"En el jardín de mi corazón florecen las letras."

Las personas más fuertes no están hechas a la medida ni a la talla de los más débiles.

El rencor es veneno para el corazón, la envidia es una sustancia tóxica para el alma, el odio es un cáncer incurable, la maldad es una barrera espiritual, la mentira es un arma suicida, la tiranía es oscuridad para el espíritu... Si eliges todos esos comportamientos y cargas negativas, es porque estas muriendo dentro de un proceso de descomposición energético humano y tus residuos emocionales sirven como abono orgánico para fertilizar la musa de los grandes maestros.

Despegarse de las personas que no atraes es un gran alivio para el corazón.

Despegarse de las personas que el universo nos aleja es una bendición para tu vida.

Agradécele a la vida, por cada encuentro que el universo no te concede.

Agradécele al universo por cada cita que la vida te ahorra.

Agradécele a la existencia divina por cada deseo que no te concibe realizar.

Creemos tanto en nosotros mismos, que llegamos inconscientes al punto de desapercibir las transmisiones energéticas del universo.

Aprendí que la luna puede ser demasiado bella para el sol, como las estrellas pueden ser irrelevantes para la luna.

El universo a sabido siempre con excelente exquisitez, poner personas en mi vida y quitar personas de mi camino.

Cuando eres escritor de profesión, la musa no solo llega para que tu trabajes, sino que también tu musa necesita días libres, horarios creativos, pausa relajante, vacaciones meditativas… es por eso que la musa de un escritor profesional llega cuando quiere y se va cuando lo desea. En cambio cuando escribes sin que tu economía dependa de tus habilidades, dones y talentos como escritor, la musa te acompaña como tu sombra.

Nadie se ha dejado ayudar cuando he deseado ayudar, nadie a sabido recibir donde he querido dar, pero todos han sabido encontrarme cuando me han buscado.

La incredulidad y la mediocridad son dos elementos básicos en una sociedad para fomentar un sistema económico capitalista.
YORDANKA JASCHKE