Soñadores el camino se hace al volar.

Cuenta la leyenda que en un país lejano y encantado se reunieron un día, una gallina, el gallo, un pavo real, un avestruz y un pingüino. Todos tenían los mismos sueños, querían aprender a volar porque tenían plumas y alas, querían jugar fútbol porque tenían dos patas y deseaban ser útiles porque tenían corazón.
Se reunieron en una hermosa tarde de invierno con el corazón lleno de ideas y la razón llena de amor. Con mucho dinamismo y humor trazaron sus planes y crearon sus metas.
Lo primero que intentarían sería intentar volar, se propusieron lograrlo en tres intentos. Primero lo intentarían tirándose de un puente muy alto. Después lo intentarían tirándose de un avión, y por último se tirarían de un globo. En los tres intentos fallaron, en los tres intentos terminaron destrozando sus cuerpos, rompiéndose el pico y lastimando sus patas.
Se tomaron una pausa para recuperarse de las heridas, pero esto no impidió que sus corazones hablaran y sus almas volaran.
Por esta razón se reunieron otra vez. Y en una noche estupenda de otoño, mientras comían y bebían volaban las ideas. Así fue como pasaron entonces a la siguiente meta. Ahora querían aprender a jugar fútbol. Para ello crearon un plan de tres etapas.
El primer intento fue entrar en una mañana de domingo en un partido de amistad que llevaban a cabo los niños del pueblo.
El segundo intento fue interrumpir con ansias un sábado por la tarde un partido juvenil que se llevaba a cabo en las afueras de la ciudad.
Y para terminar, se tiraron con paracaídas en medio estadio olímpico donde jugaban dos equipos de fútbol conocidos internacionalmente, un partido de finales.
Todos los intentos tuvieron diferentes consecuencias y no los mejores resultados. En el primer intento casi pierden a la gallina, mientras corrían por todas partes desesperados, se escuchó una voz que gritaba; ¡Atrapen a la gallina para la sopa! Pero gracias a la creatividad que los caracterizaba lograron milagrosamente escapar todos juntos, sin perder a la gallina.
En el segundo intento perdieron casi todas sus plumas y se lastimaron enormemente las alas mientras intentaban escapar de la ola humana que les perseguía, pero gracias a sus habilidades lograron escapar nuevamente. El tercer intento casi les cuesta la vida, aquí los salvó la madre naturaleza. Cuando estaban a punto de ser atrapados, el estruendo de un trueno en las cercanías del estadio distrajo inmediatamente a todos sus perseguidores, logrando así hábilmente escapar.
Inmediatamente se tomaron unas largas vacaciones. Claro está que en vacaciones el alma no para de soñar y llega a volar muy lejos.
Al cabo del tiempo cuando estuvieron en forma, llenos de vida, energía positiva y pensamientos fortalecidos se reencontraron.
Esta vez escogieron el amanecer de und día de otoño, y en un hermoso bosque que se encontraba en las afueras del pueblo llenos de optimismo lanzaron sus visiones al universo.
La música que latía en sus espíritus alegres les provocaba bailar, y entre brincos y saltos trazaron sus nuevos caminos. Entre árboles y ramas dibujaron sus deseos. Ahora deseaban ser útiles.
El primer paso para poner en práctica sus planes lo llevaron a cabo un sábado por la noche. Lograron entrar en un bar muy conocido en la ciudad, aquella noche tocaba una orquesta, los cinco personajes de nuestra historia se fueron directamente al bar, ellos querían preparar tragos y servir bebidas.
En el bar todo fue un desastre, las botellas se rompían, las personas gritaban, y menos mal que llegó a tiempo la policía del pueblo. Esta vez la llegada inesperada de la policía fue quien les salvó la vida. Nuestros personajes siempre aprovechaban muy bien los descuidos de sus perseguidores para lograr escapar.
El segundo paso fue llevado a cabo un lunes en la mañana. Querían transmitir y compartir experiencias y conocimientos con los niños del pueblo. Por eso un lunes en la mañana entraron en la escuela primaria.
Aquí los salvó la directora de la escuela y la campana. Cuando la directora de la escuela escuchó el alboroto estudiantil, mandó inmediatamente a que hicieran sonar las campanas del orden emergente. Mientras los niños se enfocaron en cumplir con el reglamento del orden, nuestros protagonistas se las arreglaron nuevamente logrando una vez más escapar.
Después de la animada huida leyeron un anuncio en el mercado del pueblo, esto los llenó nuevamente de esperanzas.
Llegó el fin de semana y pusieron patas a la obra, echando muchas ganas a su nuevo plan.
Mientras se rodaba una escena de amor en un circo, interrumpieron felizmente en el rodaje de la película. Entraron llenos de júbilo y alegrías, invadiendo una de las escenas más sensible y trabajada de aquel día.
Para su sorpresa esta vez nadie se lanzó sobre ellos, nadie gritó, nadie se espantó, la policía no llegó, ni la naturaleza actuó como salvadora, esta vez todos se quedaron inmóviles, demasiado tranquilos les observaban todos, mientras nuestros cincos personajes mostraban con destreza sus habilidades y con grandeza pateaban la pelotica y jugaban fútbol, como ellos podían jugar, todos estaban asombrados de tan maravilloso espectáculo.
Hasta que se cansaron fueron el centro de atención. Cuando el cansancio los venció, se fueron a descansar todos bajo una grata sombra, acurrucados se dejaron llevar por el agotamiento.
Acto seguido se pusieron todos en función de nuestros protagonistas, les atendieron y pusieron a su disposición todo lo que estaba al alcance de todos para hacerlo todo lo mas acogedor posible.
Al llegar la noche, bajo un cielo lleno de estrellas celebraban los cinco amigos aventureros. Sentían que habían llegado esta vez en el momento justo al lugar exacto, encontrado a las personas correctas.
Estaban conscientes de que no sólo la suerte o la casualidad habían tomado cartas en la historia que les hizo el camino, sino que también el empeño y la perseverancia habían hecho sombra a la voluntad y a la disciplina, por esta razón nunca dejarían de soñar, porque soñar les permitía volar.
El gallo y la gallina, el pavo real, el avestruz y el pingüino se quedaron para siempre junto a la directora de cine, con ella no sólo lograban ser útiles, sino que también podían amar, sentirse queridos y protegidos.
Esta es una fábula fantástica de unos seres que escucharon siempre su corazón, siguieron a sus almas, logrando hacer realidad alguno de sus sueños. Yordanka Jaschke