"ELENA ES UN POEMA ESCRITO EN UNA HISTORIA DE AMOR"

YORDANKA JASCHKE

1- Las bodas mas autenticas del universo.

En Marte se celebran las bodas mas auténticas del universo, la magia encantada de los magos y el hechizo mágico de los encantadores hechiceros, adornan los palacios con columnas de arco iris cristalinos, para la tan fogosa y esperada celebración. Desde Saturno, Urano y Mercurio llegan los invitados.

Hoy se casan los mas galantes y matizados dragones de Urano, los valientes guerreros, han sido elegidos para cumplir con honor y valentía una misión en el espacio de la memoria del tiempo. Son ellos los que ocultan la llave de piedra, del baúl, que guarda los secretos de la gran sabiduría universal y la eterna juventud. Ellos honran con sus virtudes, a las dueñas absolutas del gran imperio. Son las damas de las intrigas, intrigas cautivadas en el misterio del secreto, que guardan las almas que viven ocultas en la oscuridad de los espejos, donde se esconde y descansa la muerte, son las brujas mas hermosas de todo el sistema solar, ellas son las escogidas por excelencia, para proteger en lo mas oculto de las tinieblas, el secreto de la muerte.

Estos gallardos dragones y tan distinguidas brujas unen sus almas mientras sus conciencias tejen pruebas de amor en lo mas intrincado de su ser, para unir con hilos de lealtad las batallas de la amistad en lo infinito de la verdad, que se marca en la piel de lo que vives cuando respiras lo que tu amado sueña ... Es entonces, cuando el sol suda lágrimas de sangre porque el ya sabe que ni una lluvia de asteroides y meteoritos podrían detener nunca a tan transparente sombra ... la niebla del adiós ...

... Y cuando las estrellas sonríen los ángeles sueñan pintando figuras en el aire y un fantasma se deleita con la poesía que recitan los espíritus del mar, mientras canta la luna su canción favorita inspirada en las historias que contaban aquel día las jóvenes divinidades que se agitaban juguetonas en las piedras de los ríos, tejiendo las hadas vírgenes de Venus historias de amor en la matriz de la conciencia humana con hilos de cristal ... pudiendo danzar así, todas las divinidades universales, para ver nacer, en el silencio de la creatividad, la armonía del arte espiritual ...

Cada invitado, es un invitado de honor. Todos son seres muy especiales, criaturas creadas en el misterioso laberinto, que sobrevive y evoluciona dentro de ese místico ser.

Todo un acontecimiento para dejarse fundir en la belleza creativa del universo ...

Esta vez, los invitados llegan de todas partes, hay muchos, todos diferentes y muy particulares ...

Los unicornios le abrían paso entre las tantas hermosas criaturas del firmamento a la llegada elegante y soberana de tan misteriosa musa que retocaba su belleza en un majestuoso carruaje de minerales y piedras preciosas, haciendo imponente su presencia en nubes de lavas y rojas tormentas de dolor que alumbran los caminos dejando huellas de traición ...

En los salones de baile inspiran a los músicos las silenciosas y tímidas ninfas de Plutón, las que guardan con honor en las letras de sus secretos las historias mas famosas de los Vampiros de Neptuno.

Los vampiros de Neptuno llegan para escribir con trazos carmesíes los textos de las mas grandes debilidades que se ocultan dentro de los de los placeres del amor ... En las minas de diamantes y rubíes de los privilegiados luceros del firmamento se esconden las notas de música y amor que cuentan la enigmática leyenda.

... Las vampiresas fueron una vez desterradas de Neptuno ...

La historia cuenta que los vampiros y vampiresas lograron sentir la máxima iluminación de los orgasmos. El éxtasis de la pasión. Era una mezcla de delirio musical, entre el frenesí de los sentidos, el erotismo del deseo, el arranque a la vehemencia, la perversidad de las fantasías compartidas sin limites por el entendimiento de las conciencias, el fuego de la esencia virtual, el puro gozo de la pasividad del cuerpo, el calor del sudor, el olor de la piel, el deseo de lo eterno, el humor y las risas de los cuentos sin sentido, una comedia teatral sin publico, solo un actor y su actriz, bailando y danzando en el misterio musical de la inocencia amada. Eran ceremonias de adicción a la materia, seducida la mente por lo experimentado visualmente en todas las esencias de la razón de ser.

Un espíritu excesivamente peligroso para la paz de las mentes creadoras. La inteligencia universal los tuvo que separar.

Por eso en veladas como estas, las vampiresas lucen sus mejores galas de amor. Son ellas las divas de la divinidad cósmica, la perfección del magnetismo estético, son ellas la elegancia suprema del mas deslumbrante atractivo celestial, la voz de lo tatuado en las lágrimas de lo exquisito, son ellas las doncellas mas refinadas y exigentes de la elegancia, en la belleza mas pura de la fémina y sus arrebatadores gustos salvajes ...

Los alegres y divertidos diablillos escogidos por originales y atrevidos, pequeños y saltarines, son la dinámica pura de las risas y el buen humor. Ellos traen consigo la luz cósmica, tienen el poder de llenar todos los espacios de maravillosas luces y con sus polvos mágicos son capaces de crear fascinantes efectos cósmicos deslumbrando así a cada admirador con la mas placentera belleza ... luces, estruendos de colores, tormentas de estrellas, adornando cada detalle con los mas mínimo de los encantos. Tejiendo redes de colores y guirnaldas de luceros. Sin abandonar nunca sus travesuras celestiales.

En los inmensos jardines del imperioso Marte corren y juegan los niños monstruos, llenando los parques con risas y gritos de inocente y pura felicidad, con sus fantasías abiertas en un horizonte puro y travieso, desprendiendo toda la energía infantil de sueños ocultos en corazones débiles, con la desventaja de saber, que sus madres, estaban siempre atentas a todos sus pasos y travesuras. Los niños monstruos retozan junto a sus duendes, los duendes de la niñez, estos les acompañaban como sus sombras para protegerlos de los peligros que traen a veces, los inexplicables accidentes que se esconden en las sombras ocultas de la soledad por la curiosa maldad a lo desconocido.
... Al nacer un niño monstruo sus abuelos le regalan un duende, para que los cuide hasta el lugar donde se manifiesta la metamorfosis con la despedida a la niñez.

Sus madres, las bestias mas sensibles de la creación, se deleitan en los grandes parques, intercambiando experiencias en un idílico lenguaje. Y mientras todas las bestias féminas imperiales que hoy habían sido invitadas charlaban seductoramente, los  padres juegan y se divierten entre ellos.
Los hombres tienen el látigo de la disciplina familiar en una mano y en la otra la espada del coraje, para defender el honor patriarcal de la familia.
Estas bestias lucen con privilegio en sus soberbias cabezas las coronas de la soberanía. En estas coronas también se podía mostrar con adornos baratos y de mal gusto, las imperfecciones del ser, las mentiras de una mente débil y estropeada y las debilidades del ego, por eso cada uno se esforzaba en ser, un ser divino en la perfección de las relaciones familiares y matrimonial, porque sus acciones, errores y debilidades, estarían siempre en sus coronas a la luz de todos. Unas coronas dignas de llevar en sociedad, para realzar la integridad del ser. Eran coronas para enseñar el espejo de las almas masculinas. Entre menos amuletos baratos y de mal gusto saliesen reflejados en sus coronas, mas juicio representaría la madurez de su inteligencia.
En cambio ellas llevaban un talismán de piedras preciosas y según las piedras que mostrabas en tu talismán, así habías sido en tus acciones de madre y esposa. Todas las acciones de tu ser para con la familia, era el único estatus social que daba sentido al poder de la vida ...

En las bibliotecas se reunían los demonios, los marcianos y los mas peligrosos Aliens. Eran virtuosos filósofos, académicos y aristócratas, genios matemáticos y estudiados historiadores, los grandes maestros deleitaban a su mas fieles alumnos.
Eran los personajes mas libres de pensar con respecto a las teorías y estudios realizados hasta entonces en la evolución de la especie humana, un ser muy complejo y extravagante que poseía su verdad en esa búsqueda eterna e infinita ... Una criatura hermosa, pero víctima de los desastres que causa ser el templo de un ser que para sobrevivir se ve obligado a todo por llegar a la mas elevada escala de la evolución en el firmamento del universo ...

Entre tanto, el refinado encanto del Hipocampo y el místico atractivo de las sirenas de Mercurio, hacían posible admirar su llegada en sus mágicos galeones ... el Pegaso hacia representación de su majestuosidad, en compañía de las ninfas de Ceres ...

Los invitados a la boda llegaban mientras transcurría la ceremonia y se disfrutaba de la gran celebración ... Marte era la plataforma para presenciar un espectáculo único en la historia de las bodas celebradas en el firmamento del universo.

El Grifo, un invitado prepotente e invencible, representa el poder de la fuerza armada mas imperial del espacio. Tiene la misión de proteger la paz. Hoy sus representantes, son invitados de honor. Los mas excelentes y exquisitos manjares habían sido preparados especialmente en homenaje al buen comer y beber de dicho ejercito. De igual forma que sabían luchar en igual forma podían festejar. Era un banquete, abominablemente delicioso.
Las tropas del imperial Grifo están formadas por las criaturas mas consecuentes del sistema solar. Tienen fama de ser impecables en un orden muy riguroso. Son rivales muy temidos. Simbolizan los mas altos honores del coraje y la valentía cósmica. La uniformada tropa militar se enorgullece dignamente de sus seres victoriosos y temibles.
Estas fuerzas militares están divididas por un ejército, una fuerza aérea y una armada. La base militar opera en los grandes terrenos que proporciona el imperial infierno. El gran pensador del estudio de las fuerzas armadas es Satanás. Sus consejeros fieles y sabios dirigentes encargados de practicar los estudios para alcanzar los diferentes objetivos deseados se representa por un complejo comité. Este comité de expertos, es compuesto por la peligrosa bestia Manticora, el gigantesco  monstruo Hidra, el agresivo y malvado Contemplador y el veloz y tradicional Gnomo. Un apoyo importante en este comité lo protagonizan, el robusto y terco Cíclope, el inmenso y musculoso Minotauro, el social y equilibrado Centauro, y el obstinado y trabajador Enano. Un soporte esencial lo suministraba la fuente de coraje del temido hombre lobo, el misterioso Monstruo del lago Ness, el devorador Kraken, el hechizado genio mágico y el iluminado Fuego Fatuo.

Solo muy especificas mentes lograrían atreverse a formular en pensamientos, la idea de enfrentar un ejercito de tan alto calibre. La especie humana que habita en el planeta mas hermoso del universo, es conocida por ser la mas inclinada a la pasión por las guerras. Pero aún no había nacido el cerebro capaz de imaginar ni en sueños, comenzar una batalla contra tan invencible ejercito.
Los grifos deseaban una guerra contra la especie humana. Tenían planes, tácticas y estrategias mas que organizadas y planificadas para una ocasión así. Desde sus elevados tronos celestiales esperaban con ansías la llegada de este deseado momento. Habían seguido desde una vida todas las estrategias militares y las guerras llevadas acabo por la especie humana. Se divertían con las debilidades de los humanos, a tal punto que habían construido maquetas para jugar entre ellos con sus propias figuras. Figuras de un exquisito y refinado nivel artístico, hechas con sus propios talentos y dones creativos. El ejercito de los inmortales grifos eran siempre las figuras vencedoras, la especie humana fueron siempre las figuras perdedoras. Habían logrado crear sus propias figuras y reglas de juego ... pero sabían que mientras la especie humana se dedicase a matarse entre ella, jamas iban a tener el poder de ver mas allá de lo que hasta ahora pueden ver ... esa ha sido siempre la desventaja de los humanos, ellos destruyen lo que ven e ignoran lo que trasciende ...

Un gran rival si que tenía tan imperial ejercito ... Si existía un enemigo ... Habitaba en el espacio y era un enemigo muy peligroso ... Existían rumores, de que la inteligencia de los grifos y sus consejeros evitaba el enfrentamiento con tan hechicero ejercito. La excitación a un enfrentamiento existía, se palpaba en los latidos de sus corazones, que brotaba palpitante del coraje salvaje que nacía en las mentes guerreras de ambos ejércitos.
El miedo a lo que podría ocasionar la cercanía a las misteriosas debilidades encantadas, les hacía a los grifos reflexionar y mantenerse preferiblemente alejados de su rival. Su ego no les permitiría una posible derrota, a la que de verdad si temían. No se imaginaban ser los esclavos guerreros de otro ejercito.
La belleza inteligente, era el arma mas potente del universo, y esta estaba en posesión del ejercito enemigo. Representado dicho ejercito, por el ave Fénix, el invisible Elfa, las atractivas Ninfas, las Hadas con sus hechizos encantados y los duendes con sus encantadores hechizos, el tranquilo Treant, la traviesa Arpía, la bella Sílfide, la inteligente Esfinge, la hermosa Diada, la inocente doncella Xana, la poderosa Naga, la diminuta Doxy y muchas otras inteligentes doncellas, las mas jóvenes y hermosas de todo el firmamento. Sus grandes poderes de la belleza inteligente eran como una bomba nuclear en las desconocidas y ocultas debilidades del gran ejercito imperial. Se evitaba el enfrentamiento. Se desconocía en las escrituras sagradas del universo, el final de un posible enfrentamiento entre ambos rivales ...

Todo un trabajo artístico y divino las bodas en Marte ... Un taller de artistas bohemios, inspirados en un solo detalle, el amor, el amor les permitía crear criaturas únicas desde un punto en el universo ... en la paz de un beso y los deseos de la pasión ...

Mientras las estrellas juegan, los ángeles sueñan ... y los fantasmas son el publico en una gran plaza llena de poetas fantasmas, el mar despierta sus espíritus, las divinidades del río inspiran a la luna a cantar, las hadas vírgenes de Venus tejen con hilos de oro, mientras escuchan poesía ... los animales de la tierra conectan sus miedos y sus defensas salvajes en una sola obra musical, levantando con su veloz galopar melodías que se mezclan en la armonía salvaje de la libertad, formando una orquesta que no necesita ni notas ni director ... se escucha entonces estallar un grito de alegría, en el infinito de lo no existente ... es paz, es la vida , es amor y es la muerte ...

El universo es testigo absoluto de todo ese encanto y gloria divina, porque es él, quien dirige aquel taller artístico desde su corazón, instruyendo con sabiduría, a todos los que quieran crear criaturas y escribir historias de angelical encanto, inocente idolatría, pura pasión y frágil ternura ... La fantasía, en una capacidad creativa sin limites ni horizontes en toda la extensión de su amplia diversidad ...

Las bodas en Marte, no es un hecho que se repita a menudo, es un acontecimiento excepcionalmente inusitado ... resulta, que cuando en el espacio se desarrollan este tipo de encuentros, paralelamente nacen en la tierra en esos mismos instantes, seres especialmente únicos, criaturas poseedoras de una gran inteligencia creativa, seres con capacidades, habilidades, dones y talentos extraordinarios. Es una misteriosa conexión de amor aun desconocida para muchos de los que habitamos, dentro y fuera de nuestro universo ...

Así son las bodas en Marte ... conexión, transmisión, energía, creatividad ... paz, vida, amor y muerte ... en nuestro planeta nacen seres para amar ... y existen también, otras criaturas que llegan para ser amadas ...

                        2 - La biblioteca.

De rosa la textura de sus labios y del cielo su mirada inocente, como el rocío del amanecer sus dulces lágrimas. Así de frágil y sensible, de una belleza pálida como reflejada en gotas de agua cristalina, es el rostro hermoso de Elena. Su peinado es todo un galopar de salvajes golondrinas excitadas por la tempestad de cabellos tejidos en hilos de oro. Esbelta, delgada y elegante. De su lento y detallado caminar brota todo su bendecido encanto.

Tiempo atrás, Roman, atrapado en el compás de toda una inspiradora melodía que salía de todo su ser, un ser cautivado por la belleza espiritual de Elena, y enjaulada su alma en los túneles que llevan al vacío de lo elevado, perturbado en esa elevación fantasma, en la que podía sentir su presencia, aun sin ver la figura de Elena, envuelto y secuestrado en una danza de nubes que bailan al compás de las mejores orquestas de salón, elevando con sus sentidos melodías al universo en toda su gratitud de conciencia y espiritualidad, siendo el violín todo un excelente director de la mas perfecta orquesta, compuesta por miles de ángeles embriagados en composiciones escritas por manos transparentes y ebrias de pasión ... en su interior, se desarrollaba este gran espectáculo, mientras trabajaba en la creación de un único lugar, Roman fue el creador de la belleza intelectual de aquel espacio, espacio que regaló a Elena antes de partir.

Roman por ser el hijo de una humilde trabajadora, no pudo nunca pagarse las mejores escuelas, sin embargo, amaba los libros. Le gustaba leer. Buscaba a través de la lectura, el sentido de la vida. Roman se dedico desde muy joven, a querer comprender el porque del comienzo y la finalidad de la vida. Leer era su adicción y así sanaba la herida de la  incesante búsqueda. En las horas que escribía podía experimentar paz. Sus mejores viajes fueron entre bibliotecas, librerías, escritores y artistas. Por eso como todo joven soñador, tenía sus sueños. Siempre soñó con poder tener algún día dentro de aquella mansión, un lugar donde no pudiese descansar el intelecto ...

... Toda paz silenciosa y meditativa decoraban con todo el lujo humilde posible de la época la biblioteca hecha a mano para Elena. Manos que hacían poder sentir el espíritu de una mente amada que baila al compás del viento cuando las cuerdas de la guitarra acompañan al amado bailarín en su danzar de creatividad.

... Grande, robusta, maciza y prepotente, con un interior intelectual y poetizo, así recibía cada mañana a Elena con las puertas y las ventanas abiertas, ese digno y misterioso espacio, llamado desde siempre biblioteca ...

El escritorio de Elena fue elegido por ella, había sido un regalo de su padre. Lo había preferido por ser de estructura compacta, madera firme y detalles prácticos, acompañado siempre de su majestuosa silla.

Mágico, en todo su encanto de criatura, todo gallardo y elegante, detrás del escritorio, estaba enmarcado un bello poema que le escribió Roman a Elena en muestra de su gran amor. Tan poderoso y como un gran rey hacia sentir su presencia enmarcado en oro, tallado en madera fina y eterna. Colgaba galante, detrás de tan majestuosa silla, aquel infinito abrazo de amor.

Elena tenia por costumbre al entrar en la biblioteca, dirigir su mirada a tan apasionado  e iluminado poema, disfrutaba de su compañía ... cada vez antes de sentarse a leer un libro y antes que todo, volvía una y otra vez a leer aquel sentimental poema.
No era una simple poesía, era algo mas, algo mas abrazaba a Elena cuando ella leía, no había soledad, no sentía el vacío, todo un tierno abrazo se apoderaba de su ser en la quietud del instante, siendo cautivada cada vez por el fuego interno de las frases, frases escritas para quedar latentes en las brazas de unas cenizas pintorescas que la asían sentirse prisionera del instante, siendo arrastrada por el despertar de las esencias y sin quererse en lo mas mínimo proteger de aquellas olas emocionales, dejándose atar entonces por aquella fuente de energía, que la hacían protagonista de sentimientos que se dejaban palpar en la caligrafía inocente de aquel poema. Apoyaba Elena con ingenuidad y ternura inocente sus azules ojos, en el espacio de un mundo desconocido para ella, un mundo que existía dentro de un universo sensible y quebradizo.

La mente de Elena antes de nacer había sido creada para amar, Elena poseía todos los sentidos del amor, su mente poseía el don de amar a cada criatura universal y a cada materia viva impregnada por las células de amantes enamorados, siendo estos amantes, prisioneros de sus propias pasiones creativas, teniendo estas pasiones la llave a las diferentes salidas que puede poseer la cárcel del amor.

Le gustaba disfrutar de la lectura, se apasionaba con las buenas obras literarias y la diversidad de los tantos géneros posibles. Había leído mucho hasta entonces. Leer no solo le abría los caminos al oasis del saber, sino que también podía silenciosamente explorar por los túneles subterráneos las aventuras que llevan por caminos misteriosos a las cuevas desaparecidas, donde viven los espíritus que se refugian al sentir la sensible espiritualidad de las almas gemelas mensajeras. Solía leer cada libro en un espacio de entrega tan absoluto, que no había sentido nunca el anhelo hasta entonces, de leer un libro por segunda vez.

                     3 - Enrique y Reina.

Asomada en aquella pintoresca mañana en el balcón de su ventana, divisaba a lo lejos el galopar de su mensajero soberbio y tenaz, velozmente cautivo, atropellando campo y piedra a la velocidad de hermosas tempestades de polvo, levantando el suelo elevado, en humos de religiosidad terrenal.

Elena estaba acostumbrada a los estruendos musicales de aquellas herraduras salvajes, llevadas con aire de nobleza por aquella criatura hermosa, dirigiendo la marcha del camino de tan excelente y fiel caballero.

Enrique era su nombre y Reina el de ella, una hermosa yegua. Ellos habían sido desde siempre los mas fieles mensajeros de Roman y Elena, cautivados ambos desde el primer momento por su tan alta decencia y conservada discreción, se habían dejado atrapar en las redes de la mas fiel lealtad. Enrique y Reina fueron siempre sus mas fervientes mensajeros.

Aquel instante en el que los recién llegados bebían de la cristalina y fresca agua que brotaba de la antigua fuente, protegida por la agradable sombra de un robusto y acogedor árbol, Elena deslizaba espaciosamente su andar, hacia el encuentro con los dos nobles mensajeros.

En el abstracto silencio creador del tiempo, observaba Elena desde una ventana entre abierta, en el espacio de su mente, esas manos marcadas por los surcos de la tan penetrante y estructurada masculinidad, de un color bronceado por las huellas que deja el sol cuando abraza la piel, unas manos que sin tocarlas, podían causar un efecto estremecedor en cualquier doncella.

Las hadas de su época, eran hechizadas por tanta perfección en aquella criatura, la de Enrique, aquel hombre ... sanos y silvestres eran sus abundantes cabellos oscuros que se arrojaban atropellados a todas partes por tan salvaje naturaleza, adornando tan soberano juicio, que miraba mas allá de la conciencia a través de esos ojos color verde oliva. Distinguida su altura, varonil su imponente templo, hechizando así en una misteriosa sensibilidad la paz de Elena.

Sus miradas entrelazadas hablaban entre si mismas un idioma en el mutismo del puro conocimiento, unas almas elevadas en el secreto exquisito y vivo de una esencia detonadora en la existencia mas capaz y pura de la manifestación en todo el ser de la conciencia amada.

La respiración de Elena era lenta, porque a pesar de haber repetido varias veces encuentros como este de ahora, siempre que volvía a vivirlos, eran como una primera vez, sentía como si no pudiese dejar de sentir todo lo que sentía cada vez que se repetía aquel acercamiento. Enrique traía en esta entrega, un libro muy especial para ella ...

Dias antes, Roman le había hablado a su mas fiel mensajero, y esta vez en un tono diferente, insistiendo mas que nunca, en la gran necesidad de que este libro llegara lo mas cuidado y protegido a las manos de su para siempre amada, Elena.

Así, en su mas alto nivel de fidelidad a su señor, sin dejar escapar el tiempo, Enrique empaqueto lo mas justo para el viaje, y tomando a su doncella Reina por su correa, se unieron una vez mas, para fundirse en la alta conciencia de su labor.

La mas hermosa unidad para Enrique y Reina era sentir en la velocidad del viento el aroma del amor, haciendo posible la misión de mensajería a través de lo mas sentido en los latidos de sus almas ... era una unión fantasmal de melodías ... era como un concierto de arpas majestuosas y de revoltosas mariposas que danzan al compás de la pasión, dejadas llevar por la musa de un pianista enamorado de unas manos fieles a la pasión del cantar de las mágicas cuerdas musicales ... todo un espectáculo supremo de composiciones escritas por ángeles ocultos en la luz de los amores secretos ... así palpitaban los sentidos de la lealtad en ambos cuando recibían las ordenes de mensajería de su señor Roman ...

Sin gesticular palabra en su tono de voz, sacó de su saco, aquella gran obra única, abrigada en cuero noble con lazo de hilos dorados. También traía para Elena una carta de Roman, en un sobre de papel perfumado y fina textura, un sobre fabricado por manos autenticas y precisas de las lejanas tierras, era tan blanco como la transparente soledad.

Elena tomo el libro y la carta en sus manos, entrego un beso en la mejilla a Enrique, una sonrisa de amor a Reina, acariciando al mismo tiempo su aterciopelado rostro. Reina, regresaba la luz del secreto en una mirada a su señor Enrique, el cual vivía para aquellos instantes. El alma de Reina era cómplice del estruendo que causaba en los sentidos de Enrique aquel beso de Elena. Podía comprender el espíritu de Enrique deseando aquel aroma de doncella virgen y pura, solo bastaba un beso en la mejilla para hacer sentir a su amo tanto desequilibrio espiritual. En milésimas eternas de un espacio infinito resonaba en los mas finos hilos de los sentidos de su ser la exquisita y esperada explosión del beso. Para ese beso vivía Enrique, entregando parte de su existencia en un verde azul esmeralda, a la mas absoluta discreción. Enrique vivía existencialmente enamorado de Elena, en todo su ser lo sentía y en cada una de sus células se respiraba la pasión que se refugiaba en Enrique por ella. El amor de Enrique era a su vez, correspondido por ella.

Ella también le amaba, en la distancia del secreto, en la paz de la espera, en la confianza de un beso, en el ahora del momento, en la memoria del recuerdo, en su deseo de amarle a la luz de las estrellas, en el sabor a tierra húmeda que su piel dejaba escapar como perfume embriagador y natural. Ambas almas vivían prisioneras en corazones que ardían de pasión y fuego espiritual. Entre ellos eran la luna y las estrellas sus mas fieles mensajeros, siendo Reina la testigo que atesoraba en su fidelidad aquel amor de intensas miradas, en un beso, dos corazones, dos almas, dos criaturas vivas...

El roce del viento en el susurrar de las hojas a la sombra de tan galante y saludable árbol, anunciaba la despedida del instante. Discreta y pasiva acompañaba la fuente como publico observador, en una obra vivida desde la realidad de un escritor que en secreto pintaba mientras escribía mensajes de amor. A su vez aplaudía con la caída de su cristalina agua aquella escena de amor, siendo ella un paño de lágrimas en el eco del adiós.

Sin tinta escribía Enrique en el viento lo que murmuraban sus sentidos, haciendo reverencia al papel e ignorando la escritura con sus caligrafías estudiadas. En un suspiro vivía para sentir la escritura transparente de las divinidades, donde los ángeles esculpían las palabras que dictaba su amor ...  "te amo, cuídate, regreso pronto, te escribo a través de las estrellas y la luna, en la infinita eternidad del espacio, para siempre tuyo, este ser que ahora debe partir, te amo"

En sus horas de soledad tatuaba Elena aquellas pocas y doradas palabras de Enrique. En las noches y los días de su conciencia las atesoraba. En la luz de su piel las escribía. En el aroma del tiempo, las deseaba. En el cantar del viento, las escuchaba. En el sabor de lo nunca sentido, las besaba. En la mirada de un regreso, las coloreaba. En el equilibrio de su existencia, las protegía. En las alturas del mar, las bañaba. De la distancia de las noches, las liberaba. Con el velo de novia de las horas frías, las tapaba. En el río de sus desbordantes pasiones las pintaba. En la caricia del rocío al despertar los días, las encontraba. Con el danzar de las tempestades y sus lluvias, las borraba. En el arco iris de la esperanza, las cristalizaba. En las profundidades de un amor salvaje desterrado prisionero pecador y bendecido, las vivía. En su amor por Enrique, las ahogaba.

Te amo Enrique, le escribía Elena al viento, mientras los veía alejarse en el horizonte, te amo, para siempre, Elena ...

                    4 - La historia y Elena.

Desde un principio fue Roman quien elegía muchos de los libros que Elena se leía, lo mismo podían ser temas sugeridos por él, que deseos de Elena por interés propio. Se entendían muy bien en sus preferencias literarias.

A Roman le gustaba escribir mucho, eran diferentes sus apuntes y escritos, lo mismo sueltos por notas, que en cuadernos hechos a manos en un taller del pueblo.

Desde la partida de Roman, los libros que Elena había recibido hasta aquel momento eran comprados por Roman, lo mismo en la librería del pueblo o mandados a pedir de tierras lejanas.

Elena entro a la biblioteca dejando a la derecha del escritorio la carta abierta junto al sobre que había recibido con aquel majestuoso e imperial libro.

Inmediatamente comenzó a leer aquel nuevo libro que le había enviado Roman a través de Enrique ... esta vez, era la primera novela escrita por el mismo Roman.

Pasaron los días y Elena se entregaba siempre mas a la lectura ... en ocasiones mientras leía, Elena lloraba de pena, gritaba de angustia, reía de alegría. Hablaba en el delirio de su soledad. Se estremecía en la ausencia de una verdad arrebatada, sentía el frío de un adiós sin perdonar, le pegaba bofetadas a la mas oculta y estúpida distancia, se apretaba el pecho en un abrazo sin esperanzas, tiraba de sus finos cabellos buscando una salida, viajaba con su mente a través de los mas dulces recuerdos, buscando en el fondo del vacío una explicación. Tomaba el enorme libro entre sus manos y danzaba sin parar hasta caer exhausta, buscaba en las letras de la historia, una imagen que la hiciera pensar sin locura. Buscaba su perfume en el papel y escuchaba su voz, revivía las historias en el presente del recuerdo y en el futuro de un pasado que nunca pudo sentir. Le susurraba los secretos que guardaba en las profundidades del saber al viento y al papel. Leía comprendiendo el dolor que provoca el entendimiento de la verdad. Leía buscando la llave de una celda que tenia muchas puertas y todas la llevaban a una misma pregunta, ¿Para qué? ... siempre la misma pregunta con diferentes respuestas y una misma respuesta con diferentes preguntas, hasta quedarse a veces dormida sobre aquel nuevo y gigantesco libro.

Pasaban las horas, horas pasaba Elena en su biblioteca, comía poco, dormía menos, sentía mas.

Elena en algún momento y sin darse cuenta cambio alguna de sus costumbres. Cuando entraba en su biblioteca, ya no leía mas aquel poema que colgaba detrás del escritorio, lo que hasta entonces siempre había sido parte de un ritual. Había cultivado como habito de lectura leer primeramente el poema antes de leer cualquier libro. Un poema escrito por Roman para ella y que hasta entonces había atrapado la atención, la mirada y la pasión de Elena ... ahora era rehén voluntaria de aquel libro, lo que causo el desapego total a la realidad de sus costumbres y rituales ...

Para sorpresa de la misma Elena en su momento, por primera vez a pesar de la tan agonizante entrega, se descubrió ya casi al final, leyendo un libro por segunda vez.

Los días transcurrían para Elena en el amanecer de la esperanza, en el despertar primaveral de la incertidumbre, en las mañanas soleadas con su pálido viento, en un verano sin sol en el rostro de la vida. En esas noches sin estrellas, cuando el otoño construye sus muros de neblina que la separaba de las respuestas a preguntas que su mente no deja de preguntar. Ayunaba en el frío del invierno para caer enferma en la tristeza de una verdad oculta.

Una sobredosis de melancolía e incertidumbre enfermo a Elena ... Roman se había esmerado esta vez, en escribir con verdaderos trazos de amor ...

La servidumbre tenia prohibida la entrada a la biblioteca mientras Elena estuviese en cama. Se comentaba en los pasillos, que alguien la encontró sin sentido en el piso de la biblioteca, su medico le había prohibido leer mientras se recuperaba de aquella tristeza infinita.

Se cerraron las puertas y ventanas de su biblioteca, el doctor se llevo con él para unos días la llave a su casa, con la intención de regresar la llave a Elena en el momento en que estuviese verdaderamente recuperada.

Sobre el escritorio quedaron el libro abierto y la carta abierta a la derecha del escritorio.

5 - Su amor por ella.

El seguía sin entender quien le había robado su amor. Desde su distinguida altura la miraba reír y sufrir con él. No podía comprender que buscaba ella en el. Porque a pesar de tanto dolor todavía le abrasaba. Por primera vez la conocía llorando, no podía verla tan débil y frágil, tan pálida y cristalina, el sufría mas que ella en su dolor, gritaba sin voz y de rabia por no ver mas de cerca que le podría estar entregando él. En su desesperación sólo sabia pedir por ella, por su alma y su estado de salud. Pero sabía que una vez, se entregaría a la misión de investigar mas de cerca quien era él.

Luchó como pudo por ayudarla en aquel momento cuando la vio caer al suelo y en su impotente existencia gritó en su dolor, estremeciendo así a un búcaro de vidrio con frescas flores que cayó al suelo rompiéndose en mil fragmentos, esto fue lo que hizo posible que alguien al escuchar el fin de aquel milagro entrase cautelosamente en la biblioteca después de llamar a la puerta y no escuchar respuesta de Elena.

Vidrios rotos, cristales desechos, flores heridas, agua derramada, palidez transparente y desolada, así era el cuadro pintado en la foto del desmayo de Elena.

Su grito la salvó, un grito en la pura conciencia de la existencia de la materia viva. En las células de aquel poema batallaba la desesperación y la angustia. El, un poema que vivía para amar a Elena. El, quien no se había acostumbrado a que Elena lo dejase de leer. Un poema que buscaba sin descanso la atención de Elena. Un poema, al que le había sido arrebatada la meditación de Elena. Sus ojos, su mirada, sus caricias, su paz, su ser. Aquel nuevo rival, había sido el causante de tanta ira, celo y dolor. Aquel nuevo libro, fue el causante de tanta desesperación en aquel enamorado poema.

Dando gracias por las nuevas consideraciones del doctor, pensó en tomar posición para emprender el camino que los separaba, dando por hecho un encuentro personal con su adversario.

6 - El poema.

                  Elena, eres mi poema de amor.

               De pétalos rosa y de rubí sus modales
               en un hermoso y lejano jardín
               se unieron dos almas
               para cumplir con los mas finos placeres
               de la pasión y la creación

               Tu rosa y yo clavel
               tu hermosa y yo a tus pies
               y en un mismo abrazo y sin saber
               tomamos la misma barca
               por los caminos del a ver

               En el beso de un cisne
               nos enlazo el saber
               dos conciencias gemelas
               dos almas iguales
               criaturas espirituales
               en la existencia de un mismo ser

               Te vi antes de nacer
               te amé para lograr vivir
               vivo desde que te vi
               hemos palpado las almas
               por la razón de existir

               En un salón sin miedos
               en el corazón de las conciencias
               en la matriz de una mente amada
               en el castillo de la libertad
               vivíamos para descubrir
               la iluminación de la verdad

               Tengo que partir
               y se que no debo mentir
               no te sientas sola
               te llevo en la paz de mi música
               en la tristeza de mi verdad
               en la esperanza de tu comprensión
               no me dejes de amar nunca
               no es la muerte quien me separa de ti
               solo si tu conciencia ama a otro ser
               yo tendría una razón mas para morir

               Te amo Elena
               desde los pétalos de una rosa
               y el rubí de sus modales
               porque eres rosa y yo clavel
               porque somos la conciencia
               en el beso de un cisne
               desde antes de nacer
               sin miedos
               aunque tenga que partir.

 7 - La hazaña.

En lo invisible de sus células, en la transparente conciencia de su existencia, en la tenaz inteligencia de su aguda misión, en el penar de sus emociones, haciendo caso omiso a su cuerpo físico, olvidando lo místico de la materia, se lleno de corazón aquel poema enamorado para emprender su aventura, en una locura digna ... en nombre del amor.

Respiró serenidad y en un suspiro de heroísmo y valentía, dando un salto de letras, pudo llegar hasta la majestuosa silla. En un salto logró alcanzar la perfumada madera, y sin dejar escapar el mínimo de fuerzas se dejo llevar por la gravedad de su situación, pudiendo avanzar cautelosamente para llegar al majestuoso escritorio ... como pudo logró subir, desplazando lentamente su cuerpo de letras hasta las cercanías de su enemigo.

Inmóvil se perdió en el espacio del encanto, por primera vez se percataba, que su rival, realzaba la clase de la elegancia y el buen gusto, una abstracta timidez le embriago de inquietante curiosidad, lo que le hizo sentir en su interior el despertar de su audacia en su emotiva osadía.

Sigilosamente, sin pensar en palabras, sin tocar gesto alguno, se fue introduciendo en el libro que se había hecho su rival desde el día que le robo la atención de Elena.

Nada podía marcar el tiempo, las sombras empañaban el atardecer apagando el anochecer y en el amanecer de la divinidad la luz marcaría con finos rayos la entrada que rompe el día. Nada podía interrumpir aquella ofrenda, nadie era testigo de aquel hechizo, no había manos para apagar el fuego de la entrega, no hubo fuego que secase sus lágrimas, no hubo regreso al punto de partida ... dejando de existir en las sombras de la incertidumbre aquel temido adversario.

El poema, se había enamorado de una bella historia de amor. Escrita a mano por el mismo Roman en aquel majestuoso y prepotente libro. Una novela de amor basada en una historia real.

Ahora podía palpar sus lágrimas y sentir su dolor, respirando su alegría en un destello de amor, comprendía la ausencia de su meditación, entendía su abandono, sentía mas de cerca el porque inconsciente a su rechazo ... era una historia de amor para perderse en la soledad y el desconsuelo, en el pesar de las melancolías, en la desdicha que causa el luto de la distancia, en las nostalgias de la esperanza, una historia de amor, para morir de amor. Una historia de amor que pelea en el desconsuelo que luchar contra la ira del honor. Que vive en la cobardía de perder defendiendo lo que no le han quitado. Que batalla en la lujuria para despertar sin haber dormido, para dormir sin haber soñado buscando lo que no ha perdido, entregando lo que se ha ido. Una historia de amor, que ríe en la alegría de dormir y despierta con la sonrisa de la esperanza bañándose en las risas del deseo que se revuelca y se desvanece en los hilos de la mas pintoresca e ingenua felicidad. Una historia de amor para silbar en los salones de música, para pintar sueños, escribir pasiones, gritarle al viento. Una historia de amor, para contar, verdaderos cuentos de amor.

8 - El amor.

Se enamoraron sin saber cuando pasó, se enamoraron en la casualidad del tiempo y en una vez ... como se enamora una nube del celeste de los mares. Como se enamora una paloma de las alturas en el azul celeste del viento ... Se enamoraron con una sola pregunta. Se enamoraron, en la virginidad de la aventura sin buscar amor, se enamoraron en la inconsciencia de los placeres, descubriendo lo desconocido de la pasión sexual. Se enamoraron en la complicidad de las traiciones para no mentir a la verdad. Se enamoraron en el fuego de los celos sin razón, en las noches húmedas que esconden el veneno del placer, un amor de poetas, un amor de canciones, un amor en la espera. Se enamoraron sin saber la verdad que esconde una mentira, en las pasiones de la inocencia, en la aventura de lo prohibido, en las miradas de lo eterno, en la caballerosidad de lo comprendido, en la paz a la confianza, un amor para ser amigos, una amistad para desear amar, unos besos dulces para dejar huellas en los mares de la piel, un amor para reír por siempre a la vida, un amor en plenitud, un amor sin voz, un amor en el grito de la distancia, un amor para regresar, un amor para perdonar, para respetar la lealtad a la verdad, una verdad que miente por amor, un amor que rechaza la verdad, una verdad que huye de las mentiras, se enamoraron del ser, se enamoraron para trascender ... respetando con lealtad, la eternidad sublime e infinita del amor.

Un poema enamorado en una historia de amor. Una historia que invitaba a morir en ella. Fue todo un amor de batallas a la hora de amar, dos cuerpos desnudos, para fundirse entre sabanas de letras. Fue su amor, un amor sin traición cuando se es leal, virgen en la espera del tiempo, ahogado en lágrimas cuando gritaste la verdad. Fue un amor verdadero y sin comprensión cuando explicaba la mentira que le ahogaba. Así se amaron en la eternidad. Un amor ofendido cuando no sabes callar la verdad que te envenena, arrastrando al abandono al ser lastimado con traición y ebrio en las lagunas del alcohol cuando ha sido humillado sin razón. Un amor que escucha melodías de dolor cuando es abandonado en la soledad del olvido para danzar al compás de la pasión. Un amor para defender, cuando la razón ha sido lastimada y ama desconsolado en la soledad de la tristeza, cuando no encuentra la comprensión del amigo que proteges, buscando ciegamente en el olvido de un adiós. Un amor intelectual donde fluye la comunicación de la amistad que ama la inteligencia del amor que leemos, con una mente dispuesta amar sin limites de pensamientos sinceros. Una historia y un poema, quemando sus conciencias en el fuego de los deseos ocultos. Unos corazones nacidos para perdonar en la oscuridad de la mentira. Debilidades dispuestas a rebajarse delante del orgullo cuando el ego es venerado. Un amor sin ego cuando el orgullo se pone de rodillas dignamente para entregar su vida al segundo de una lágrima. Una vida para amar la razón de ser. Un amor para vivir. Una vida en amor. Una historia de amor, que nos invita amar o a morir en letras.

Amar fue para ellos una entrega sin esperar soluciones, fue la confianza en el ahora y la desconfianza en el ayer, fue la mirada al momento y el olvido en el ahora. Fue la sonrisa diaria que nos hace llorar ... fue su amor, la pequeña dosis de humor de esos cortos cuentos que tanto nos hacen reír ...

Amar en letras, es la contrariedad de las soluciones que nos caen del cielo. Es la inmadurez de una mente que no razona. Es un estallido a la ira, un animal salvaje que ocasiona heridas profundas. Es el paso del tiempo y el placer prematuro de las promesas sin cumplir, es la confianza en la vejez que flota en las huellas de las experiencias experimentadas. Son pensamientos sin verbos lenguajes ni idiomas, promesas sin proezas. Amar en letras, es lealtad a la rutina. Es mirada callada en el silencio de la ira. Es un grito herido que ofende sin mentir. Es la mano que te despierta al anochecer. Son las palabras que te derrumban cuando ya has sido derrotado. Son hechos que te levantan cuando las heridas no logran sanar. Son caricias que sanan cuando todo se cree perdido.  Amar en letras, es la mentira que cura justificaciones venenosas ... Amar en letras de amor y poesía es vivir en el poema de la vida, en la canción que te consuela, es bailar al compás del dolor de heridas que no sanan, es cantar en alta voz el himno a la creatividad, es crear dando amor, es nacer para dar vida al amor, es morir para dar paso al instante que trasciende en la historia a lo desconocido ...

Un poema derramado en una historia de amor ... Dos conciencias que se unieron para amarse en la paz y la guerra. En el odio y la felicidad. En la alegría y la tristeza. En el día y las noches. En la tempestad de la calma. En lo dulce y amargo del perdón. En el aceite y el vinagre que se mezclan en una ensalada de amor. En lo blanco y negro que forma el gris  del olvido. En las alturas y llanuras que le dan alas al amanecer y te hacen volar de forma descabellada e irracional. En el azúcar y la sal que dan el gusto a una exquisita cena de contradicción. En la riqueza y la pobreza donde se humilla el honor. En los gritos y el silencio que llenan de paz la razón. Un hogar de luz y oscuridad para dar paso al perdón. Un libro, para fundirse en un nido de pasión. Historias enamoradas a la sombra del adiós. Elena es un poema escrito en una historia de amor.

9 - Juntos para siempre.

Elena, tú eres mi historia y mi poema de amor.

               De pétalos rosa y de rubí sus modales
       ... aún recuerdo cuando te vi aquella tarde de azul celeste en los jardines del edén
               en un hermoso y lejano jardín
       tejías tus cabellos al viento para adornarlos con perfume de pétalos de rosas
               se unieron dos almas
       ya tus labios eran dulces en la ternura de una sonrisa ingenua y perspicaz
               para cumplir con los mas finos placeres
       me embriagaba la desnudez de tu cuello que daba paso a los caminos y desenlace de tus senos ocultos
               de la pasión y la creación
       protegidos y refugiados en la mas fina seda del buen gusto...
              Tu rosa y yo clavel
       ... reías de mis historias como una niña encantada por los cuentos de hadas
               tu hermosa y yo a tus pies
       mirabas al cielo y me pedías mas historias mientras tus pies desnudos
               y en un mismo abrazo y sin saber
       le provocaban cosquillas a las flores
               tomamos la misma barca
       yo repetía siempre la misma historia
               por los caminos del a ver
       y tu reías en una tierna pureza angelical
               En el beso de un cisne
       provocando el latido vertiginoso de mis sentidos
               nos enlazo el saber
       para en una caricia inocente cerrar tu mirada en un beso de amor
               dos conciencias gemelas
       así, tumbados uno junto al otro, pasaban las nubes en sus carruajes del tiempo
               dos almas iguales
       tu dormida y yo escribiendo historias mientras leía en la quietud de tus sueños
           ... criaturas espirituales
       la poesía de un amor desterrado y enamorado del mismo ser
               en la existencia de un mismo ser
       trenzando en mi ilusión viajes de gloria y pasión ...
               Te vi antes de nacer
       ... mi alma gemela, como gotas de esencia celestial
               te amé para lograr vivir
       podía confiar en ti, porque sabías leer mi locura
               vivo desde que te vi
       interpretabas mis frases sin haberlas pensado
               hemos palpado las almas
       hablabas mi idioma sin haberlo estudiado
               por la razón de existir
       comprendías mis tesis sin haberlas leído ...
               En un salón sin miedos
       ... en las tinieblas de mi realidad me decidí a partir
               en el corazón de las conciencias
       no encontré el valor para explicarte la verdad sin falsedad
               en la matriz de una mente amada
       no merecías mi partida ni la soledad que dejaría la distancia
               en el castillo de la libertad
       como una bestia salvaje y herida logré tejer un frágil nido de intelecto y pasiones
               vivíamos para descubrir
       me entregue a engendrar y darle un ser a una biblioteca hecha con las manos de mi conciencia
                la iluminación de la verdad
       para que con ojos de águila cuidara de tu sublime intelecto...
               Tengo que partir
       ... te puedo ver desde la luz de mi ventana
               y se que no debo mentir
       a lo lejos escucho los pasos de tu mirada extraviada
               no te sientas sola
       en una noche como esta donde la luna sale para nosotros
               te llevo en la paz de mi música
       te busco en una mente que te vive en sus recuerdos
               en la tristeza de mi verdad
       mientras siento que tocas el calor vivo de mis deseos ocultos
               en la esperanza de tu comprensión
       acercando tu alma al respiro de lo que anhelo
               no me dejes de amar nunca
       y acaricias en una nota musical toda la melodía que escribo y no escuchas
               no es la muerte quien me separa de ti
       es el calor del sol quien no me permite, ver tu rostro a la luz de la luna
               solo si tu conciencia ama a otro ser
       es la distancia de una verdad lo que me impide amarte de cerca
               yo tendría una razón mas para morir
       te amo y eres mía, mientras tu corazón sienta, que nació para ser el dueño del mío...
               Te amo Elena
       ... en la hoguera de mi partida se baten a duelo mi moral y el deber
               desde los pétalos de una rosa
       tengo conciencia del hecho, pero no deseo partir
               y el rubí de sus modales
       mi mente comienza a tejer las trampas de la incoherencia
               porque eres rosa y yo clavel
       que me hacen estremecer en el éxtasis de la paranoia
               porque somos la conciencia
       los caminos son tan sabios como duro es entregarse a la corriente del adiós
               en el beso de un cisne
       y cuando se pierde la esperanza de una vida en el mas allá
               desde antes de nacer
       las confesiones de tu realidad son la danza constante de tus miedos
               sin miedos
       solo cuando la mente descansa en la lucidez de su verdad
               aunque tenga que partir.
       comprendes que ha llegado desde sus profundidades las sombras del adiós
       para descansar en el lugar que tu conciencia decida yacer, en la eternidad
       de la simbología ... 69 ... donde se funde la muerte que da paso a la vida del nuevo ser ...

10 - La carta.

A la derecha del escritorio y elegante en su palidez, llorosa en las penas de su asombro, taciturna en la mudez de lo incomprendido, desolada en el retiro de su tristeza, sollozando en el suspiro de la desesperación, miraba sin preguntas ni porqués tan arriesgada hazaña.

No concebía lo que los ojos de su ser estaban viviendo, no encontraba la razón de aquella aventura, no podía imaginar en que podía terminar aquella obra al suicidio.

Absorta en lo inquietante del coraje, desconcertada por la sorpresa de su heroísmo, atónita por tanto desequilibrio del ser, pasmada por el frío de lo inconsciente, sin fuerzas, y en contra de su voluntad, se quedo inmóvil mientras pudo su conciencia.

En ese instante, donde él estuvo tan cerca, comenzó a dar gritos en el susurrar de su existencia, se estremecía provocando olas de aire, se agitaba para impedirle el paso, intentó doblarse para pegarle una bofetada, pero nada tuvo el efecto que ella necesitaba, todo fue en vano y sus esfuerzos valieron para que en un estado de impaciencia y exasperación cayese enfurecida al suelo.

Llena de ira y desconsuelo lloraba sin descansar, afligida en la pena del destino, desecha su esperanza, no hacía mas que llorar, sus sentidos estallaban en arrebatos de dolor, su mente se golpeaba contra los muros de su propia prisión, las puertas se le cerraban para ahogarse sin comprender porque no deseaba morir, de su fuente de vida solo brotaban la desesperación y la humillación de un derrotado ego. Tiraba de la angustia para provocar heridas sin piedad alguna en la misericordia que imploraba la matriz de su existencia, por no querer morir.

Eran tantas sus lágrimas que fue perdiendo su fin, eran lágrimas oscuras, la tina negra fue haciendo lagunas en su pálida luz, en un papel tan seleccionado y delgado moría lentamente la incomprensión, se fueron cubriendo de matiz sus hilos perfumados y aristocráticos, para convertirse en un ser desnudo frente a lo mortal, su sedosa textura era víctima lentamente de la sombra del adiós.

Desde la derecha del escritorio, abierta en su exquisita sencillez, ella se había enamorado de aquel enmarcado poema, desde el primer día en que lo pudo leer, siempre le amó, en las eternas horas del silencio y la soledad. Aquella carta de Roman para Elena, que había llegado a través de Enrique, se había enamorado apasionadamente del majestuoso poema de amor.

Al ella ver la arriesgada aventura de su amado poema y su fusión de amor dentro de aquel magnifico libro, perdió al instante toda razón y conexión con la realidad.

Después de tantas tormentas de amor y torbellinos descontrolados en la furia de la insensatez, se encontraba contemplando lo absurdo de su abandonado desnudo.
En el silencio de un laberinto oculto reflejaba un ser indefenso la soledad de un espacio vacío de tiempo. Desprotegida en lo absoluto de lo que le hacia sentir viva. La vida le había arrebatado ese amor que le hacia sentir que poseía una conciencia de materia que sabía amar.

Su dolor superaba la razón de vivir, las lágrimas no le permitían respirar, la ausencia de aire la hacia soñar en la delicia de un instante de entrega, en el frenesí de sus deseos invocó la muerte, ya no deseaba vivir ... pasando a recoger su entrega en nubes de devoción, la sombra del adiós tomada de la mano por el espíritu de su voluntad fundía la paz en su alma, en la divinidad ingeniosa omnipotentemente sabia, genuina olvidada tierna tenaz, gloria ostentosa y deslumbrante.

Una carta que murió de amor ... sin ser amada, sin confesar su amor ...

11 - La muerte de Elena.

Elena se recuperaba lentamente, aun no se le permitía la lectura de ciertos libros, ni la entrada a la biblioteca. En las tardes, se deleitaba con la paz del campo en la gran prepotente finca que con gracia celestial realzaba la belleza de un gusto exquisito por las mas bellas flores de la región.

En una de esas tardes donde podía dejarse hechizar por la majestuosidad y la elegancia de aquella vieja fuente de agua, sentada a la sombra de aquel sublime árbol, sintiendo  la maternal caricia en sus mejillas que le regalaba la tierna brisa que jugueteaba con el viento, seducida por la paz que brotaba de la ausencia en el silencio y escuchando la entrega de las aguas de aquella madre fuente, presentía que para algo ella esperaba ...

Hacía días que no sabía nada del estado de Roman, lo que no le permitía recuperarse bien del todo, cargaba en su corazón con la gran pena de los pesares, una sombra oscura ocupaba la gran parte de sus temores, presentía la llegada de lo esperado, ya no podía pensar, no tenia fuerzas para sostener la verdad de sus presentimientos, el desconsuelo la embriagaba en la intuición de una corazonada que había sido herida, con el filo del veneno que traen los presagios y las señales del cielo.

Su espera hizo posible la entrada de la llegada de Reina.

Elena se había quedado dormida en el verde abrazo de la conciencia, cuando en un instante sintió la respiración aguda de aquel animal tan fiel y consciente a la vida. Despacio y ayudándose como pudo, le paso la mano a Reina por un rostro tan pálido como desconsolada era su llegada sin Enrique. La mente de Elena dejo de pensar en las milésimas de un espacio muerto. Reina traía en su montura el saco de los libros, de donde Elena extrajo su único contenido, una carta de Enrique para ella.

El aire se retiraba lentamente por los pasillos de un celebro estático, el silencio de la paz daba paso a la quietud de la embriaguez, la luz verde del abrazo se quedaba fija en un solo viaje, su voz atónita en la lectura de sus palabras, los latidos del entendimiento eran siempre mas lentos, todo su ser se fundía en un estado de conexión. Es la entrega, al instante donde la mente, el ser, tu espíritu, el alma, y la conciencia se consolidan para fortalecer la unión en una misma armonía, pasando la sombra del adiós, para llevarte en su carruaje de nubes, a donde podrás rendirte a la paz del descanso. La conciencia de Elena podía reposar ahora en lo místico y espiritual de una piedra preciosa.

12 - La confesión.

Mi amada Elena

No se por cuanto dolor estarás pasando en el momento en el cual te llegue esta triste carta. Me duele en lo infinito de mi existencia tener que ser yo quien te cuente esta verdad, que en parte no es toda mía. Intento ser breve porque las fuerzas me faltan para expresar todo lo que mi corazón siente. Te ruego me comprendas.

Cuando Roman decidió partir a su casa de campo, llevándome a mi y a Reina con él, ni tu ni yo sabíamos su verdad. Meses después de haber comenzado a trabajar en la finca, me rebelo su secreto. Pidiéndome que le jurase no contárselo a nadie. Me confesó que ni tu sabías lo que él me estaba revelándome.

Roman estaba enfermo, y en un periodo de tiempo sabía que iba a morir. Yo fui fiel a mi promesa de no contarlo y leal en mi amistad con el. Me gustaba mi trabajo en el campo. Le entregué mi vida poniéndola a sus pies, para estar con él hasta el final, en todo lo que le pudiese ayudar.

Se dedicó a seguir sus estudios, y mas tarde a escribir una novela de amor. Reina y yo, fuimos desde siempre vuestros mas fieles mensajeros.

Me pedía que los cuadernos de sus estudios, los enviara al extranjero. No tengo nada en mi poder, siempre me exigió máxima discreción, y así he sabido hasta hoy, cumplir con mi trabajo. Todos sus escritos están en manos de alguien que desconozco quien pueda ser.

No puedo explicarme ni a mi mismo como pasó, pero me enamoré de ti. Nunca hemos cruzado desde entonces palabra alguna, porque tú sentías también, que le correspondías a mi amor.

Mi señor era un ser muy especial, y de alguna manera descubrió que nos amábamos en el silencio de la leal fidelidad y el respeto que nos imponía el saber, que el aún vivía para amarte.

En su delirio, sin yo saberlo, me envenenó.

Poco antes de su partida, me sentía débil y raro, pensé que era el cansancio y el agotamiento de los días sin descanso y las noches sin dormir, en la entrega permanente por cuidar de Roman.

Unas horas antes de morir, en su lecho, me contó, que pronto yo también tendría que morir. Mi estado se debía a que el había descubierto mis sentimientos por ti, y su miedo a que fuésemos felices al él no estar mas aquí, le dio vida a pensamientos que le hicieron enloquecer. La locura enfermiza del dolor a perderte hasta en tus recuerdos, lo llevó a actuar de tan cruel manera. Me pidió perdón en su agonía, y me suplico que te escribiera una carta, abriéndote mi corazón, me quedaban según sus cálculos unas horas mas que a él.

Yo le quería matar en mi locura, lo sacudí con las fuerzas que me quedaban, casi le podía ahorrar la mitad de las horas que le quedaban por vivir, fue el juicio del doctor, que llego a tiempo para separarme, lo que impidió, lo que casi pudo haber ocurrido, y fueron los consejos del doctor lo que me hizo reflexionar.

Gracias a la bondad del doctor encontré la paz, y logré escribir esta carta para enviártela con Reina. Será su último mensaje. Como conozco a mi animal, sé que al entregarte mi carta, regresará a mi lado, y su dolor, hará que se entregue junto a mí, a la sombra del adiós.

Elena, yo no soy un escritor, y tu desde entonces has sabido leer mi amor. Sin palabras le dicto al viento lo que murmuran mis sentidos, haciendo reverencia al papel e ignorando la escritura con sus caligrafías estudiadas, en un suspiro muero, para sentir la escritura transparente de las divinidades, donde los ángeles esculpen las palabras que dictan mi amor...  “te amo,cuidate,regreso al descanso de mi conciencia, te escribo a través de las estrellas y la luna, en la infinita eternidad del espacio, para siempre tuyo, este ser que ahora debe partir, te amo "

13 - Antes de morir Elena.

Estimado doctor

Para cuando esté leyendo esta carta, sé desde ahora que no estaré a su lado. Le quiero agradecer una vez mas todo lo que usted le a entregado a mi vida. Doy gracias por haber  podido compartir tanto tiempo junto a usted. No se si le he dicho alguna vez todo el respeto y admiración que le he tenido siempre, por eso, antes de marcharme deseo contarle los caminos del mapa de mi poesía, la que he guardado siempre en las historias de mi corazón, en los espejos de mi alma, mi conciencia y yo.

Sé que usted fue el mejor amigo de mi padre, y el hermano que nunca tuvo. Muchas veces se comporto usted hasta mejor que un hermano. Mas de una vez me contó las historias que vivieron desde chicos, y todas las muestras de amistad que pudieron experimentar juntos. Me puedo imaginar cuanto significó para ambos, la simultánea lealtad a la amistad, que existía entre vosotros.

Era yo muy pequeña cuando mis padres y usted sufrieron el destierro, y la presión de las decisiones familiares y políticas. Fue un periodo muy agotador para ustedes tres. Mis padres y usted, junto a mí en tan corto período de tiempo supieron valientemente sobrevivir. Fuimos luego recibidos por estas nuevas tierras en las que desde siempre hemos sabido vivir con intensidad.

Corto tiempo después de la lenta adaptación a la nueva vida, sufrieron mis padres un accidente, mi madre murió al instante, y mi padre unos días mas tarde que mi madre, lo que dio tiempo, para que usted, le hiciera unas promesas a mi padre, que ha sabido dignamente cumplir.

Para que yo no estuviera sola, contrató a Carmen, una joven mujer que llegó para trabajar en las tareas cotidianas de la finca, con su único hijo, Roman.

Roman y yo teníamos la misma edad, y desde muy temprano nos adaptamos muy bien el uno al otro. Crecimos como hermanos, pero no éramos hermanos.

Le doy las gracias por haber permitido que Roman pidiese mi mano, y habernos dejado la libertad de comprometernos, para luego en el momento adecuado poder unirnos en matrimonio. Fuimos tan felices los dos ...

Roman pasaba las horas escribiendo resúmenes, ideas y pensamientos. El me tenía al tanto de todo. Sus conocimientos eran sus propios secretos, yo vivía deslumbrada de sus visiones.

Nunca se atrevió a comentarle a usted sus pensamientos, por el miedo a las diferentes formas de pensar en un detalle muy delicado. Roman le temía a una pregunta, que usted seguro le hubiese formulado. El temía que la respuesta que el tendría para dicha pregunta, no fuese la misma que la de usted. Yo quise una vez saber, cual era la pregunta, antes de que partiese a la casa de campo. Y me entrego la pregunta supuestamente de usted, con la respuesta del.

¿Y donde esta Dios en toda esta búsqueda Roman? a lo que el respondería: Dios esta en todas partes, desde la mínima creación. Dios es la matriz del amor. Es la divinidad que da vida al amor. Es la máxima autoridad universal, es la diversidad de la creatividad. Es belleza, es bondad, es perdón. Es inteligencia. Es el guía celestial. Es el gran maestro. Es el único camino a la verdad. Es el líder de almas y espíritus sedientos. Es la paz y el descanso. Es el creador de la vida en el firmamento. Es la materia viva en las conciencias. Dios vive en nosotros, de el venimos, y en el descansamos. Nosotros podemos aprender de Dios si como niños y sin miedos vamos tomados de su mano, para experimentar el amor, en el mayor gozo de la iluminación de nuestras conciencias, y respirar lo que Dios nos da, agradeciendo tanta bendición, sin creer nunca que alguien de nuestra especie, pueda ser un Dios. Jesús le amaba, como tendríamos nosotros que aprender amar, no solo al padre, sino lo que también amaba Jesús. Dios es la luz de la vida. Dios es la razón de la vida que he estado buscando desde siempre.Dios es amor ... el amor es la esencia del universo ...

Roman le conocía lo suficiente, para saber, que usted no pensaba como él.

Es la mente humana, una de las mas fantásticas criaturas en nuestro universo, capaz de mucho, de casi todo y de mucho mas aún. Es tan compleja su estructura, como mística su creatividad. Hace posible, la creación de leyendas y mitos. Como lo a sido una gran obra universal. "Las bodas mas autenticas del universo." Que se festejan en Marte, mientras que en nuestro planeta, nacen otros seres, que viven para morir de amor.

Fue Roman quien me contó una verdad, que usted doctor, no me podía decir. Carmen le había contado a Roman que mis abuelos vivían, pero mi padre, le había pedido a usted en su lecho de muerte, que nunca permitiera, el regreso a mi pasado, le hubo suplicado a usted, ya moribundo y enfermo, que nunca me hiciera posible la conexión con mis abuelos, mi padre no quería que yo conociera las raíces de su pasado, sufrió un duro destierro, no solo político, sino también familiar. Por eso, en su injusto dolor, yo tendría que cargar con las consecuencias de sus absurdos deseos.

Doctor usted ha sabido cumplir muy bien con su palabra. Pero su amor por Carmen lo delató, y se lo contó a una madre, que tenía corazón, y Carmen se lo contó a su hijo. Roman no le prometió a su madre no contarme aquella verdad. Y no solo que me lo contó con su madre, sino que fue Roman, mi amigo y cómplice para ayudarme a retomar el contacto con mis abuelos. Movimos cielo y tierra, por encontrar en los secretos de los baúles, las direcciones de mis abuelos. Y así, a través de las cartas, entré en comunicación con ellos. Este fue uno de los secretos míos con Roman.

Doy gracias por el amor de usted y Carmen, y le pido a Dios que los bendiga.

Poco antes de fijar la fecha de mi matrimonio, Roman, se entregó a su gran obra artística. La creación de la biblioteca en la casa. Para que fuera su regalo prematrimonial. Al terminar y sin yo saber su verdad, se despidió y se marcho a su casa de campo. Sin apenas contar palabras.

Desde que recibí como regalo la biblioteca, me entregué en plenitud a la lectura, desde mi soledad.

Una vez me llegó de Roman un nuevo libro, un gigantesco y gran libro, muy fino y delicado su cuerpo, un libro majestuoso, y una carta. Roman había escrito una historia de amor, su propia historia de amor, nuestra historia de amor, historias enamoradas en un universo frágil y quebradizo ... Un libro titulado "Elena es un poema escrito en una historia de amor"

Destrozando el alma de mi conciencia y el espíritu vivo de mi mente, quebrando las sustancias vivas de mi existencia, yo no logré comprender, la primera vez que leí aquella historia, que lo que estaba escrito, pasaría de verdad. Mas de la mitad de aquella historia ya estaba vivida, por eso, por primera vez, dándome mas tarde cuenta, leía un libro por segunda vez. Tenía la gran necesidad de comprender mas. Y mientras buscaba la verdad, caí enferma de tristeza. Doy gracias al milagro que hizo posible, que alguien llegase a la biblioteca, en el instante en que desvanecí, para ser atendida a tiempo.

Usted hizo nuevamente todo lo que estaba a su alcance para mi pronta recuperación. Le estoy eternamente agradecida.

Mi recuperación es lenta, porque mis sentimientos no me dan las fuerzas necesarias para salir de los presagios de mi conciencia. Mi mente recibe mensajes, mi alma palpita los miedos de un espíritu desconfiado. Yo siento la verdad que no quiero ver. Sola en el vacío de mis días, vivo en la espera de alguna noticia de Roman. Si todo fuera verdad, si su historia es real, se que mi ser no aguantaría mas dolor, estoy a las puertas de la entrega, y si esto llegara a pasar, me gustaría pedirle algo.

Apreciando toda su lealtad a nuestra familia, le pido en mi triste agonía, que si yo llegara a morir, por favor, para entonces, yo ya se, que cuando usted lea esta carta, ya yo estaré lejos, porque sino, yo no permitiese que cayese esta carta en sus manos.
Le imploro que queme mi cuerpo, y lleve mis cenizas con estas otras cartas selladas, a donde mis abuelos. Deseo que mi ultimo deseo se cumpla, que mis abuelos, rieguen mis cenizas en sus jardines. Deseo morir para vivir con mis abuelos. En los sobres están sus direcciones, usted los sabrá encontrar.

A través de las cartas, pude conocer el amor de mis abuelos. De mis raíces, de mi familia. Se que mis padres eran hijos únicos, y que desde niños se amaron una vez y para la eternidad. A través de las letras y las palabras que intercambiamos mis abuelos y yo, pude encontrar el consuelo, de vivir sin mis padres, y pude ayudar a mis abuelos a encontrar la paz en la angustia de haber perdido a sus hijos.

Por favor, le imploro de rodillas, que venda todas las tierras, y regrese con Carmen a vivir en amor y con lo que le queda, a usted de familia, ni usted ni Carmen tienen que vivir mas aquí, no hay mas razón para que usted tampoco viva lejos de su familia. Mis padres por ser jóvenes lucharon con rebeldía por la falta de madurez, y usted en el mas alto honor al agradecimiento les siguió, pero ahora nadie mas esta aquí, y usted tiene todo el derecho a vivir felizmente con Carmen. Le pido, en nombre del amor, que sea feliz, y que haga feliz a Carmen. Si aún conozco dos almas dignas de ser felices, son esas, la de usted y la de Carmen.

Adiós doctor, le deseo felicidad, desborde sus pasiones, en la abundancia de la belleza, que tiene la vida. Usted ahora puede comenzar a vivir su propia vida. Hasta ahora a vivido en la entrega de su vida, a la vida de todos nosotros.  Es hora de vivir la suya propia, en el amor de Carmen. Que sean felices, y que Dios los bendiga. Para siempre Elena.

14 - Carmen y el doctor.

Los deseos de Elena fueron cumplidos. La finca, la casa de campo y los terrenos mas fértiles fueron muy bien vendidos. Carmen y el doctor se prepararon para partir. Les tomaría unos días la buena planificación y organización de todo.

Días mas tarde, mientras la servidumbre, vaciaba la casa, y Carmen se ocupaba de las habitaciones, encontró en los documentos guardados de Elena, un bulto sellado, donde estaba escrito con letras grandes: Para Carmen y el doctor de vuestro amado Roman.

Escritos y apuntes de algunos estudios y pensamientos libres de Roman, se encontraban protegidos en aquel paquete cerrado.

El viaje les tomaría unos días, por eso, decidieron, abrir aquel conservado tesoro, mientras viajasen.

Los recuerdos y el dolor en sus mentes y corazones, hicieron posible la pronta despedida de aquel lugar que les obligaba dejar tantas tristezas enterradas.

El momento de partir llegó y no faltaron ni las lágrimas en el dolor indescriptible de los recuerdos.

... Adiós. Hoy le decimos adiós a estas tierras y las bendecimos en el nombre del amor ...

Carmen y el doctor, le dieron la espalda a lo que en ese instante parecía pertenecer al pasado, y viajaron juntos y para siempre, rumbo al futuro, sin darse cuenta en ese momento, que el pasado, aún estaba por salir, para brillar como la luz que da paso a las sombras del atardecer, como fiel es el rocío en las primeras horas de cada amanecer.

                       Fin. YORDANKA JASCHKE