso, nosotros siempre fuimos los muchos, y hasta el granito de maíz, teníamos que picarlo y repartirlo a partes iguales entre todos.
- ¡Comadre, no exageres, que no es pa tanto!
- ¡Oye, que no es pa tanto! ¡Tu no sabes lo que es tener poco, y carecer de todo!
- ¡A quién le preguntas! ¡Yo se muy bien lo que es comer harina toda una semana, mi abuela era la mejor creando los platos con harina, que si harina con sal, harina con azúcar, harina con azúcar y canela, harina con huevo,  harina con trucha, harina con croquetas, harina con frijoles, harina con pan, harina con chícharo, para bajar aquello, lo mismo te ponía una taza de cerelá, que un platico de natilla de maicena, o un milordo!
- ¡Caballero, dejemos a un lado las fotos y los recuerdos, y mejor nos concentramos en este super almuerzo!
- ¡Que no se diga!¡Que de verdad que Alberto se esmeró!
- ¡Entonces, buen provecho!
- ¡Que aproveche!
- ¡Madre mía, que rico está esto!
- ¡Niño, pero que pusiste aquí adentro!
- ¡Lo que lleva!
- ¡Te esmeraste!
- ¡Si el amor entra por la cocina, tu y Nieve se van a casar pronto!
- ¿Y, que tal anoche?
- ¡Tienes buenos amigos!
- ¡La pasamos super original! Que pena que te fuiste tan temprano.
- ¡Se portaron super elegante, nos reímos cantidad!
- ¡Qué manera de reírnos y divertirnos!
- ¡Bailamos como trompos!
- ¡Y que manera de hacer cuentos! No, no, pa que.
- ¡Ese Miguelito es un relajo, meao puro!
- ¡Robertico no paró de hacer cuentos de la paladar, y Pavel del taller y los socios!
- ¡Y los gimaguas!
- ¡Tenemos que hacer una salida con ellos y las novias!
- ¡Y si te pones, hasta con la mamá de los jimaguas!
- ¡Miguelito y Miguelita, son un relajo!
- Cuando llegue Nieve, cuadramos una salida por todo lo alto.
- ¿Entonces, donde esta la reina del carnaval?
- Esperando por ustedes
- ¿Por nosotras?
- ¿Cómo es eso? ¡Explicóteate mejor! A ver.
Les voy a contar todo despacio, con calma, no se me pongan nerviosas, tomen la cosa con calma por favor, para que podamos pensar. Ustedes son inteligentes, yo les ruego, imploro y suplico que dejen las preguntas para el final, para que no me corten la inspiración, y así no pierdo el hilo, se los voy agradecer.

Comenzó Alberto a contar desde la discusión con Nieve, hasta ese momento.
Yusimi paró de comer cuando Alberto comenzó a contar, Misleydis en la mitad de la historia casi se ahoga, Yoanka se atoró cuando escucho lo de la jaula y las nuevas amistades, Yailyn estaba a punto de llorar, y a Berenice los nervios le daban por echarse a reír a cada rato. Alberto estaba bajo el síntoma de las pastillitas mágicas, y con ganas de bajar dos más, pero esta vez con un planazo de chispetren.

- Miren, con permiso, yo me voy a tomar el atrevimiento de tragarme dos de esas verdes, naturales y apestosas pastillas mágicas de Nieve, y las voy a bajar con dos buches del planchaito que trajo Berenice. Si me permiten. ¿También, las invito? ¡Son patillas verdes, digo naturales! ¡Mis suegros dicen, que es lo que toman los hijos de mamá y papá, los hijos de los pinchos!
- Me sumo.
- ¡Yo también, 31 y pa lante!
- ¡Verde, que te quiero ver!
- ¡Compañeras pastillitas, nosotros no les tenemos absolutamente ningún miedo!
- ¡Que venga la fiera, que la estoy esperando!
- ¿Recogemos antes?
- Si quieren, primero la medicina verde, y luego con la medicina natural de cajita, brindamos, entrando en calor recogemos...
- Nosotras te ayudamos a fregar.
- Y después hay que ir a ver a Nieve caballero, sino que va a pensar de nosotras.
- ¡Andando se quita el frío!
- ¡Al combate!
¡A la batalla!

Cuando terminaron de recoger y fregar, se pusieron las pilas, y en fila india, se fueron al cuarto de Nieve.

Alberto les abrió la puerta y las dejó pasar a ellas primero.
Nieve estaba sobre una de las almohadas, tranquila e inmóvil.
Yailyn se puso las mano en la cara, con la boca y los ojos muy abiertos, Misleydis se puso las manos en la cabeza con los ojos abiertos y la boca muy abierta, Yoanka se puso las manos en las orejas, igualmente, con los ojos que se le querían salir del pánico, con la boca abierta, sin decir palabra, Berenice se tapo con la mano izquierda la boca y la mano derecha se la colocó en la frente, sin pestañear, se había quedado muda en aquel instante, Yusimi se abrazó ella a sí misma y con cara de espanto en silencio se quedó.

- Caballero, en boca cerrada no entran moscas, cambien el rostro, que si pasa una mosca se pasman, y se les queda pa siempre la cara así. - Dijo Alberto despacio y en voz baja.
- Aparte, Nieve las esta mirando, la pobre que va a pensar.  - Dijo Alberto con cautela, mientras que se ponía los guantes.
- Niño, esto es obra del más allá.
- Que va Alberto yo no me lo imaginaba así.
- Está tu niña, esto está fuerte.
- ¿Alberto que piensas hacer?
- ¡Para eso las mandé a buscar!
- ¿Y qué pretendes que hagamos nosotras?
- ¡Ayudarme, ayudar a Nieve, ayudarnos!
- Yo a ti te veo bien, algo cansado, sin afeitar, pero bien, la jodida aquí, es esa cosa, lo que tu supones, que sea Nieve.
Alberto, tampoco se ve nada bien, mira esas ojeras, y la estampa de espanta pájaro que tiene, si a eso se le llamas verse bien...
- Es un decir niña, quise decir, que en comparación con el sapo, el todavía es un ser humano. ¡Y que está entero!
- Eso es verdad.
- Mira Alberto, lo que yo propongo, es que la beses, besa al sapo, digo a Nieve. Y a ver que pasa.
- No. No quiero. Me niego. Me opongo...
- ¿Entonces, yo busco un tipo de la calle pa que la bese? a caballo regalao no se le mira e colmillo, que más da quien lo haga, si no lo haces tu yo salgo en busca de un voluntario, aquí viven una pila de salvajes, que se la pasan todo el día buscando que hacer, pa ganarse algo. Como muchos viven del cuento, yo les hago otro cuento, y me traigo un caballo de esos de la mano, para que la bese todo lo que la pueda besar, ademas caballo grande, ande o no ande, lo importante ahora es un gran voluntario, porque a ti, se te ven muy lejos las intenciones de querer besar.
- ¡Chica pero tu estas loca? ¿Cómo se te ocurre pensar algo así?
- ¡Que barbaridad, el colmo de los colmos! Un ajeno, en casa de Nieve, para besar a un sapo.
- Oye que en este barrio viven una pila de gente, que tienen tremendo Aché.
- ¡Lo mismo uno del barrio, o un extranjero, o el vecino Florentino, el caso es que tiene que venir con Iré!
- Tenemos que pensar.
- ¡Oye, pa pensar, el Comité Central! ¡Tenemos que mantener la calma! Y hacer algo muy pronto. ¡Por que si tu suegra llega, y ve este panorama, ya tu sabes!
- ¡A blanca le da el Tunturuntu del siglo 21!
- Y tu no vas a ser el hombre que llegó con la lluvia, sino el hombre que descuartizaron bajo la lluvia!
- Mira tengo una idea, Alberto, pon el talco de Nieve, cerca de la almohada y déjalo abierto, y de vez en cuando te entalcas y piensas en Nieve, si te llenas de valor y piedad, besas a ese sapo blanco, de hermosos labios de oro, que al parecer, se está muriendo, y sino es de amor, es de hambre o de tristeza, pero se ve mal, muy mal, la cosa se ve fea, negra con pespuntes grises, esto va de mal en peor, menos mal que no hay mal que por bien no venga, por eso, besa, y que sea pronto.
- ¡Si lo miras bien, pareciera que tuviera la Neuritis, tu ten cuidado que si pasa salud pública y ve al sapo los declarara zona con epidemia!
- ¡Pensándolo bien, eso es una buena idea! Alberto, estoy segura de que en la farmacia alguna amiga de tu mamá te resuelve el Polivit, o esto nuevo que le llaman el Nutriforte, y si no te lo consiguen, vas a donde el yerbero y que te venda unas hojas de Moringa para hacer un té de Moringa para el sapo. Con lo que aparezca haces un preparado, y pa dentro, que esa cosa blanca, lo que suponemos que sea Nieve se está muriendo.
- ¡A ti te traigo mañana algo de Cannabis, y te digo, con una ligera sobredosis de Cannabis, usted besa al sapo, o me quito el nombre!
- ¿Y si no es un beso lo que ayuda? ¿Y si resulta ser que es otra cosa lo que necesitamos? ¿Si después vamos de Guatemala a Guatepeor?
- No lo creo, peor aún, no lo creo. Así que tumba catao y pon quinqué ¡Ve desmayado la idea de no querer besar! Porque tu besaras, tu besaras...
- ¿Oye, hablando como los locos, aquí esta semana no han pasado a fumigar?
- ¡Mi suegra dejó todo cuadrado antes de irse, tu sabes como son mis suegros, si ellos no están, no puede entrar nadie, ni el de la luz, ni el del gas, ni los fumigadores, ningún controlador, a controlar nada!
Miren, hablando de tu suegra tuve una idea, propongo hacer promesas, prender velas y poner flores... Yusimi te vas ahora mismo en una máquina y que te deje en el rincón, que te espere afuera el chófer y luego te deje en mi casa, que yo te pago la máquina, Berenice, tú lo mismo, pero te vas a Regla, Yoanka, la misma historia pero tu te vas a las Mercedes, Misleydis te digo lo mismo pero te vas a la Caridad del Cobre, yo me voy a la Milagrosa, cuando terminen las espero en mi casa, y mañana muy temprano cojeemos una máquina y nos vamos de gira, quien madruga, Dios lo ayuda, y con velas, ron, flores y cascarilla, de iglesia a iglesia, todo el día, hasta que cierren, árbol de ceiba que tu conoces, después nos vamos pa la playa, nos bañamos en el mar, y antes de venir aquí dejamos todo en la orilla del río Almendares, yo estoy segura, que para cuando estemos otra vez aquí, tu abras besado a Nieve, digo al sapo, y todo estará arreglado, ¿Copiaron?
- ¡Eso es meter la Habana en Guanabacoa, en que carro vamos a caber las cinco, y todo el material!
- ¡Algo aparecerá, tu no te preocupes, en este país, todo aparece, para todo hay solución, menos la muerte, todo tiene solución!
- ¡Patria o muerte! ¡Venceremos! O mejor dicho, patria o muerte, besaras!
- ¡Esto nos va a costar a todas un ojo de la cara, pero que todo sea por Nieve!
- Para eso están las amigas, y Nieve, siempre supo ser amiga, y se portó siempre elegante, ustedes saben que de Nieve no tenemos quejas.
- ¡Por eso, a moverse, que pa luego es tarde! ¡Mira la hora que es!
- ¡No te preocupes, que nunca es tarde si la dicha es buena, de todas formas, no por mucho madrugar amanece más temprano!
- ¡Andando se quita el frío!
- ¡A la orden mi general! ¡No perdamos mas tiempo, fuego!
¡Entonces, Chao Pescao, y besala pronto o se te muere!

Alberto no tuvo tiempo de decir palabra alguna, todas enfilaron rumbo a la puerta de la calle, y en menos de nada, se vio otra vez sólo. Como el que no quiere la cosa se fue a buscar la caja de talco y se entalcó un poco el cuello, antes se quitó los guantes, los puso en la esquina de la cama, después de untarse talco hasta el pecho dejo la cajita abierta en la mesita de noche, y con carácter deportivo se fue a llamar a la familia, para informarles de la llegada de sus suegros y de la fiesta que su suegra quería hacer... para después ponerse a escribir.

Esta noche se iba a dormir al parque, a ver si así, a la luz de la luna pensaba con más claridad. Lo de besar al sapo y hacer lo que le recomendaron esta tarde hacer no lo tenía bien claro todavía, eso tenía que consultarlo con el viejito del parque, un viejito agradable, que siempre estaba sentado en el parque del barrio, lo mismo recogiendo basura, que limpiando el parque, que regañando a los muchachos por alguna cosa, que hablando con la policía, que tomando café, en fin, se podía hasta pensar que su casa era el parque, el viejito se llamaba Florentino.

Si, era noche de luna llena, la luna de Nieve, la luna de ellos dos, la luna del amor. Y seguro que Florentino sabía de amor.

Le llevaría café caliente en un termo y un poco de comida de la que había quedado del medio día, con comida y café, se arregla el mundo y tal vez, se veía después todo mejor... y en compañía lo bueno y lo malo, toca a partes iguales.

7

La velada fue exquisita, la compañía excelente y la noche se desarrollo entre anécdotas, cuentos, historias, chistes y recuerdos. Alberto y Florentino se entendieron como abuelo y nieto.

Florentino le recomendó al Alberto lo mismo que hasta ahora todos le avían aconsejado, besar al sapo. Pero Alberto seguía renuente a la idea de besar a esa criatura débil y moribunda que lo que le causaba era asco y repugnancia. Alberto estaba casi seguro de que no era el beso la solución de aquel problema...

A punto de comenzar el amanecer se fue caminando a casa de Nieve. Llego super cansado y con lo poquito que le quedaba de fuerzas se puso a escribir...

Puso a Nieve sobre una almohada, coloco abierta junto al sapo la cajita de talco. Puso unas almohadas en su espalda y detrás de la nuca. Se acomodo bien, y junto a Nieve en la cama comenzó a escribir...

No duro mucho, enseguida se quedo dormido... y esta fue la oportunidad de Nieve...

El sapo ya casi sin fuerzas y moribundo, había tenido una idea... inmediatamente que Alberto se quedo dormido, con las pocas fuerzas que le quedaban, se metió dentro de la cajita de talco que Alberto había dejado abierta a su lado.

Sin poder respirar casi, llena de talco, salió de la cajita. Llenandose de valor se fue en busca del beso de Alberto. Nieve tenia un sencillo plan que tendría que funcionar. Lentamente se acerco al rostro de Alberto, cuando estuvo muy cerca, se quedo tranquila...

Alberto soñaba y soñaba, su mente no tenia descanso, era todo un revolico de ideas, un volcán de sugerencias, una lluvia de recomendaciones, un terremoto de emociones, un tsunami de miedos, un tornado de tristeza, un ciclón envuelto en lagrimas, una tormenta de arrepentimientos, un sin fin de soluciones, un laberinto de torturas con puertas hacia la locura, y la misma imagen se repetía al final de cada emoción, Nieve lo quería besar... Nieve buscaba sus besos... y el corría y corría desesperadamente, hasta caer exhausto frente a ella... sin embargo, esta vez lo hizo delirar la fiebre... Alberto sentía frío y tenia escalofríos, la fiebre en su delirio subía y bajaba mientras el dormía dentro de aquella pesadilla...

Para la suerte de Nieve la mente atormentada de Alberto le jugo una pasada. Era lo que Nieve tanto se había deseado. Ella estaba allí, observando, lista y esperando.

Alberto comenzó de repente a soñar que se casaba con Nieve. Nieve estaba mas hermosa que nunca en su vestido de boda. La iglesia estaba abarrotada de personas queridas y llena de flores. La ceremonia transcurría en el exquisito y máximo esplendor del encanto que envolvía el amor de Alberto y Nieve. Velas y amor embriagaban a los invitados. Un sueño hecho realidad... Nieve olía a virgen... El olor de Nieve embriagaba los sentidos de Alberto... Alberto se sentía como león enjaulado cuando el olor de Nieve invadía sus sentidos... El siempre reconocía el talco de Nieve... era adicto a su olor... siempre se dejaba arrastrar por las emociones, que el olor de aquel afrodisiaco talco le hacia sentir...

Estaban juntos, en la iglesia... entre seducción y olores... música, flores, invitados y velas...

En eso llego el momento esperado por todos, el beso de boda, el beso de los novios, el beso de Alberto, el beso de amor...

Alberto busco como siempre los labios de Nieve, aquellos labios seductores y dignos de cualquier locura, esos labios por los que de todo seria capaz... levanto el velo que le cubría el rostro a Nieve, y en un gesto de ternura beso lleno de amor a la novia... la beso, y la beso, y no podía parar de besarla... la beso con fervor, pasión y lujuria... la beso sin querer terminar, la beso deseando que aquellos besos fuesen interminables, o interminable hicieran su existencia... beso a Nieve como jamas se había entregado... la beso como un esclavo besa su libertad... la beso como una mariposa besa la flor... la beso como la lluvia bendice la tierra... la beso como el aire abraza lo que roza... la beso para quedarse dentro de ella... la beso para volver a nacer... la beso entre lagrimas de placer...

Al sentir la humedad que lo envolvía, abrió casi sin fuerza sus ojos... y ella estaba allí... húmeda y pálida, frágil y débil... se abrazaron entre lagrimas y gemidos, se entregaron entre besos y caricias, se fundieron entre caricias y placeres... largo fue el instante, eterno fue el momento... hasta quedarse profundamente dormidos...

8

Los despertaron las amigas, las amistades y la familia. El arrebato familiar y la locura de sus amistades los hizo volver a la realidad.

Las amigas de Nieve fueron las primeras que sin tocar a la puerta entraron en el cuarto donde los dos pichones dormían como palomas, envueltos entre sabanas y resto de talco...

Se miraron todos y los nervios las hizo reír a carcajadas. Segundos después entraron los amigos de Alberto y acto seguido la familia. El cuarto no solo estaba lleno de personas sino de alegría y bienestar. Todos se abrazaban y se besaban. Y demás esta decir que las preguntas sobraban.

Todo el mundo se puso en función de algo, los novios se ducharon juntos y salieron con buen semblante a dar la nueva noticia a todos. Tenían la fecha de la boda. Querían casarse pronto y aprovechando la ocasión de que todos estaban reunidos, querían pre celebrar la buena noticia.

La fiesta fue en grande, los espacios estaban llenos de comida, de buenas historias, de anécdotas interminables, la música acompañaba, risas llenas de alegrías, chistes de todo tipo y miles de preguntas sin respuestas...

Nadie se podía explicar como fue la transformación de Nieve, pero todos se sentían felices por su regreso.

A Nieve le había quedado algo muy claro, Alberto la podía ahora besar siempre y todo lo que quisiera. Alberto por su parte aprendió a respetar los deseos de su Nieve, sin controlar los suyos...

Como en los cuentos de hada, un beso de amor es una bendición. Y si hoy todavía viven, son muy felices contando una que otra vez su historia de amor... “El sapo blanco de los labios de oro”

YORDANKA JASCHKE 01. 08. 2018