Enfocando las Zebras

Rayas por la vida

El cuento

En un lejano y verde parque natural vivían unas hermosas zebras. Un día la zebra más joven de todas se quedó observando a todas las otras zebras que se encontraban agrupadas bajo la sombra de un frondoso árbol.
La tranquilidad del grupo inquietó a la joven de nuestra historia. Cuidadosamente para no interrumpir aquella paz se dirigió al grupo y con voz dulce preguntó si se encontraban bien. A lo que la mas intranquila de las zebras respondió:
- No, la respuesta a tu pregunta es no.
- ¿Puedo saber que las inquieta? Preguntó la joven zebra en voz baja.
- Resulta que la vida en este paraíso natural en ausencia del hombre se nos hace aburrida, y todas tenemos curiosidad por saber cómo viven las personas que nos visitan. ¿Quien sabe? Tal vez tu nos puedas ayudar.
- Si el nivel de curiosidad es muy alto, naturalmente las puedo ayudar.
- ¿Entonces que tenemos que hacer?
- Antes tengo una pregunta: ¿Qué les falta para ser felices tranquilamente?
- No es que nos falte algo, aquí tenemos todo lo que una zebra necesita para ser feliz, es simplemente pura curiosidad. Deseamos saber que hacen algunos visitantes del parque cuando no le vemos. A cada una de nosotras uno que otro visitante le ha llamado la atención.
- Ustedes no son las primeras zebras que sienten curiosidad por esa criatura maravillosa, por lo tanto les propongo lo que ya a otras antes les propuse.
- En la próxima noche de luna nueva, iremos a la media noche al árbol de las frutas mágicas, cada una de ustedes mientras se come una fruta debe visualizar en su interior a esa persona a la cual quiere visitar. Al terminar de comer la fruta se dormirán y al despertar estarán junto a la persona escogida, obviamente serán para entonces transparentes, nadie las podrá ver. Tendrán noventa y ocho horas para observar a sus ídolos, pasado ese tiempo tendrán al llegar la noche dos opciones.
Una, desear fervientemente regresar, y dos las que no quieran regresar entonces deben soñar con ese ser amado quien a sido la causa y motivación de vuestro viaje.
El regreso al parque significa vivir el resto de vuestros días como zebras. Desear no regresar al parque significará que tendrán la posibilidad de dibujar en sus mentes un cuadro. Al día siguiente, no despertarán como zebras, sino como esos cuadros que en vuestras almas dibujaron, y mientras pintan, se irán al mismo tiempo transformando y al terminar con vuestra obra el espíritu creativo de la noche las envolverá ya como cuadro en un hermoso papel de regalo.Y acompañada cada obra de una tarjeta así amanecerán en la puerta principal de cada casa. La tarjeta estará escrita por mi, con tinta de oro, siempre escribo lo mismo en cada tarjeta “Gracias por su visita, por su elección preferencia y buen gusto. Espero sepa usted apreciar esta pintura como muestra de gratitud. En nombre de la eterna juventud, saludos cordiales del parque natural Enfocando la zebra”. Ustedes tendrán libremente la posibilidad de elegir y decidir.

Y cuenta la leyenda que la zebra más joven del parque a sido la única que quiso regresar cuando una vez también experimento su viaje al mundo fascinante de los hombres. El hecho de haber sido la única que regresara la hizo especial. Nunca envejeció. Se dedico a estudiar las propiedades del árbol de las frutas mágicas. Adquirió conocimientos y supo comprender y ayudar a las curiosas zebras que cada temporada marchaban para no regresar nunca más al parque.
Aprender a convivir en aquel mundo lleno de paz la llenaba cada día de ese amor infinito para con sus semejantes. Los cuadros de esta exposición son obras escogidas de algunas zebras que un día eligieron quedarse entre nosotros para no regresar al parque. Hoy están siendo expuestas con la intención de compartir y de que tal vez puedan continuar viaje por las paredes de nuevos adquisidores.
Yordanka Jaschke.